La memoria inmunitaria en pacientes con covid-19 es sólida y duradera a los 8 meses
Un estudio publicado en la revista Science analiza la respuesta inmunitaria del SARS-CoV-2 varios meses después de la infección. Los resultados muestran indicios de una inmunidad protectora robusta y medible hasta 8 meses después de la aparición de los síntomas. Conocer la memoria inmunitaria frente a esta enfermedad es fundamental para mejorar los diagnósticos y las vacunas, y para evaluar la futura evolución de la pandemia.
Fuente: Agencia SINC
Conocer la memoria inmunitaria frente al SARS-CoV-2 es fundamental para mejorar los diagnósticos y las vacunas, y para evaluar la futura evolución de la pandemia. Además, mientras que el número de casos diarios de covid-19 sigue aumentando en todo el mundo, continúa la duda sobre si una infección inicial conduce a una inmunidad protectora duradera.

Los expertos se cuestionan sobre si una infección inicial de coronavirus provoca una inmunidad protectora duradera. / Pixabay
Ahora, una investigación liderada por expertos de La Jolla Institute for Immunology (EE UU) estudia las respuestas de anticuerpos y células inmunitarias en 188 hombres y mujeres que se recuperaron de la covid-19. La mayoría había tenido síntomas leves, aunque el 7 % fue hospitalizado.
Los resultados apuntan una respuesta inmunitaria de estos pacientes al virus –en todos los tipos de células estudiadas– medible hasta 8 meses después de la aparición de los síntomas. “La inmunidad duradera contra una segunda infección por covid-19 es una posibilidad en la mayoría de los individuos”, apuntan los autores.
Los investigadores rastrearon anticuerpos, células B (que producen más anticuerpos) y dos tipos de células T (que matan a las células infectadas). Los anticuerpos, incluidos aquellos frente a la proteína spike o S, solo mostraron disminuciones modestas a los seis u ocho meses de la aparición de los síntomas.
Las células T, por su parte, apenas tuvieron un ligero declive en el cuerpo, mientras que las células B que reconocieron las características del virus SARS-CoV-2 crecieron en número en algunos casos, según los expertos.
Necesarios más estudios sobre inmunidad
Si bien los autores advierten que “no se pueden sacar conclusiones directas porque los mecanismos de inmunidad protectora contra el SARS-CoV-2 aún no están definidos en los seres humanos”. Es más, dicha inmunidad varía drásticamente de una persona a otra.
Aunque son necesarios más estudios al respecto, subrayan que sí se pueden hacer varias “interpretaciones razonables” de su estudio, entre ellas cómo los compartimentos de memoria inmunitaria en reposo pueden contribuir “de manera significativa a la inmunidad contra la neumonía o la covid-19 secundaria grave”, concluyen los autores.
Referencia:
Jennifer M. Dan et al.: Immunological memory to SARS-CoV-2 assessed for up to 8 months after infection. Science 2021 DOI:10.1126/science.abf4063
Últimas publicaciones
Medio centenar de alumnos de los Centros de Educación Permanente Triana, en Sevilla capital, y Almazara, en Mairena del Aljarafe, han participado hoy en esta actividad de divulgación científica para conocer cómo se producen estos fenómenos astronómicos y las principales recomendaciones para observarlos de forma segura. Esta edición de Café con Ciencia, celebrada en la Tecnoincubadora Marie Curie, está organizada por la Fundación Descubre con la colaboración de Sevilla Tech Park.
Sigue leyendoLa investigación ha sido desarrollada por científicos de la Universidad Pablo de Olavide y revela el papel del pequeño ARN denominado SuhB en la supervivencia de Sphingopyxis granuli TFA, una bacteria capaz de degradar contaminantes. El trabajo, publicada en Microbiological Research, abre nuevas vías para mejorar procesos de biorremediación y biotecnología sostenible.
Sigue leyendoUna investigación con 190 deportistas de alta competición y en la que participa la Universidad de Málaga revela que la respuesta del cortisol al despertar se triplica en las mañanas de partido para preparar al organismo ante la exigencia competitiva. Esta y otras hormonas influyen en el rendimiento de los jugadores, les hacen más proclives a sufrir lesiones y dificultan su capacidad para responder durante el juego.
