VOLVER

Share

Demuestran que una molécula del organismo reduce la inflamación y daño cerebral tras un ictus

Un estudio del Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (IPBLN-CSIC) muestra una disminución significativa de la molécula cortistatina en pacientes después de un ictus, y esta caída se correlaciona con la gravedad del cuadro clínico. En ratones, la ausencia de cortistatina también empeora el daño cerebral y la recuperación, pero su administración reduce diversas alteraciones asociadas a la enfermedad.

Fuente: Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra (IPBLN, Granada)


Granada |
16 de julio de 2026

Una investigación liderada desde el Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra del CSIC demuestra por primera vez en un modelo animal que la molécula cortistatina, implicada hasta ahora en el sueño y el sistema inmunitario, regula simultáneamente la inflamación, la integridad de los vasos sanguíneos y la supervivencia neuronal después de un ictus. El estudio, que combina datos genéticos de pacientes con modelos animales, apunta a nuevas estrategias terapéuticas para una enfermedad con escasas opciones de tratamiento en la actualidad.

Además, la identificación de cortistatina como marcador podría ayudar a comprender por qué algunos pacientes evolucionan peor que otros después del evento isquémico, y esto, a largo plazo, puede contribuir a tratamientos más personalizados y eficaces.

Izquierda, cerebro de ratón después de sufrir un ictus, con una extensa pérdida de neuronas y una gran respuesta inflamatoria. A la derecha cerebro de un ratón sano. / J. Castillo CHUV

La investigación, liderada por Elena González-Rey, doctora del IPBLN de Granada, en colaboración con Julia Castillo-González, doctora del Hospital Universitario de Lausanne (Suiza), aporta la primera evidencia de que cortistatina actúa como un regulador natural de la respuesta neuroinmunitaria en el ictus isquémico y como un prometedor agente terapéutico con capacidad para mejorar tanto la evolución inmediata después de un ictus, como la recuperación a largo plazo. Este importante hallazgo se ha publicado en la prestigiosa revista Journal of Biomedical Science.

Aunque será necesario llevar a cabo estudios clínicos para trasladar estos resultados a la práctica médica, esta investigación sitúa a cortistatina como una molécula prometedora en neuroprotección. Este avance liderado por el grupo de la Dra. González-Rey impulsa el desarrollo de nuevas estrategias con un potencial terapéutico claro: frenar la inflamación y disfunción vascular, mejorar la recuperación cerebral tras el ictus, y reducir su impacto en la vida de los pacientes.

Potencial terapéutico

Para comprender la función de la molécula cortistatina durante el ictus, se realizó un estudio que integró análisis moleculares de muestras de pacientes en diferentes fases posteriores a un infarto cerebral y muestras de ratones con esta patología obtenidas en ensayos preclínicos. Con el fin de observar cómo responde el cerebro ante la isquemia en ausencia de este regulador, el estudio se realizó con animales carentes de cortistatina.

Los resultados revelaron que los niveles de cortistatina se reducen significativamente tras el ictus, tanto en pacientes humanos como en modelos animales, y que esta caída se correlaciona con la gravedad del cuadro clínico. Cuando falta cortistatina, el cerebro responde peor al episodio de falta de riego sanguíneo, lo que contribuye a agudizar la lesión. Estos resultados refuerzan la idea de que cortistatina participa en mecanismos internos que ayudan a limitar el daño post-ictus. Además, las investigadoras vieron que esta no actúa de forma aislada, sino que parece intervenir en una red biológica compleja que conecta la respuesta inflamatoria, la salud vascular y la capacidad de recuperación del tejido cerebral.

El estudio evaluó también el potencial de cortistatina como tratamiento cuando se administra de manera exógena, como tratamiento, durante la fase aguda (primeras 48 horas) y durante la fase subaguda (hasta 7 días después del ictus). En ambos casos cortistatina demostró sus efectos positivos sobre la protección neuronal.

El tratamiento con cortistatina favoreció la supervivencia neuronal en el área afectada, atenuó la disfunción y sobreactivación del sistema inmunitario y preservó la integridad de los vasos sanguíneos y de la vaina protectora de los axones neuronales (mielina, que hace posible la comunicación entre neuronas). Estos resultados se obtuvieron tanto en animales jóvenes como en adultos, reforzando la relevancia traslacional de este estudio.

 

«Nuestros hallazgos aportan la primera evidencia científica de que la molécula cortistatina actúa como un regulador neuroinmunitario endógeno frente al ictus. Al incidir sobre múltiples procesos biológicos simultáneamente, se perfila como una diana terapéutica multimodal muy interesante para reducir el daño tisular inicial y facilitar la recuperación a largo plazo», explican las investigadoras. Una acción multimodal que contrasta con los abordajes terapéuticos actuales, que suelen dirigirse a un único mecanismo y están restringidos a la fase hiperaguda del ictus.

Infarto cerebral

El infarto cerebral o ictus, que ocurre cuando el flujo de sangre al cerebro se interrumpe o disminuye de forma brusca (isquemia), es la principal causa de discapacidad adquirida del mundo y la segunda causa de mortalidad. Sus consecuencias pueden ser muy severas porque las neuronas son especialmente sensibles a la falta de oxígeno y nutrientes. Tras el daño neuronal inicial, se desencadena una compleja respuesta en el cerebro y se activan procesos de inflamación y alteraciones vasculares que pueden empeorar la lesión y comprometer la recuperación a largo plazo.

Las opciones terapéuticas actuales frente al ictus se centran mayoritariamente en restablecer el flujo sanguíneo. Sin embargo, hasta la fecha ningún tratamiento actúa sobre los mecanismos secundarios de daño: la inflamación del tejido cerebral, la activación excesiva de las células defensivas del cerebro, el deterioro de los vasos sanguíneos y de la barrera hematoencefálica, así como la muerte progresiva de neuronas en las zonas afectadas.

En este contexto, esta investigación liderada por el IPBLN-CSIC mejora la comprensión de la evolución del daño cerebral después de un ictus y abre la puerta al diseño de futuras estrategias terapéuticas dirigidas no solo a tratar la fase aguda del ictus en las primeras 48 horas, sino también a reducir sus consecuencias los días posteriores, cuando el daño cerebral sigue extendiéndose.


Share

Últimas publicaciones

Más de 3.600 investigadores e investigadoras acercan hoy la ciencia a la ciudadanía en las calles de toda Andalucía
Andalucía | 25 de septiembre de 2026

La Noche Europea de los Investigadores programa este año 950 actividades en las que se espera la participación de más de 80.000 personas en las ocho provincias. Trece instituciones científicas andaluzas, coordinadas por la Fundación Descubre que promueve la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación, celebran la decimoquinta edición del evento.

Sigue leyendo
Identifican el calibre y la procedencia del plomo empleado en los proyectiles disparados durante la II Guerra Púnica en el valle del Alto Guadalquivir
Jaén | 25 de septiembre de 2026

Estetrabajo estudia proyectiles procedentes de tres escenarios bélicos analizados arqueológicamente por la Universidad de Jaén en las últimas dos décadas: Baecula (208 a.C.), Iliturgi (206 a.C.) y Puente Tablas.

Sigue leyendo
Desarrollan una herramienta para detectar de forma temprana estados de alerta en la gestión del agua en situaciones de escasez
Córdoba | 24 de septiembre de 2026

La herramienta, desarrollada dentro del proyecto SEGA, coordinado por el Grupo de Dinámica Fluvial e Hidrología (GDFH) de la Universidad de Córdoba, permite visualizar tanto el estado actual como el pronóstico a 6 meses de las distintas cuencas tributarias en los embalses estudiados.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido