INSTRUMENTOS DE LA NASA REVELAN MOLÉCULAS DE AGUA EN LA SUPERFICIE LUNAR
Científicos de la NASA han descubierto moléculas de agua en las regiones polares de la Luna. Los instrumentos a bordo de tres naves espaciales revelaron más cantidades de moléculas de agua de lo que se había predicho, aunque la cantidad de agua encontrada resulta realtivamente escasa. El hidroxilo, una molécula consistente en un átomo de oxígeno y otro átomo de hidrógeno, también fue detectada en el suelo lunar. El instrumento M3 (Moon Mineralogy Mapper) de la NASA a bordo de la sonda espacial india Chandrayaan-1 fue el encargado de realizar estas observaciones. Datos del Espectrómetro Visual e Infrarrojo de la sonda espacial Cassini y el Espectrómetro Infrarrojo de Imágenes de Alta Resolución de la nave Epoxi de la NASA contribuyeron a confirmar este descubrimiento.

La confirmación de la elevadas concentraciones de moléculas de agua e hidroxilo en las regiones polares de la luna presenta nuevas preguntas acerca de su origen y el efecto de la mineralogía de la luna. Las respuestas a estas preguntas serán estudiadas y debatidas durante los próximos años.
Las imágenes están disponibles en la siguiente dirección:
Últimas publicaciones
Un equipo de investigación de la Estación Experimental del Zaidín (EEZ-CSIC) de Granada ha demostrado que la incorporación temprana de hongos beneficiosos del suelo a las plantas de tomate aumenta sus cualidades saludables. Esta estrategia, aplicada en vivero y validada en condiciones de producción en campo, se presenta como una alternativa sostenible para reducir el uso de fertilizantes en la agricultura.
La cita es un referente en la promoción de la ciencia en los más pequeños, según ha destacado en la inauguración el consejero de Universidad, Investigación e Innovación, José Carlos Gómez Villamandos.
Sigue leyendoLa investigación, publicada en Nature Neuroscience, se ha desarrollado en el organismo modelo Caenorhabditis elegans y ha identificado mecanismos neuronales que regulan activamente la duración de la memoria. El trabajo ha contado con la participación del Instituto de Biomedicina de Sevilla (IBiS).
Sigue leyendo
