VOLVER

Share

Energía más que limpia para obtener biodiésel

Fuente: María José Llobregat / Fundación Descubre


12 de enero de 2015

 

La investigadora manipulando los cultivos.

La investigadora manipulando los cultivos.

Investigadores del grupo Biotecnología de Microalgas de la Universidad de Almería han patentado un método para deshidratar microalgas que reduce en más de un tercio el caldo de cultivo de estos microorganismos, sin necesidad de incrementar el gasto energético del proceso de obtención de biodiésel. Esta reducción resulta necesaria para conseguir microalgas secas, la materia prima a partir de la cual se extrae el nuevo combustible.

A la hora de producir biodiésel, uno de los problemas que se plantea a los científicos es la baja concentración de los cultivos de microalgas, es decir, hay mucha agua y pocos organismos productores. Para mejorar esta concentración, es necesario eliminar el volumen de agua hasta que los microorganismos se sequen formando una especie de pasta (biomasa) que será sometida a diversos tratamientos para obtener el biocombustible.

La disminución del medio de cultivo no sólo facilita el trabajo en las fases posteriores del proceso. Una menor cantidad de materia a procesar conlleva un recorte en el gasto de energía y de equipos utilizados.

La técnica patentada supone una alternativa a la centrifugación, proceso habitual de deshidratación, uno de cuyos principales inconvenientes es el consumo de energía. “Es un hecho que la centrifugación supone un gasto energético superior al que genera el propio biodiésel, por lo que no es una solución viable. Además, es un contrasentido que para producir energía limpia estemos utilizando otras convencionales, no tan ecológicas”, explica la investigadora principal de este proyecto, Tania Mazzuca, de la Universidad de Almería.

Cuestión de física

El procedimiento se basa en un proceso natural: la ósmosis. Para que ésta se lleve a cabo se necesitan dos líquidos de distinta concentración y una membrana semipermeable, una especie de bolsa transparente con microporos que, como si fuese un colador, deja pasar el agua pero no las microalgas.

 

Distintos cultivos de microalgas.

Distintos cultivos de microalgas.

Uno de los líquidos es el que se quiere eliminar, el agua del cultivo, de poca densidad. El segundo debe ser un fluido más concentrado que atraiga al anterior –casi como un imán a muy poca velocidad- hasta que sus niveles de concentración se equilibren. El líquido utilizado para realizar esta función de atracción es el glicerol, uno de los residuos que se obtienen en la producción de biodiesel.

Reutilización de residuos

El uso del glicerol o glicerina supone una ventaja añadida a la metodología patentada. “El aceite que se extrae de las microalgas hay que hacerlo reaccionar para convertirlo en biocombustible. En este proceso, se generan subproductos como el glicerol ‘crudo’, mezclado con impurezas, que no es válido para otras industrias como la alimentaria o la farmacéutica”, continúa la experta.

Con la utilización del residuo, los investigadores no sólo mejoran la sostenibilidad del proceso de producción de biodiésel. También reducen sus costes, ya que el glicerol les permite poner en práctica una técnica de ‘secado’, la ósmosis, que reemplaza a otras que consumen energía.

Por otra parte, la glicerina es válida para deshidratar microalgas que hayan sido cultivadas tanto en agua dulce como marina o hipersalina (que tiene el doble de concentración de sal que el mar).

Pruebas en laboratorio

En los ensayos realizados para demostrar la efectividad de la técnica patentada, los investigadores constataron que más de un tercio del medio de cultivo se elimina en la primera hora del proceso. Transcurridas dos horas, la reducción oscila entre el 55 y el 65 por ciento.

La patente forma parte del proyecto de investigación ‘Uso potencial de lípidos neutrales obtenidos de microalgas como materia prima para producir biodiesel’, financiado por la Consejería de Economía, Innovación, Ciencia y Empleo de la Junta de Andalucía

Imágenes

Investigadores del Departamento de Ingeniería de la Universidad de Almería. Son de izquierda a derecha: Antonio Urrutia Martínez, Tania Mazzuca Sobczuk, María José Ibáñez González y Celeste Brindley Alias.

https://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/15639366094/

Cultivos microalgas

https://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/16074262108/

Investigadora manipulando cultivos.

https://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/16075653459/

Membrana con cultivo

https://www.flickr.com/photos/fundaciondescubre/16235871186/in/photostream/

FUNDACIÓN DESCUBRE

Departamento de Comunicación

Teléfono: 954232349. Extensión 140

e-mail: comunicacion@fundaciondescubre.es

Página web: www.fundaciondescubre.es

www.facebook.com/cienciadirecta

@cienciadirecta


Share

Últimas publicaciones

Diseñan un sensor que detecta en suero sanguíneo neurotransmisores implicados en enfermedades degenerativas
Cádiz | 21 de marzo de 2026

Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz ha desarrollado un dispositivo electroquímico que identifica la presencia o ausencia de dopamina y serotonina, dos sustancias químicas clave en el diagnóstico de enfermedades como Alzhéimer, Parkinson y determinados tipos de cáncer. Su fabricación consume menos energía que una bombilla led y su funcionamiento es similar al de un glucómetro, registrando los niveles a modo informativo que, posteriormente, tiene que supervisar un profesional.

Sigue leyendo
Tomates sostenibles gracias a un sistema que permite el cultivo y la producción de energía solar al mismo tiempo
20 de marzo de 2026

Un procedimiento ideado por investigadores de la Universidad de Sevilla (US) y la Politécnica de Madrid (UPM) propone la plantación de tomates bajo paneles solares, aprovechando los beneficios para la planta que produce la sombra de la instalación fotovoltaica. Se trata de una innovadora combinación que busca reducir la demanda evaporativa, permitiendo un uso más eficiente del suelo y el agua. 

Sigue leyendo
Demuestran que un compuesto del aceite de oliva frena la inflamación de la artritis
Sevilla | 18 de marzo de 2026

Investigadoras de la Universidad de Sevilla han analizado el efecto de esta sustancia sobre células articulares sometidas a un estímulo inflamatorio en un ensayo in vitro. Además de disminuir esa reacción, comprueban que puede influir en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes. La propuesta podría emplearse como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido