Científicos andaluces participan en un estudio que analiza el cambio climático en el suelo
Fuente: Universidad de Jaén
El investigador de la Universidad de Jaén vinculado al Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario (ceiA3), José Antonio Carreira, ha participado en un proyecto de investigación internacional en el que se han muestreado ecosistemas naturales de 16 países de todo el mundo. El objetivo de este estudio, dirigido por las Universidades Rey Juan Carlos y Pablo Olavide, es saber si las tendencias de cambio climático previstas pueden afectar a los ciclos de nutrientes del suelo y, por tanto, a la vegetación o los cultivos que crecen sobre ellos.
El muestreo se ha llevado a cabo en 224 ecosistemas naturales de todos los continentes (salvo la Antártida). Los resultados han sido publicados en la revista científica Nature y reflejan que el cambio climático incrementará la aridez de los suelos y alterará la disponibilidad de unos nutrientes respecto a otros. “Empleando un símil económico, algunos nutrientes del suelo como el nitrógeno se volverán más ‘caros’ para las plantas, y otros como el fósforo, más ‘baratos’. Esto tendría consecuencias para los árboles y la vegetación, que podrían desarrollar deficiencias y desequilibrios nutricionales, viendo disminuida su producción”, destaca el investigador. Las zonas áridas representan el 40% de la superficie continental, excluyendo la Antártida, y la población humana ligada a estos territorios alcanza un porcentaje parecido, de ahí la relevancia de esta investigación.
José Antonio Carreira añade que “el excelente equipamiento con que cuenta el Centro de Instrumentación Científico-Técnica de la Universidad de Jaén, y las facilidades que se aplicaron para su uso, fueron un claro valor añadido que facilitaron la oportunidad de participar en un proyecto de esa envergadura. De hecho aquí se ha realizado una parte sustancial de los análisis de laboratorio más cruciales para el trabajo”.
En este sentido, el incremento de aridez en los suelos va a cambiar las reglas del juego en lo que se refiere a la disponibilidad de nutrientes. La reducción de nitrógeno podría disminuir la producción de rubisco en las plantas, que es una enzima que se encarga de la fotosíntesis, y por tanto reducir la capacidad de las zonas áridas como sumideros de carbono. En este sentido, los efectos del cambio climático significarán una disminución de la cobertura vegetal y, por tanto, de la entrada de carbono y nitrógeno a los ecosistemas, que son esenciales para el desarrollo de la vida, mientras que potenciará procesos tales como la meteorización de las rocas, aumentando la cantidad de fósforo disponible en el sistema.
La publicación de este estudio es la culminación de más de seis años de investigaciones y de un esfuerzo colectivo en el que han intervenido más de 60 investigadores pertenecientes a 30 instituciones de 16 países, entre ellas cuatro universidades españolas. Igualmente, destaca la financiación del Consejo Europeo de Investigación. “El cambio climático no sólo afectará a nuestra vida por que llueva menos o porque aumenten las temperaturas, sino que habrá otros efectos del colaterales, como el deterioro del suelo”, concluye el investigador de la UJA.
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