LA GENÉTICA, UN MODO MUY EFICAZ DE CONSERVAR LA BIODIVERSIDAD
Fuente: AndaluciaInvestiga.com – Guillermo Pedrosa Calvache
El investigador de la Universidad de Granada Alejandro Centeno estudia los componentes genéticos de la rata del
agua para conocer el origen de esta especie y mejorar su conservación. Esta metodología abre nuevas posibilidades para proteger la biodiversidad animal y vegetal que habita el planeta.
Los impactos medioambientales a los que el planeta se ve sometido provocan una serie de cambios en los entornos naturales que dificultan la existencia de los seres vivos que los habitan. Por ello, los planes de conservación para especies vegetales y animales se han convertido en una estrategia fundamental para mantener la biodiversidad actual.
El estudio de los componentes genéticos de estas especies son la clave para conocer el origen y la evolución de dichos organismos a lo largo de la historia, y así encontrar la mejor manera de mantenerlos con vida. El investigador de la Universidad de Granada (UGR) Alejandro Centeno, ha demostrado la importancia que tiene esta metodología en su trabajo sobre la rata de agua (Arvicola sapidus).
La investigación de los rasgos genéticos de este roedor se ha realizado en tres escalas, según explica Centeno: a nivel de especie, es decir, cómo se originó a partir de su antecesor biológico; a nivel de población, cómo se distribuyó geográficamente; y a nivel de individuo, es decir, el estudio de los componentes de ejemplares concretos y actuales.
A partir de esta investigación, que ha contado con el apoyo de expertos de la Estación Biológica de Doñana y de la UGR, se ha podido profundizar en el comportamiento de esta especie protegida a lo largo del tiempo, y aprovechar esta información para buscar planes de conservación más efectivos para la rata de agua.
Los científicos estiman que el origen de este roedor se remonta al Pleistoceno Medio (hace 250.000 años). «Su especie antecesora tuvo que refugiarse del frío glacial y por eso viajó hacia el sur y se aisló genéticamente en la Península Ibérica, dando lugar a la rata del agua, tal y como la conocemos hoy en día», detalla Centeno.
En este trabajo, el investigador de la UGR ha analizado el ADN obtenido de huesos fósiles de este roedor que se exhiben en museos, de pieles de rata procedentes de diversas colecciones científicas, e incluso de tejidos frescos de ejemplares que viven actualmente en Doñana. Y es que hasta la fecha nunca se había realizado un estudio que abordara un componente genético tan completo sobre la especie en cuestión.
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Alejandro Centeno
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