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Corral del Carbón

Corral del Carbón

Corral del Carbón
Muy cerca de la calle Reyes Católicos se encuentra el conocido Corral del Carbón, una de las joyas de la arquitectura nazarí, si bien su importancia es aún mayor si se tiene en cuenta que es la única alhóndiga de al-Andalus íntegramente conservada en España y una de las pocas del Occidente islámico. Su construcción se realizó durante la primera mitad del XIV, seguramente bajo el reinado de Yusuf I. Su nombre original fue al-Fundaq al-Yidida, o Alhóndiga Nueva, para distinguirla de la Alhóndiga Vieja o al-Fundaq al-Sa`ῑda. La función de estos edificios era la de almacén de mercancías y alojamiento de mercaderes. Esta, en concreto, estaba dedicada al trigo y granos. El edificio pasó a lo largo del tiempo por diversas manos y usos. A partir de 1531 se conoce como Corral o Mesón del Carbón, por ser el lugar donde se alojaban los mercaderes que traían este material para luego ser pesado y vendido. También fue Corral de Comedias y corrala de vecindad. Estuvo a punto de ser derribado en 1918, si bien se evitó tras declararse Monumento Histórico-Artístico. Fue rehabilitado por Leopoldo Torres Balbás entre 1929 y 1931. Actualmente se dedica a usos turísticos y culturales.
Diseño de la fachada
La fachada de la Alhóndiga Nueva sorprende por su rica ornamentación y diseño especial, sorprendente para un edificio con fines meramente funcionales. Se trata de una “Puerta de Honor” de la arquitectura hispanomusulmana, como las ha denominado Pavón Maldonado, y muestra su vinculación al mejor arte nazarí por su tradición constructiva y su diseño general basado en proporciones como el cuadrado o la raíz de 2 y el gran arco de herradura con dovelas festoneadas y paños de sebka en la parte superior, todo ello bajo un gran y ennoblecedor alero
Arco de herradura
El arco de herradura es un elemento singular del arte hispanomusulmán, y que lo caracteriza formalmente. Construido a veces con fines estructurales y que permiten funcionalidades como la elevación de los mismos, y en otras con fines meramente decorativos, es un arco derivado de los arcos visigóticos, aunque el islam le aportó una geometría propia, haciéndolo inconfundible. Su desarrollo en el tiempo es toda una historia de evolución arquitectónica y geométrica a la vez. Arranca en el siglo VIII, con el nombre de arco emiral, con un peralte (elevación del centro del arco sobre la línea de arranques) de 1/3 del radio, igual al visigodo. Luego alcanza una fase de madurez como arco califal en Córdoba, en el siglo IX, con un peralte que se suele situar a ½ del radio del arco, y en el que las dos circunferencias de la rosca no son concéntricas, sino que el centro de la del extradós se suele situar a 1/5 ó 1/6 de elevación sobre el centro de la del intradós.
Decoración epigráfica
La epigrafía está muy presente en este tipo de arquitectura monumental. Sobre el alfiz, y bajo una separación adovelada de ladrillo, se encuentra una banda con la siguiente inscripción en caracteres cúficos, que son utilizados solo en ocasiones especiales, con intención mas solemne, y que proclama el carácter fuertemente monoteísta del Islam: “Dios único, Dios eterno, no engendró ni ha sido engendrado, ni tiene compañero alguno”.
Paños de Sebka
La parte superior de la fachada, justo debajo del gran alero, está decorada en los laterales del doble arco geminado central, con dos paños de sebka sobre arcos ciegos levemente conopiales, típicamente angrelados (con pequeños lóbulos cóncavos entrelazados entre sí, formando picos). Estos paños junto con el arco ciego mantienen la proporción áurea, que aparece asociada frecuentemente a ellos y contienen en su interior un mosaico con losetas romboidales, también típico en estos paños.

Zaguán

Decoración epigráfica
La decoración epigráfica en caracteres cursivos la encontramos en el zaguán. Enmarcando la ventana del alhondiguero y en los arcos laterales se puede leer, entre otras inscripciones: “No hay conformidad sino de parte de Dios; en Él he puesto mi confianza y Él es mi tutela”.
Proporciones en el zaguán
La puerta mantiene la proporción raíz de 2. Como una replica empequeñecida de la portada, lo cual es frecuente como recurso en las portadas monumentales nazaríes, la puerta se abre también con esta proporción, común en la arquitectura hispanomusulmana.
Construcción de mocárabes
Techo de mocárabes
El techo de mocárabes del Corral del Carbón es un ejemplo excelente para adentrarse en el arte matemático de su construcción. Aunque es pequeño, las piezas son de tamaño considerable y la altura no es excesiva, lo que permite apreciar detalles de las mismas. Como algunas otras Puertas de Honor de la arquitectura hispano-musulmana, la del Corral del Carbón tiene un zaguán ricamente decorado, lo que señala su adscripción a la nobleza nazarí, siendo este un caso único de techo de mocárabes en el zaguán de un edificio comercial.

Patio

La Alhóndiga Nueva
La Alhóndiga Nueva se ajusta a una sencilla planta cuadrada, con patio rodeado de galerías porticadas que dan paso a habitaciones en sus cuatro lados; las inferiores destinadas al almacenamiento y custodia de bienes y las altas para el alojamiento de los viajeros y comerciantes. Su mayor originalidad, en relación con las alhóndigas magrebíes, estriba en que estas suelen ser más pequeñas, con dos plantas, y bastante más sobrias, sin concesiones a la ornamentación, mientras que la granadina destaca por su tamaño, la existencia de una planta más y, sobre todo, la monumentalidad de su portada. Seguramente, por haber pertenecido a la familia real, como se deduce de que a finales del siglo XV fuese propiedad de la esposa del sultán.
Tablero de lacería
En el techo del dintel de entrada al patio podemos contemplar un bellísimo tablero de laceria. Está delicadamente trabajado en madera y nos muestra las técnicas de lazo nazaríes, así como las peculiaridades de las teselaciones no periódicas desarrolladas en la época.
Pila
La pila central del patio, al igual que la planta, es también cuadrada. Construida en piedra, tiene dos formas que asemejan a caracolas sobre los pilarillos que vierten el agua en ella (una de ellas es original y la otra una reposición). Por ellas manaba agua de los ríos Darro y Genil, singularidad esta que estriba en la conexión de ese lugar con dos ramales de acequias de ambos ríos: Santa Ana y la Acequia Gorda.
Planta
Los elementos matemáticos básicos de la construcción del monumento nazarí giran en torno al cuadrado, el octógono y el rectángulo con diversas proporciones. Así, la planta del patio interior es prácticamente cuadrada (15.90 x 16.80 m).