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Benjamín Viñegla: “Los suelos del Ártico son el reservorio más grande de carbono que existe en la actualidad”

Fuente: Universidad de Jaén


15 de octubre de 2014

Los investigadores de la UJA Benjamín Viñegla y Andrea Galotti estudian los efectos del cambio climático en los ecosistemas del Ártico y la Antártida.

¿En qué consiste básicamente vuestra investigación?

Benjamín Viñegla: Realizamos nuestro trabajo en el seno de dos proyectos. Uno de ellos en el que yo participaba se centraba en estudiar los ecosistemas terrestres en el Ártico y analizar la capacidad que tienen estos suelos para retener carbono, y es que dichos suelos son el reservorio más grande que hay de carbono actualmente. Al mismo tiempo colaboramos con otro proyecto que investiga cómo las comunidades de macroalgas responden al incremento de temperatura, el aumento de CO2, la bajada del pH del agua y a otras alteraciones ambientales propias del cambio climático, analizando tanto las macroalgas árticas como las antárticas.

Andrea Galotti: Estudiamos estas comunidades orgánicas porque son productos primarios, macroalgas, bacterias, plancton todos ellos condicionan enormemente el entorno en el que viven y afectan a la fauna que se alimenta de ellos, por eso es tan importante comprender los cambios fisiológicos que se producen en ellos como consecuencia del cambio climático.

¿El Ártico y la Antártida son sistemas ambientales parecidos?

Benjamín Viñegla: No. El Ártico y el Antártico son dos sistemas completamente distintos. La Antártida es un sistema mucho más cerrado, es un continente, es decir es tierra aunque está cubierta de hielo, además hay una corriente marina que rodea al continente y que amortigua y suaviza los efectos del cambio. El Ártico sin embargo es una gran capa de hielo que está derritiéndose provocando una reducción del pH del agua de mar y una entrada de agua dulce en el océano que disminuye sus índices de salinidad.

¿Por qué ambos entornos son ideales para la investigación de los efectos del cambio climático?

Benjamín Viñegla: Porque dentro de sus condiciones extremas ambos sistemas son muy estables. El suelo ártico por ejemplo retiene mucho carbono porque la temperatura es muy baja durante  mucho tiempo, por lo tanto la descomposición es lenta y el carbono se va a acumulando en lugar de emitirse a la atmósfera. Es precisamente esta estabilidad la que hace que estos sistemas sean tan sensibles a los cambios y tan relevantes para la investigación científica.

¿Qué fue lo que más le impactó de su viaje a la Antártida a al Ártico?

Andrea Galotti: En mi caso sólo he visitado la Antártida. La primera vez que fui  tardamos tres días en llegar por barco hasta el continente, yo estaba muy mareada y apenas pude ver nada hasta que estuve allí. Me sentí como si estuviera en medio de la nada, todo era blanco e impresionantemente bello. Recuerdo ver a los pingüinos nadar a una velocidad increíble.

Benjamín Viñegla: Aunque debo reconocer que el Ártico es menos espectacular que la Antártida, el viaje para llegar hasta allí es impresionante. En el Ártico si quieres salir de la base para ir a muestrear tienes que ir armado con un rifle. Debes hacer un curso para aprender a utilizarlo y llevarlo contigo cada vez que salgas por si necesitas protegerte de un oso polar. Ahora bien, si matas un oso se abre una investigación porque es una especie protegida y tienes que demostrar que el oso te atacó y le disparaste de frente, no de lado o por la espalda. Yo tuve la suerte de no toparme con ninguno. Cuando estuve en la Antártida lo que más me impactó fue poder caminar a varios metros de los elefantes marinos y ver las peleas que se producían entre los machos de estas especies.

¿Cómo se coordinan los grupos  de investigadores que viajan a la Antártida desde distintas partes del mundo?

Benjamín Viñegla: Es increíble la cooperación internacional que se produce en la Antártida. Cuando fuimos volamos en un Hércules de Uruguay, llegamos a una base chilena, dormimos en una base rusa y nos llevaron a la base argentina a la que íbamos unos coreanos en una Zodiac. Todo a base de favores y de coordinarnos con otros investigadores.

AndreGalotti: Por otro lado, la logística de la Antártida es realmente complicada. Es muy difícil hacer que llegue el material científico o tecnológico que necesitas hasta la base en la que estás, o incluso llegar tú mismo. A veces te ves almorzando una comida que lleva más de cuatro años caducada. Nosotros estuvimos 15 días atrapados en la base de Marambio. Necesitábamos trasladarnos a otra base en una pequeña avioneta pero para que pudiéramos hacerlo tenía que darse la circunstancia de que en ambas bases hiciera buen tiempo y unas condiciones aceptables. Verdaderamente cuando estás allí estás a merced del tiempo.

¿Alguna curiosidad que deben tener en cuenta los científicos que desean viajar a estos parajes?

Andrea Galotti: Bueno, cuando viajas a estos lugares tienes que minimizar al máximo la contaminación ambiental, por ejemplo no puedes llevar ropa con velcro para evitar que se queden adheridos semillas, insectos o ácaros. Es vital preservar este entorno tal y como está.


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