Analizan mecanismos básicos que fallan en las células tumorales
Fuente: Universidad de Sevilla
El grupo ‘Inestabilidad Genética’ es referencia mundial en el estudio de los híbridos que accidentalmente se forman entre el ADN y el ARN y que podrían estar detrás de determinados tipos de cáncer. La unión de estos dos ácidos formando una única cadena “supone un obstáculo al proceso normal de replicación cromosómica, lo que genera estrés e inestabilidad genética, característica común en las células tumorales”, explica el catedrático de Genética de la US Andrés Aguilera, responsable del proyecto. “Nuestra intención es identificar qué genes dentro de todo el genoma humano impiden la formación de este híbrido como una de las estructuras que causa estrés replicativo a las células” añade.
Así, 2015 ha supuesto el punto de partida de un nuevo y ambicioso proyecto para el equipo de científicos ubicados en el Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (CABIMER), ya que la Worldwide Cancer Research ha reconocido el potencial de sus estudios en híbridos de ARN-ADN otorgándoles una financiación de más de 220 mil euros en una convocatoria conocida por ser altamente competitiva.
“Las células tumorales tienen en común una alta inestabilidad genética: pierden cromosomas, recombinan, mutan, etc. a una tasa mayor que el resto de células del organismo” incide el investigador. Esta inestabilidad está asociada en la mayoría de los casos al estrés replicativo, un tipo de estrés que sufre el ADN al encontrar obstáculos durante su duplicación. Así, lo que propone el equipo de investigadores de la US es profundizar en el conocimiento sobre esta inestabilidad genética trabajando con células humanas y tumorales, en donde están poniendo a prueba algunas de las hipótesis derivadas de su trabajo previo en levaduras. En este contexto el grupo de investigación ya colabora con investigadores del Hospital Universitario Virgen del Rocío y la empresa PharmaMar.
Repercusión internacional
Los últimos resultados de este grupo de investigación relacionados con los híbridos ADN-ARN en células humanas (concretamente con la proteína BRCA2 responsable de tumores de mama y ovario hereditarios) han sido publicados en la prestigiosa revista científica Nature el pasado mes de junio. “Las investigaciones que estamos llevando a cabo abren nuevas perspectivas para entender el origen del cáncer y encontrar posibles aplicaciones prácticas en un futuro, y así lo ha valorado la organización Worldwide Cancer Research” apunta Andrés Aguilera. “Si se confirma nuestra hipótesis de que estos híbridos se forman a altos niveles en células pretumorales y tumorales en comparación con células normales, se podría explorar la posibilidad de desarrollar marcadores y fármacos que contribuyan a la identificación de grupos de riesgo así como a una mejora en el tratamiento de algunos cánceres con componente hereditario”, concluye.
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