La Roja llevará espinilleras inteligentes de una empresa gaditana

Fuente: SINC
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Iván Contreras con la espinillera creada por él, que protegerá las piernas de los jugadores de la selección española en el Mundial de fútbol 2014. / Imagen derivada PE-Efe

Iván Contreras con la espinillera creada por él, que protegerá las piernas de los jugadores de la selección española en el Mundial de fútbol 2014. / Imagen derivada PE-Efe

“Como somos muy futboleros, empezamos a pensar de qué manera podríamos aplicar nuestra tecnología a este deporte”, explica Iván Contreras en una reunión de emprendedores en Washington DC. El empresario español, que llegó a EE UU hace tres años, acababa de presentar las espinilleras inteligentes que llevará la selección española durante el mundial de Brasil 2014.

Las espinilleras diseñadas por la empresa Carbures USA, de la que Iván Contreras es director, son un composite de fibras de carbono y capas de elastómeros que permiten atenuar los golpes recibidos y reducir los riesgos de lesiones. Sus diseños no se limitan al balompié, ahora está trabajando en piezas similares para el fútbol americano.

Los composites son materiales formados por una combinación de otros, en los que cada uno aporta sus propiedades a la pieza final. Algunos son muy antiguos, como el hormigón y las fibras de vidrio, pero en los últimos años se han desarrollado nuevos composites con propiedades muy especiales. Por ejemplo, hay matrices de nanotubos de carbono que aportan firmeza y conductividad eléctrica; y materiales con capas que aíslan del frío y del calor.

Las nuevas espinilleras de la Roja llevan un elastómero –un tipo de plástico elástico– entre fibras de carbono. En caso de recibir un golpe, el material compuesto repartirá la presión por toda la superficie protectora. “Esto hará que los jugadores casi no noten el golpe y las consecuencias sean menores”, asegura a Sinc Iván Contreras, que estudió en la Universidad de Barcelona.

Las mejoras de las espinilleras han sido graduales. “Primero hicimos unas de fibra de carbono, un 50% más ligeras y resistentes. Después fabricamos unas de segunda generación añadiéndoles la capa de elastómeros que las hace inteligentes porque reaccionan al entorno –explica el emprendedor–. La gran revolución llegará con el siguiente paso”.

Espinilleras con sensores para analizar fútbol y futbolista

La inteligencia de estas protecciones para las piernas todavía es muy básica. En la próxima fase, el equipo de Carbures las dotará de una capacidad de reacción superior. Iván Contreras reconoce que “no llegaremos a tiempo para este mundial, pero estamos desarrollando una tercera generación de espinilleras inteligentes que incorporarán sensores entre las capas del composite para registrar movimientos, posición, espacio recorrido, golpes, constantes vitales del jugador, componentes del sudor, etc., y transmitir toda esa información de manera instantánea”.

Así se monitorizarán el juego y el estado físico de los deportistas. Los datos que recojan las espinilleras del futuro podrán informar, por ejemplo, del desgaste muscular del jugador, o ser analizados a posteriori para esclarecer aspectos estratégicos en el desarrollo del partido. “No es tan extraño como puede parecer –añade–. Ya hay pelotas de baloncesto con sensores de movimiento que, tras practicar unos tiros a canasta, calculan trayectorias y ángulos de tiro y te dicen qué aspectos de tu técnica deberías mejorar”.

Aún quedan dos grandes retos: diseñar el software que permita aprovechar al máximo la información, y hacer que los sensores resistan los golpes. “Cierto es que una espinillera sirve para recibir patadas, pero queríamos trabajar con alguna parte imprescindible del vestuario de un futbolista y esta es la que ofrece más posibilidades. Se trata sólo de pulir un poco los aspectos de ingeniería”, explica Contreras, y pronostica que podrá presentar las espinilleras con sensores “en unos seis meses”.

Hacia la sensor society

La cantidad de máquinas que ya toman datos del entorno y los interpretan con herramientas de big data está creciendo a un ritmo vertiginoso. Los teléfonos móviles llevan infinidad de sensores y la nueva generación dewearable devices promete incorporar muchos más. Pero es el internet de las cosas, la conectividad entre objetos plagados de sensores, lo que parece dirigirnos rápidamente hacia una sensor society en la que los objetos registrarán datos de nuestras vidas, interaccionarán con nosotros de manera inteligente, nos harán sugerencias y tendremos información personalizada en todo momento.

Los coches ya llevan sensores que informan desde los básicos niveles de gasolina a los signos de cansancio en el conductor. El ejemplo más novedoso es el recién presentado coche de Google que conduce solo.

En el campo de la medicina, pacientes con enfermedad cardíaca, diabetes o epilepsia podrán llevar sensores que vayan midiendo sus constantes vitales, composición sanguínea o actividad cerebral, y regular la liberación de fármacos o avisar de inminentes ataques.

Dentro de un tiempo, estaremos acostumbrados a sensores que monitorizan el estado de bebés o de personas mayores, e incluso habrá social sensorsque midan tono de voz, miradas y gestos para analizar interacciones personales en el ámbito de la empresa. O, en una tienda, se podrá registrar el comportamiento de los clientes y aconsejar cómo distribuir las piezas en las estanterías de manera que se incrementen las ventas.

Parece ciencia ficción, pero el constante abaratamiento de los sensores y el avance en técnicas de computación con las que analizar grandes paquetes de datos hará que algunos alimentos lleven pequeños sensores para analizar si han caducado o no, o que, efectivamente, en el próximo Mundial o Eurocopa las protecciones de la selección española procesen información del partido.

Incluso, puede que las espinillas de los jugadores informen al árbitro de un fuera de juego o recomienden un cambio al entrenador. De momento, dentro de unos días los futbolistas de la Roja ya dispondrán de las espinilleras más ligeras y resistentes del mercado. Las patadas del contrario serán menos dolorosas.