DISEÑAN UN SENSOR PARA DETECTAR CONTAMINANTES EN ALIMENTOS
Fuente: Universidad de Córdoba
Cuando hace poco más de 3 años, la intoxicación de miles de bebés chinos que había consumido leche contaminada con melamina hizo saltar las alarmas, gobiernos de medio mundo se apresuraron a explicar a sus ciudadanos que contaban con los mecanismos de seguridad suficientes para garantizar la salubridad de los productos consumidos bajo sus fronteras. Europa no fue ajena a la crisis y Bruselas se vio obligada a reforzar los controles fronterizos para evitar fraudes.
Cuatro años después, dos investigadoras de la Universidad de Córdoba, Mercedes Gallego y Beatriz Jurado, en colaboración con Evaristo Ballesteros de la Universidad de Jaén, ambas instituciones integrantes del Campus de Excelencia Internacional en Agroalimentación ceiA3, han presentado un nuevo sistema de detección de contaminantes en alimentos especialmente diseñado para detectar la presencia de aminas, un tipo de compuesto químico orgánico considerado como contaminante y que en grandes concentraciones ha sido relacionado con algunos tipos de cáncer.
Concretamente, el nuevo sensor diseñado por los científicos andaluces basa su eficacia en el análisis cromatográfico de los contaminantes, usando la técnica de espectometría de masas. Una fórmula que ha permitido detectar las aminas en cantidades mínimas y por tanto consideradas inocuas y que hasta ahora pasaban desapercibidas.
El nuevo sistema de detección ha sido detallado en el último número de la revista norteamericana Journal of Agricultural and Food Chemistry, en el que las profesoras analizan la presencia de hasta 16 tipos de aminas (aromáticas, melamina y nitrosaminas) originadas durante algunos tratamientos industriales (tostado/secado), adición de algunos aditivos y/o por migración de adhesivos y tintas empleadas en los envases .
El estudio que ha durado dos años, incluye cervezas, vinos, bebidas espirituosas, leche y productos lácteos procedentes de varios países europeos, obteniéndose diversos resultados según el tipo de alimento. Así, mientras en todas las muestras de cervezas se detectaron al menos dos contaminantes, aunque por debajo de lo permitido, no apareció resto de ellos en vinos o en bebidas espirituosas.
En lo referente a la leche y productos lácteos se detectaron hasta 7 tipos de contaminantes, localizándose melamina en dos muestras de leche deshidratada, en concentraciones muy inferiores a los límites máximos permitidos por la legislación europea, mientras que nunca apareció contaminante alguno en la leche materna analizada gracias a la colaboración de un grupo de madres andaluzas. En este sentido, Mercedes Gallego insiste en que su estudio, aunque centrado en el desarrollo de un sistema químico de análisis, ha servido también para subrayar los beneficios de la lactancia materna.
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