CONVIERTEN RESIDUOS DE CÁSCARA DE NARANJA EN METANO
Fuente: Innovapress
Investigadores de la Universidad de Córdoba han obtenido metano a partir de la manipulación de residuos de cáscara de naranja, según se desprende de un artículo publicado en la revista Bioresource Technology. El trabajo, desarrollado por María de los Ángeles Martín, José Angel Siles, Arturo F. Chica y Antonio Martín, miembros del Área de Ingeniería Química de la UCO, abre una nueva vía para obtener biogás.
Los investigadores sometieron los residuos a un pretratamiento de extracción de D-limoneno, una sustancia natural que se extrae del aceite de las cáscaras de los cítricos y que da olor característico a las naranjas y los limones. El tratamiento mediante el cual se obtiene metano, proceso conocido como digestión anaerobia, consiste en una transformación microbiológica del residuo en ausencia de oxígeno.
De este modo, se generan diversos gases, entre los cuales el dióxido de carbono y el metano son los más abundantes (dependiendo del material degradado). La duración del proceso anaerobio varía dependiendo de diversos factores, entre los que se destacan la temperatura, el pH del material biodegradado y, fundamentalmente, las características del residuo tratado.
En el laboratorio comprobaron el rendimiento en metano que se puede obtener a diferentes temperaturas. El grupo cordobés introdujo en este proceso microorganismos mesófilos -cuando tiene una temperatura óptima de crecimiento comprendida entre 20ºC y 45ºC-; y termófilos, aquellos que soportan condiciones extremas de temperatura relativamente altas, por encima de los 45ºC, para ver el comportamiento de ambos grupos frente a la degradación de la cáscara.
«Los resultados del trabajo mostraron la conveniencia de realizar el proceso en condiciones termófilas para tratar estos residuos ya que la tasa de producción de metano, la velocidad de transformacióny la biodegradabilidad fueron más altos que en condiciones mesófilas», subrayan los investigadores.
La naranja: un producción mundial de 63 millones de toneladas
Según la FAO, la producción mundial de naranja en 2007 se estimó en 63 millones de toneladas. Un alto porcentaje de esta producción (70%) se utiliza para la fabricación de zumos y mermeladas. Por otro lado, aproximadamente el 50-60% del procesado de la fruta se transforma en residuos, formados por cáscara y pulpa.
Aunque los residuos de cáscara pueden ser reutilizados para una amplia variedad de propósitos, hasta hace relativamente poco no ha habido métodos de eliminación satisfactorios. Además, los subproductos obtenidos en la fabricación de piensos animales generan aguas residuales altamente contaminadas que se evitan con este nuevo proceso, según la investigadora María de los Ángeles Martín.
Últimas publicaciones
Un equipo internacional del que forma parte el Instituto de Parasitología y Biomedicina ‘López-Neyra’ (IPBLN-CSIC) ha empleado edición genética para eliminar gran parte del ADN infeccioso en hasta el 97% de células intervenidas en laboratorio. El estudio, aún en fase pre-clínica, muestra que los cortes deben realizarse casi a la vez para impedir que el virus conserve un genoma funcional.
El próximo 12 de agosto, al atardecer, las miradas de curiosos y aficionados a la astronomía apuntarán al cielo. El primero de los tres eclipses que se sucederán en 2026, 2027 y 2028 se iniciará a las 19:39, y llegará a su fase máxima hacia las 20:30, para finalizar entre las 21:15 y 21:25, dependiendo de la zona dónde se observe. En Andalucía se observará de forma parcial, y aunque el Sol no esté totalmente oculto, los expertos recomiendan protección ocular con gafas homologadas, evitar trucos caseros y poco efectivos como gafas de sol convencionales, radiografías, CD o cristales ahumados, ir debidamente equipados con agua y ropa de abrigo, así como escoger lugares abiertos y seguros, siempre mirando al horizonte occidental despejado.
Investigadores de las universidades de Almería y Granada han identificado en varios puntos cercanos a la capital almeriense afloramientos de origen marino correspondientes a la época geológica previa en la que el Mediterráneo se secó casi por completo. En estos arrecifes formados a casi 40 metros bajo el nivel del mar, la transparencia del agua en ese entorno facilitó el crecimiento de corales de lado a lado. Ahora aportan pistas para reconstruir la historia climática del pasado.



