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NEGRA NAVIDAD PARA LOS ABETOS


27 de diciembre de 2010

Fuente: SINC

 

En época navideña los hogares se llenan de luz, regalos y elementos decorativos. Los abetos –esos pequeños árboles procedentes de viveros y plantaciones especiales que crecen en masa-, son uno de los símbolos más significativos. Aunque ahora su producción está más controlada, hace más de 20 años en Andalucía otra especie como el pinsapo (Abies pinsapo) fue víctima de los excesos navideños.

“La tala de arbolitos para navidad favoreció que se ampliara dentro de la población de pinsapos el número de árboles infectados”, explica a SINC José Antonio Carreira, director del Grupo de Investigación Ecología Forestal y Dinámica del Paisaje de la Universidad de Jaén.

Los efectos del hongo no se sintieron hasta pasadas varias décadas porque el patógeno Heterobasidion abietinum se desarrolla de forma “muy lenta” y tiene un ciclo de vida “muy largo”. “Los efectos de mortalidad que se están notando ahora tienen su origen en las talas de los años ‘70”, asegura Carreira.

Al cortar el ‘arbolito’, el tocón (parte del tronco que queda unida a la raíz cuando se tala el árbol) queda al aire libre y “el hongo infecta el sistema radical del árbol cortado y se extiende por las raíces de los árboles adyacentes”, informa.

En la actualidad, la zona de expansión del hongo y la mortalidad de los árboles coincide con el área en la que se dio permiso para la corta de árboles. Pero “con la aridez del clima, los árboles adultos infectados se debilitan y el hongo se expande mucho mejor dentro de los tejidos del árbol y termina por matarlo”, lamenta el investigador.

Incendios, lluvia ácida, y cambio climático

La navidad perjudicó a los pinsapos, pero no es el único factor. El Abies pinsapo, especie endémica en peligro de extinción, sufre otras amenazas que le hacen aún más vulnerables. “El mayor riego para los pinsapos son los incendios forestales porque cuando éstas ocurren el pinsapar desaparece, no tiene capacidad de reclutamiento después de los incendios”, manifiesta Carreira.

Entre los años 1991 y 1995, varios incendios afectaron a grandes superficies de pinsapares, y los árboles “desaparecieron totalmente”. Ahora existen planes de repoblación para recuperar esta especie en las zonas afectadas del sur de la Península Ibérica. “En comparación con otras especies con las que coexisten como las encinas (Quercus ilex) o el pino de alepo (Pinus halepensis) que responden a los incendios y se recuperan, al pinsapo no le gusta este tipo de perturbaciones”, señala el experto.

A los incendios se añaden las consecuencias del cambio climático. Según Carreira, el pinsapar de la Sierra Bermeja se enfrenta a “una versión moderna” de lluvia ácida producida para la introducción de nitrógeno en el agua de lluvia. Debido a las masas de aire contaminado procedente de la zona industrializada del Campo de Gibraltar, los suelos se acidifican con un exceso de nitratos y provoca un desequilibrio nutricional en los árboles.

El calentamiento global, que provoca mayor aridez en los suelos, impide también el crecimiento de los abetos de la Sierra de Grazalema y la Sierra de las Nieves desde los años ’80. “Los árboles se debilitan por un mayor estrés hídrico, que junto al hongo, provoca mortalidad de hasta más de un tercio de los abetos sobre todo en baja altitud (entre 1.100 y 1.300 metros de altitud)”, apunta el científico.

Ante todas estas amenazas, el Abies pinsapo empezó a protegerse en la década de los ‘60, pasando de 400 a 500 hectáreas en los años ’50 a 3.000 hectáreas en la actualidad, una cifra aún «reducida». A partir de 2011, Año Internacional de los Bosques, el pinsapo contará con el III Plan de Recuperación en Andalucía, una medida de conservación “esencial” que une a técnicos y a científicos enamorados de esta emblemática especie.

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PERFÍL DEL PINSAPO

– Tamaño: Los abetos españoles pueden alcanzar un máximo de 30 metros de altura.

– Características: Es un árbol perennifolio de corteza pardo grisácea y lisa, y con los años se va agrietando. Es muy longevo: puede vivir hasta los 400 años. Las hojas son aciculares, rígidas y de color verde, florece de abril a mayo y fructifica de septiembre a octubre. La zona del pinsapar es una de las de más alta pluviosidad, superiores a 1.000 milímetros anuales. Vive entre 1.000 y 1.800 metros de altitud, en laderas umbrías de orientación norte.

– Distribución: Abies pinsapo crece de forma natural en la Sierra de las Nieves –declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco- y en la Sierra Bermeja (Málaga), y Sierra del Pinar de Grazalema, declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco (Cádiz). Se han repoblado zonas de Granada y Guadarrama.

– Extensión: En la actualidad, los pinsapares se extienden en 3.000 hectáreas en la Península Ibérica (concentrado en Andalucía).

– Categoría: Esta especie está en peligro de extinción según la Junta de Andalucía.

– Amenazas: La amenaza más importante de esta especie son los incendios forestales ya que ni sus semillas germinan ni los troncos rebrotan tras el paso del fuego. Además de los efectos del cambio climático, el hongo patógeno Heterobasidion abietinum está empezando ahora a afectar a la supervivencia de los pinsapos.


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