Un estudio muestra que una mayor sensibilidad hacia las necesidades de otras personas se asocia a un mayor impacto personal de la crisis económica
Los resultados de una investigación de la Universidad de Jaén junto a la Universidad de Granada exponen que la preocupación empática es un mecanismo psicológico que permite explicar los efectos del impacto personal de la crisis económica en la expresión de comportamientos de ayuda hacia los demás. El estudio propone que una forma de afrontar las situaciones de amenaza tiene que ver con la utilización de estrategias de orientación prosocial, es decir, a través del acercamiento a los demás y la creación de redes sociales de apoyo.
Fuente: Universidad de Jaén
Una investigación de la Universidad de Jaén (UJA) junto con la Universidad de Granada (UGR) sugiere que una mayor sensibilidad hacia las necesidades de otras personas representa una respuesta adaptativa ante situaciones de dificultad o amenaza.
El punto de partida de este proyecto se sitúa en la literatura existente que mostraba que verse afectado por un contexto de dificultad o inestabilidad económica conduce fundamentalmente a resultados negativos en términos psicológicos, como un menor nivel de bienestar psicológico o sensación de control de la propia vida.
Sin embargo, el estudio propone que una forma de afrontar las situaciones de amenaza tiene que ver con la utilización de estrategias de orientación prosocial, es decir, a través del acercamiento a los demás y la creación de redes sociales de apoyo. “A partir de esa premisa, analizamos si un mayor impacto personal percibido de la crisis económica española se vinculaba con una mayor tendencia a emitir respuestas de corte constructivo, basadas en este caso en la expresión de comportamientos de ayuda, al tiempo que también examinamos el posible rol explicativo de la preocupación empática, que se define como la sensibilidad hacia el sufrimiento de otras personas”, explica Ginés Navarro Carrillo, investigador del Departamento de Psicología de la UJA y uno de los participantes en el proyecto.
La investigación en cuestión consta de dos estudios independientes. Los resultados del primero de ellos, en el que participó una muestra de 306 personas, muestran que los participantes que descendieron en la escala social como consecuencia de la desfavorable situación económica de España, en comparación con los que no se vieron adversamente afectados, expresaron haber realizado un mayor número de diferentes tipos de comportamientos de ayuda durante los tres meses anteriores. Además, hallaron que dicha tendencia prosocial se podría ver explicada por la preocupación empática. En particular, el estudio mostró que los individuos que se percibieron más negativamente afectados mostraron también una mayor sensibilidad hacia el sufrimiento de los demás, lo que se asoció a una mayor expresión de comportamientos de ayuda.
Por su parte, el segundo estudio, en el que participaron 588 personas, tuvo como objetivo determinar si dicha inclinación prosocial observada entre las personas más negativamente afectadas por la crisis española presenta un carácter general o, por el contrario, se dirige específicamente hacia aquellos individuos que atraviesan una situación similar. “Para verificar dicha hipótesis creamos dos escenarios ficticios, que fueron aleatoriamente presentados a los participantes y que describían brevemente la situación de una persona que precisa de ayuda. En un escenario, el relativo a la situación económica, se describe el caso de una persona que parece estar pasándolo mal y tiene un cartel que señala que perdió su empleo coincidiendo con la crisis y apenas puede satisfacer sus necesidades; en el otro escenario, se describe el caso de una persona que también parece estar pasándolo mal debido a que ha perdido su cartera”, señala Ginés Navarro Carrillo.
Los resultados del segundo estudio revelaron que los participantes más preocupados por su situación económica personal debido al contexto económico del país mostraron una mayor inclinación a ayudar a las personas descritas en ambos escenarios. “Por lo tanto, no se encontró que dicha tendencia prosocial se circunscribiera al escenario de crisis, lo que sugiere que el hecho de percibirse más amenazado a nivel económico se conecta con una tendencia de orientación prosocial de carácter general”, indica el investigador.
Los hallazgos obtenidos apoyan la idea de que verse afectado por una situación desfavorable, en este caso de tipo económico, no solo se vincula a resultados negativos, toda vez que también puede relacionarse con respuestas de cariz más constructivo. En ese sentido, el investigador de la UJA aclara que “aunque resulta conveniente que estudios futuros profundicen en estos resultados, al tiempo que examinan posibles diferencias a nivel cultural, nuestros hallazgos son consistentes con la noción de que mostrar una mayor sensibilidad hacia las necesidades de otras personas y, por consiguiente, expresar comportamientos de orientación prosocial representa una forma adaptativa de responder a las situaciones de amenaza”. De esta manera, esta estrategia prosocial podría fomentar la articulación de redes sociales de apoyo y cooperación que faciliten una respuesta más eficaz ante eventos adversos. Así mismo, se muestra que la preocupación empática es un mecanismo psicológico que permite explicar los efectos del impacto personal de la crisis económica con la expresión de comportamientos de ayuda hacia otros individuos en un contexto de dificultades económicas.
El estudio, publicado en la revista PLOS ONE, ha sido realizado por Ginés Navarro Carrillo, investigador del Departamento de Psicología de la UJA, junto a María Alonso Ferres, Marta Garrido Macías, Eva Moreno Bella e Inmaculada Valor Segura, investigadoras del Departamento de Psicología Social de la UGR.
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