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Demuestran que el ayuno intermitente mantiene la pérdida de peso a largo plazo, independientemente del horario de las comidas

La investigación, realizada por un equipo de científicos de la Universidad de Granada, del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), la Universidad Pública de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER), ha revelado que el ayuno intermitente, concretamente la forma popularmente conocida como 16:8, donde se ayuna durante 16 horas y se permite comer durante las ocho horas restantes, es una estrategia eficaz para mantener la pérdida de peso a medio plazo.

Fuente: Universidad de Granada


Granada |
01 de julio de 2026

Un equipo de científicos de la UGR, del Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.GRANADA), la Universidad Pública de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) demuestran que limitar la ingesta de alimentos a una ventana de ocho horas ayuda a mantener el peso perdido 12 meses después de finalizar la intervención en adultos con sobrepeso u obesidad.

La investigación ha revelado que el ayuno intermitente, concretamente la forma popularmente conocida como 16:8, donde se ayuna durante 16 horas y se permite comer durante las ocho horas restantes, es una estrategia eficaz para mantener la pérdida de peso a medio plazo. El estudio revela que estos beneficios se mantienen un año después independientemente de si la ventana de ingesta de comida de ocho horas se realiza a primera hora del día (entre las nueve de la mañana y las cinco de la tarde, conocido como ayuno temprano) o más tarde (entre las una de la tarde y las nueve de la noche, conocido como ayuno tardío), en comparación con las personas que mantienen su rutina habitual de comer durante 12 horas o más.

El estudio, en el que participa la Universidad de Granada, se ha realizado con 99 adultos, la mitad mujeres, con sobrepeso u obesidad.

Los resultados muestran que tanto el grupo de ayuno temprano como el de ayuno tardío logran mantener una pérdida de peso significativamente mayor tras los 12 meses. Además, el grupo de ayuno temprano mantiene una mayor reducción de la masa grasa. Según los investigadores, estos hallazgos apuntan a que este tipo de intervenciones nutricionales no solo son viables y efectivas a corto plazo, sino que ahora muestran efectos sostenibles en el tiempo.

Evaluación de la composición corporal un año después

El estudio, publicado recientemente en la revista Clinical Nutrition, la revista oficial de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y Metabolismo, se ha realizado con 99 adultos, la mitad mujeres, con sobrepeso u obesidad. Durante las primeras 12 semanas, los participantes se han dividido en cuatro grupos combinados con un programa de educación en dieta mediterránea: un grupo de control que ha mantenido su ventana habitual de comidas (igual o superior a 12 horas), un grupo de ayuno temprano (ventana de ocho horas comenzando antes de las 10:00), un grupo de ayuno tardío (ventana de ocho horas comenzando después de las 13:00) y un grupo autoseleccionado donde las personas participantes han elegido sus ocho horas de ventana de ingesta.

Se han medido los cambios en el peso, la masa grasa y la masa libre de grasa, antes y después de las 12 semanas de la intervención, así como un año después de la finalización del estudio. Este estudio forma parte de un proyecto más grande cuyos resultados principales se han publicado en la prestigiosa revista Nature Medicine, donde se ha observado que los participantes que hicieron TRE, independientemente del horario de ingesta, pierden de media 3-4 kilos más que el grupo que sólo recibe recomendaciones nutricionales.

La doctora Alba Camacho Cardeñosa, investigadora del Instituto Mixto Universitario Deporte y Salud (iMUDS) de la UGR y posdoctoral del ibs.GRANADA en el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Clínico San Cecilio, es la primera autora del estudio. Explica que “hasta la fecha, aunque sabíamos que el ayuno intermitente promueve una pérdida de peso modesta a corto plazo, no estaba claro si sus efectos se sostenían en el tiempo. Al evaluar a los participantes 12 meses después de terminar la intervención, demostramos que los cambios sobre el peso corporal persisten”. Además, los investigadores destacan que “un dato muy positivo es que una de cada tres personas decidió seguir practicando el ayuno intermitente por su cuenta durante ese año de seguimiento, lo que sugiere que es un hábito relativamente fácil de integrar en el día a día”.

Una estrategia flexible contra la obesidad

El estudio ha sido liderado por investigadores del ibs.GRANADA pertenecientes al grupo de investigación PROFITH CTS-977 de la UGR, encabezado por el catedrático Jonatan Ruiz Ruiz, en colaboración con el Hospital Universitario Clínico San Cecilio y el Hospital Universitario Virgen de las Nieves de Granada, la Universidad Pública de Navarra, el CIBER de Obesidad (CIBEROBN) y el CIBER de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES).

Los investigadores subrayan que una intervención de apenas 12 semanas de ayuno intermitente puede representar una estrategia efectiva a medio plazo para el control del peso en adultos con sobrepeso u obesidad. Al demostrarse que tanto los esquemas tempranos como los tardíos son eficaces, los hallazgos aportan una valiosa flexibilidad para que los pacientes elijan el horario que mejor se adapte a su estilo de vida, mejorando así la adherencia y el éxito en el tratamiento contra la obesidad.

El grupo MP20- Biomarcadores de Enfermedades Metabólicas y Óseas del ibs.GRANADA investiga biomarcadores y nuevas dianas terapéuticas para enfermedades metabólicas, óseas y cardiovasculares. Combina técnicas bioinformáticas y clínicas para desarrollar herramientas diagnósticas y evaluar tratamientos. Entre sus hallazgos, destaca el papel del ayuno intermitente como tratamiento frente a la obesidad y sus comorbilidades y el uso de marcadores óseos en la predicción del riesgo cardiovascular. Su enfoque multidisciplinar y colaborativo impulsa una investigación de alto impacto con proyección clínica.


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