EL CIELO SE APAGA EN EL XVI SEMINARIO INTERNACIONAL DE PERIODISMO Y MEDIO AMBIENTE
Fuente: Paula Tarradas / Programa para la Formación de Monitores en Materia de Divulgación del Conocimiento.
Hace 50 años desde cualquier ciudad española se podían contemplar hasta 7000 estrellas; ahora mismo apenas podemos divisar una docena, podría decirse que el cielo se ha apagado. Cipriano Marín y Abel Campos han dialogado sobre contaminación lumínica en el XIV Seminario Internacional de Periodismo y Medioambiente, descubriendo a los asistentes el inicio de esta reivindicación que se ha vuelto social y cultural. La primera vez que comentamos que existía el problema de la perdida de los cielos nocturnos, a la gente le pareció una locura, creían que era una nueva idea de hippies. Simplemente estamos hablando de reivindicar el cielo como un derecho del ciudadano y en eso estamos trabajando desde hace casi una década, explica Marín.
La contaminación lumínica proviene de la luz que se pierde en las ciudades y su principal origen está en el excesivo alumbrado público de los núcleos urbanos. Es una manera de desperdiciar energía, la luz no debe dirigirse al cielo sino al suelo para ofrecer una seguridad al viandante, explica Abel Campos. Existen medidas para reducir esta contaminación como por ejemplo, iluminar donde haga falta iluminar, porque tenemos más de 3000 km. de caminos con farolas que no disfruta nadie, continúa.
Ciudades sin estrellas
A través de su dialogo los dos profesionales explican a los asistentes al seminario cómo el exceso de luz en las ciudades y los pueblos está desplazando los observatorios astronómicos hacia lugares donde el cielo se sigue viendo por la noche. En el mundo existen muchos lugares privilegiados para observar el espacio y el 20 por ciento de esos sitios son patrimonio cultural y también astronómico, pero no están declarados como tales, por lo que no se pueden visitar por la noche y eso es una contradicción, expone Marín. No se ha considerado la visión de las estrellas como patrimonio y hemos perdido la parte cultural de la astronomía. Para que nos hagamos una idea de lo que está pasando hoy en día, la obra de Van Gohg La noche estrellada no tendría lugar porque no se podrían ver las estrellas, sólo un anuncio luminoso, continúa.
Por su parte el periodista Abel Campos explica que los animales también sufren los efectos del exceso de luz: La actividad animal ha aumentado por la noche y se está estudiando el fenómeno en parques naturales que sufren la contaminación lumínica, que afecta a su desarrollo. En Doñana se está haciendo muchos estudios pioneros en esta materia.
A través de una amena y explicativa conversación entre estos dos profesionales nos hemos acercado a las estrellas y hemos aprendido cómo podemos recuperar la calidad de nuestros cielos y reivindicar nuestro derecho cultural a las estrellas.
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