Analizan los efectos adversos que provoca pronar a los pacientes con COVID-19 sometidos a ventilación mecánica en la UCI
Investigadores de la Universidad de Granada analizan la prevalencia de aparición de efectos adversos derivados de la posición prona durante la primera ola de la pandemia, entre los meses de marzo y mayo de 2020. Los eventos adversos más frecuentes fueron el edema facial (81,3%) y las úlceras por presión de grado I y II en la cara (60,6%).
Fuente: Universidad de Granada
La utilización de la posición de decúbito prono (esto es, boca abajo) en los pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) se ha incrementado dramáticamente como consecuencia de la pandemia de COVID-19. No en vano, tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS) como diferentes Servicios Nacionales de Salud recomendaron la aplicación de esta posición, durante al menos 12 horas, en el tratamiento de los pacientes con Síndrome de Distrés Respiratorio Agudo (SDRA). Esta maniobra no está exenta de complicaciones relevantes, por lo que debe realizarse de manera protocolizada.
Un estudio llevado a cabo por M. ª Dolores Rodríguez-Huerta, enfermera del Hospital Universitario La Princesa de Madrid, junto a Alberto González-García (Universidad de Granada) y Ana Díez-Fernández (Universidad de Castilla-La Mancha) en la unidad de enfermería de la UCI de este hospital de La Princesa ha determinado la prevalencia de aparición de eventos adversos en pacientes ingresados en UCI con diagnóstico de SDRA por COVID-19 sometidos a ventilación mecánica en decúbito prono.
Estudio entre marzo y mayo de 2020
El estudio se llevó a cabo entre los meses de marzo y mayo de 2020, durante la primera ola pandémica. Un total de 44 pacientes fueron incluidos en el estudio, y se analizaron un total de 130 maniobras de decúbito prono; cada paciente fue pronado una media de tres veces.
Los resultados, publicados en la revista Nursing in Critical Care, mostraron que los eventos adversos más frecuentes fueron el edema facial (81,3%) y las úlceras por presión de grado I y II en la cara (60,6%), las cuales evolucionaron, en algunos casos, de manera muy rápida. Las localizaciones más frecuentes de estas úlceras fueron la barbilla (32,2%), la frente (22,9%) y la nariz (17,1%).
Otros eventos adversos menos frecuentes fueron la desconexión accidental de diversos dispositivos y la obstrucción del tubo endotraqueal. A diferencia de lo resaltado por otros autores, la nutrición enteral fue bien tolerada en estos pacientes, no registrándose ningún evento adverso ni centinela.
Por lo tanto, este estudio viene a demostrar que es importante el cambio de posición de la cabeza y de otras zonas corporales para evitar el desarrollo de úlceras por presión secundarias a la posición prona.

Alberto González-García (izquierda), Mª Dolores Rodríguez-Huerta (centro) y Ana Díez-Fernández (derecha), investigadores del estudio.
“A pesar de la situación estresante y exigente a la que se vieron sometidos los profesionales de enfermería durante la primera ola pandémica, el gran número de pronaciones, y el número de horas que los pacientes permanecieron en esta posición, no se produjeron eventos adversos graves”, destacan los investigadores principales. Además, se recalca la necesidad de desarrollar un protocolo de atención de enfermería en estos pacientes que haga hincapié en el uso de dispositivos para la prevención de este tipo de efectos adversos en la posición prona, especialmente de las úlceras faciales por presión.
Referencia bibliográfica:
Rodríguez-Huerta MD, Díez-Fernández A, Rodríguez-Alonso MJ, Robles-González M, Martín-Rodríguez M, González-García A. Nursing care and prevalence of adverse events in prone position: Characteristics of mechanically ventilated patients with severe SARS-CoV-2 pulmonary infection. Nursing in Critical Care; 2021: 1-8. Doi: https://doi.org/10.1111/nicc.12606
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