Los huevos de aves silvestres revelan la huella de los contaminantes en el medioambiente
Un estudio de la Universidad de Córdoba revela que el monitoreo de huevos de aves silvestres como quebrantahuesos o águila imperial durante diez años demuestra la acumulación y persistencia de contaminantes ambientales en los ecosistemas.
Fuente: Universidad de Córdoba
El huevo de un ave silvestre es, a simple vista, una muestra de la continuidad de la especie, pero también puede ser un reservorio químico que ofrezca una fotografía general de la salud ambiental del entorno del ave.
Siguiendo esa filosofía el grupo de Toxicología Veterinaria de la Universidad de Córdoba, perteneciente a la Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades Emergentes de la UCO (ENZOEM), ha colaborado con el Centro de Análisis y Diagnóstico de Fauna Silvestre de Andalucía (CAD) en el monitoreo de huevos de 14 especies de aves durante una década, con el objetivo de caracterizar la exposición de las aves silvestres a contaminantes ambientales.
Bajo una perspectiva One Health en la que la salud ambiental, la humana y la animal están interrelacionadas; este estudio va más allá de detectar la contaminación en el huevo y determinar qué implicaciones tiene sobre las aves. Como explica el investigador de Toxicología Veterinaria y responsable del estudio Nahúm Ayala, «el uso de los huevos como herramienta para la biomonitorización nos ofrece una visión general que nos permite determinar qué contaminantes están circulando en los ecosistemas».

Parte del equipo de Toxicología Veterinaria de la Universidad de Córdoba, perteneciente a la Unidad de Investigación Competitiva de Zoonosis y Enfermedades Emergentes de la UCO (ENZOEM) en el laboratorio.
Tras analizar los huevos sin eclosionar recogidos en entornos naturales entre 2014 y 2024 se detectó la presencia de contaminantes derivados del DDT, un pesticida que fue prohibido en la década de los 70 por sus efectos nocivos sobre la salud humana y la de los ecosistemas. Además de estos contaminantes clásicos, que persisten medio siglo después de su prohibición, también identificaron residuos de plaguicidas o fungicidas de uso actual.
«Este tipo de contaminantes tienen implicaciones directas en la reproducción de especies como en las que, como el quebrantahuesos, sólo ponen 1 o 2 huevos al año, por lo que un fracaso reproductivo es muy importante. La presencia de DDT, por ejemplo, está relacionada con un adelgazamiento de la cáscara del huevo, que predispone a una mayor entrada de microorganismos o pérdida de humedad, poniendo en riesgo la viabilidad del huevo», explica la investigadora del CAD y autora principal del estudio, Isabel Fernández.
En este caso, los huevos fueron sometidos a un examen detallado, que incluyó mediciones biométricas, evaluación del desarrollo embrionario e investigación de posibles causas de fallos reproductivos junto con análisis químicos de cáscaras y contenido de los huevos para analizar los diferentes contaminantes.
Todo el potencial que encierra un huevo
Los datos de este tipo de ensayos son esenciales sobre el terreno, «ya que generan una información muy útil para la gestión de espacios naturales y de especies incluidas en programas de conservación, además de ser esenciales para detectar contaminantes emergentes de forma temprana» señala Nahúm Ayala.
Las rapaces, uno de los grupos más representados en este estudio, ocupan los niveles más altos de la cadena trófica, por lo que la presencia de estos contaminantes en sus huevos son una prueba de cómo se acumulan y cómo persisten estos contaminantes en el medioambiente.
Este trabajo, encuadrado dentro de la línea de biomonitorización de fauna silvestre del grupo de investigación, dará pie a futuras investigaciones sobre la presencia y acumulación de contaminantes emergentes de interés ambiental, como los microplásticos, usando la fauna silvestre como centinelas de la salud del entorno en el que habitan.
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