Hallan nuevas pruebas de la inundación del Mediterráneo hace millones de años
Un nuevo estudio ha identificado en el fondo del mar de Alborán un cuerpo de sedimentos, protegido por un volcán submarino, que podría haberse originado durante la gran inundación que rellenó la cuenca mediterránea a través del estrecho de Gibraltar hace 5,3 millones de años. Este hallazgo apoya la hipótesis de la megainundación, pero las evidencias siguen sin ser concluyentes, advierten los científicos.
Fuente: Agencia SINC
Bajo las aguas del mar de Alborán, y a la sombra de un edificio volcánico submarino, se encuentra un cuerpo de sedimentos que se habría acumulado durante una gran inundación ocurrida hace 5,3 millones de años que rellenó la cuenca de un mar Mediterráneo parcialmente desecado.

Mapa de isobatas del fondo del mar de Alborán. La linea naranja muestra el recorrido que realizaron los flujos de agua para esquivar el edificio volcánico. / García-Castellanos et al, 2020, Earth Sciences Reviews.
Estos sedimentos son candidatos a incorporarse a la lista de las nuevas evidencias encontradas en los últimos años de la llamada megainundación del Zancliense
Estos sedimentos son candidatos a incorporarse a la lista de las nuevas evidencias encontradas en los últimos años de la llamada megainundación del Zancliense, según un artículo publicado en la revista Earth-Sciences Reviews.
El trabajo revisa los recientes hallazgos publicados hasta el momento que sustentan la hipótesis de una megainundación que puso punto y final a la Crisis de Salinidad del Messiniense, un evento ocurrido hace unos 6 millones de años durante el cual el mar Mediterráneo quedó aislado del océano Atlántico y se convirtió en una gigantesca salina.
“Los depósitos sedimentarios que hemos identificado son compatibles con una gran inundación a través del estrecho de Gibraltar. Se trata de un cuerpo sedimentario alargado que se acumuló a sotavento de la inundación gracias a la protección que ejerció el edifico volcánico ante la fuerza del flujo de agua que, proveniente del océano Atlántico, entraba en la cuenca mediterránea», explica Daniel García-Castellanos, investigador del Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera del CSIC (ICTJA-CSIC) y primer autor del artículo.
Según los científicos, esta acumulación de sedimentos tiene un grosor máximo de 163 metros, se extiende a lo largo de unos 35 km y tiene unos 7 km de amplitud. La identificación de este conjunto de materiales ha sido posible gracias a las imágenes obtenidas mediante la reflexión de ondas sísmicas en el fondo del mar de Alborán.
En ellas, los autores detectaron una serie de reflectores estratificados caóticos y discontinuos ubicados entre las capas sedimentarias miocénicas y pliocénicas. Además, estos sedimentos están dispuestos en paralelo a un canal erosivo identificado en el año 2009 en el fondo del mar de Alborán.
Este canal, de unos 390 km de longitud, se extendía desde el golfo de Cádiz hasta la cuenca de Algeria, pasando por el estrecho de Gibraltar. El canal habría sido excavado por la entrada masiva de agua proveniente del océano Atlántico un vez quedó restablecida la conexión con el mar Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar hace unos 5 millones de años.
Uno de estos obstáculos habría sido este volcán alrededor del cual se fueron acumulando los sedimentos identificados ahora
Al entrar en la cuenca de Alborán, el canal se dividió en dos para salvar los accidentes topográficos que encontraba a su paso. Uno de estos obstáculos habría sido este volcán alrededor del cual se fueron acumulando los sedimentos identificados ahora.
A favor de la hipótesis de la inundación
Estos sedimentos localizados en el mar de Alborán se suman al resto de evidencias halladas y publicadas en los últimos años que sustentan la hipótesis de que se produjera una inundación de grandes proporcionesy que quedan recogidas también en el presente artículo.
El cañón submarino de Noto, ubicado en el enorme escarpe submarino de Malta, y un cuerpo de sedimentos de unos 800 metros de espesor ubicados al este del cañón son otras dos de las pruebas a favor de la hipótesis de la inundación. Ambas evidencias fueron el objeto de estudio de un artículo publicado en Scientific Reports en 2018.
A pesar de todas las evidencias presentadas en este trabajo, García-Castellanos se muestra cauteloso. “Diez años después de publicar las primeras observaciones que apuntaban a la inundación del Zancliense seguimos encontrando evidencias que lo apoyan, pero no son concluyentes. Casi todo lo comentado en este nuevo artículo puede tener otras interpretaciones posibles y antes de convencer a la comunidad científica será necesario que haya estudios ajenos que reconsideren la hipótesis desde ángulos diferentes”.
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