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INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD DE JAÉN DESARROLLAN UN SOFTWARE DE USO CLÍNICO PARA DETECTAR PRECOZMENTE LA ESCLEROSIS MÚLTIPLE


17 de junio de 2009

Fuente: Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa

 

Investigadores de la unidad de Biología de Sistemas Complejos de la Universidad de Jaén, dirigidos por Francisco J. Esteban, están desarrollando un software de uso clínico para detectar la esclerosis múltiple antes incluso de que aparezcan las lesiones cerebrales propias de esta enfermedad neurodegenerativa. Para ello, el grupo multidisciplinar de científicos aplica la dimensión fractal a imágenes del cerebro obtenidas por resonancia magnética. Están iniciando la aplicación de esta técnica también a otras enfermedades neurodegenerativas, por lo que podría ser una herramienta para diagnosticar precozmente este tipo de enfermedades. En esta investigación colabora el Centro de Investigación Médica Aplicada de la Universidad de Navarra y el Hospital Clínico de Barcelona.

La esclerosis múltiple es una enfermedad degenerativa del sistema nervioso que no tiene cura y cuyas causas exactas son desconocidas. Cuando aparecen los primeros síntomas, una de las pruebas que se realizan es una resonancia magnética, para averiguar si el cerebro sufre las lesiones propias de este mal. Cuando la enfermedad está en sus inicios, es posible que aún no aparezcan lesiones o que se encuentren por debajo de límite resolución de la resonancia; en estos casos, el cerebro de una persona enferma se dice que es “aparentemente normal” al presentar las mismas características en la imagen que el de una persona sana. Pero un grupo de científicos jiennenses ha aplicado el análisis de la dimensión fractal al cerebro y ha demostrado que las medidas del cerebro de una persona enferma, reflejadas a través de este parámetro, no son las mismas que las de una persona que no lo está.

Frente a la dimensión euclidea (0 para un punto; 1 para una línea; 2 para un plano; y 3 para un volumen), la dimensión fractal es un parámetro que permite obtener dimensiones comprendidas entre 1 y 2 (dimensión fractal 2D), y 2 y 3 (dimensión fractal 3D). La dimensión fractal es la dimensión de lo irregular, y ya desde hace unos años se aplica a diferentes estructuras biológicas, pero la aplicación al cerebro era muy escasa. Por primera vez, este grupo de biólogos, ingenieros informáticos, matemáticos, neurólogos, neurocirujanos, psicólogos y estadísticos realizan este tipo de mediciones en resonancias magnéticas de cerebros en 3D para intentar resolver problemas clínicos.

Lo que el ojo no ve

Este grupo está desarrollando un software que permite medir la dimensión fractal tridimensional del cerebro. “Es una herramienta de uso clínico para tratar de predecir si personas con los síntomas de esclerosis múltiple inicial, y con un cerebro aparentemente normal, pueden o no tener la enfermedad. Podría ser una herramienta de gran utilidad en el diagnóstico precoz de enfermedades derivadas de alteraciones en el cerebro”, comenta Esteban.

Con las pruebas que se realizan ahora se puede medir el volumen, el tamaño, o las circunvoluciones del cerebro, pero era difícil medir la complejidad del mismo, algo que puede hacerse con la dimensión fractal. Los científicos jiennenses están empleando diferentes algoritmos computacionales de análisis de imagen y aplicando la teoría de fractales tanto en imágenes de resonancia magnética nuclear de individuos normales como en personas con determinadas enfermedades neurodegenerativas como la esclerosis múltiple. “Cuando se aplica el estudio de la dimensión fractal en el cerebro, somos capaces de detectar en las estructuras cerebrales alteraciones que no se observan con ningún otro método hasta ahora conocido. Con esta nueva técnica se pueden detectar cambios que el ojo no ve”, explica el profesor Esteban Ruiz.

Hasta el momento este estudio se ha realizado para enfermos de esclerosis múltiple, pero el objetivo es aplicarlo a otras enfermedades neurodegenerativas. “En colaboración con el hospital Clínico de Barcelona, estamos utilizando este método para detectar posibles cambios en el cerebro de niños que pueden llegar a desarrollar deficiencias en el aprendizaje. El diagnóstico precoz puede minimizar dichas deficiencias con un tratamiento adecuado”, apunta el investigador principal.

“El siguiente paso en nuestro estudio es buscar colaboraciones con los hospitales de Andalucía para ver si se cumplen los resultados en diferentes grupos de pacientes”, declara. Si todos los resultados son positivos “ésta podría ser una buena herramienta clínica, y de disponibilidad inmediata”, concluye el investigador.

Los trabajos ya han sido publicados en revistas médicas de prestigio como Neuroimage y el Journal of the Neurological Sciences, y están siendo revolucionarios en este campo.


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