LA MEJOR FARMACIA EN TU JARDÍN
Fuente: AndaluciaInvestiga.com – Guillermo Pedrosa Calvache
La Oficina Verde de la Unidad de Calidad Ambiental de la Universidad de Granada ha realizado este mes el taller Tu jardín: una farmacia sin patentes, una iniciativa que aspira a dar a conocer las propiedades medicinales y terapéuticas que se esconden en las plantas más convencionales, así como a fomentar la práctica de la fitoterapia en la obtención de medicamentos por parte de la industria farmacéutica.
Todo un botiquín con los medicamentos y cosméticos más básicos se esconde en los jardines de cualquier ciudad, la clave está en saber aprovechar las propiedades terapéuticas de las plantas. Este es el objetivo del taller Tu jardín: una farmacia sin patentes, una iniciativa de la Oficina Verde de la Unidad de Calidad Ambiental de la Universidad de Granada que se ha impartido este mes.
Los más de 40 universitarios que han participado en este taller han aprendido a usar salvia officinalis para fabricar pasta de dientes, la caléndula para conseguir distintas cremas, cómo hacer bálsamo de tigre, jabón, cacao… Todo ello a partir de recursos naturales.
María Teresa García, una de las organizadoras del taller, explica que se trata de «enseñar a los asistentes a preparar medicamentos y productos para cubrir sus dolencias más simples y los estados patológicos más frecuentes». A nivel más general, esta iniciativa aspira a ser una introducción para la fitoterapia (ciencia que estudia el uso medicinal de las plantas).
Según explica la experta, la industria farmacéutica se apoya más en el uso de fármacos sintéticos que en la práctica de la fitoterapia, «cuando en realidad muchos de estos productos provienen de las plantas». La idea es fomentar entre los más jóvenes el interés por aprovechar las propiedades terapéuticas de los recursos naturales.
El taller servirá también para que los participantes conozcan aquellos componentes de los cosméticos y de los productos de higiene que son perjudiciales para la salud. Es el caso de los ftalatos, que son compuestos químicos muy presentes en las sales de baño, o el lauril sulfato sódico, que abunda en muchos productos de higiene corporal. «Es importante que la gente sepa lo que se pone en la piel, al igual que se preocupa por lo que come», subraya María Teresa García.
De esta manera, el romero, la lavanda, la esencia del pino, la salvia, la menta, la manzanilla y la sal marina pueden ser una buena mezcla para conseguir unas sales de baño totalmente naturales y ausentes de compuestos que puedan ser tóxicos para el organismo. Igualmente, la cera de abeja, el aceite de coco, la arcilla, el aceite de almendras dulces y la manteca de cacao son algunos de los ingredientes naturales con los que se puede fabricar cacao para la protección labial. El secreto está en conocer el potencial terapéutico y medicinal que se esconde en nuestro jardín.
Más información:
Últimas publicaciones
Un equipo de investigación de la Universidad de Cádiz ha desarrollado un dispositivo electroquímico que identifica la presencia o ausencia de dopamina y serotonina, dos sustancias químicas clave en el diagnóstico de enfermedades como Alzhéimer, Parkinson y determinados tipos de cáncer. Su fabricación consume menos energía que una bombilla led y su funcionamiento es similar al de un glucómetro, registrando los niveles a modo informativo que, posteriormente, tiene que supervisar un profesional.
Sigue leyendoUn procedimiento ideado por investigadores de la Universidad de Sevilla (US) y la Politécnica de Madrid (UPM) propone la plantación de tomates bajo paneles solares, aprovechando los beneficios para la planta que produce la sombra de la instalación fotovoltaica. Se trata de una innovadora combinación que busca reducir la demanda evaporativa, permitiendo un uso más eficiente del suelo y el agua.
Sigue leyendoInvestigadoras de la Universidad de Sevilla han analizado el efecto de esta sustancia sobre células articulares sometidas a un estímulo inflamatorio en un ensayo in vitro. Además de disminuir esa reacción, comprueban que puede influir en los mecanismos que regulan la actividad de ciertos genes. La propuesta podría emplearse como estrategia nutricional de apoyo para mejorar la calidad de vida en patologías inflamatorias crónicas.
Sigue leyendo

