EL CIELO DE VERANO
Fuente: AIA-IYA 2009
El verano es una de las mejores épocas del año para detenerse a mirar el cielo. Por un lado, el calor nos invita con frecuencia a disfrutar de las noches al aire libre, y por otro, durante las vacaciones el deseo de huir hacia sitios tranquilos y apartados del bullicio urbano nos lleva a lugares con condiciones buenas para la observación celeste.
Nada más ponerse el Sol, destaca entre todas las constelaciones del cielo estival, el llamado Triángulo de verano, cuyos vértices son las estrellas Vega, Deneb y Altaír. Se trata de tres estrellas muy brillantes que destacan por encima de las demás y que pertenecen, cada una de ellas, a una constelación diferente -Vega está ligada a la constelación de Lira, Deneb a la del Cisne y Altaír a la constelación del Águila-.
Pero el cielo en verano nos guarda otras muchas sorpresas, entre ellas la de ver a Saturno sin sus característicos anillos. A principios de septiembre los anillos de este planeta estarán prácticamente de perfil con respecto a la Tierra.
Resultarán casi invisibles para nosotros, aunque un par de meses después volverán a ser visibles.

Observar este fenómeno nos da una idea sobre cómo debió sentirse el gran astrónomo Galileo Galilei, quien en 1610 descubrió los anillos de Saturno para comprobar, algo más de un año después, que éstos habían desaparecido. Y es que, a medida que el planeta va girando alrededor del Sol, coloca sus anillos de canto a la Tierra. Debido a que son tan delgados, no es difícil que éstos puedan aparentar haber desaparecido cuando se los observa a través de un telescopio pequeño.
Pero dejando a un lado los astros, existen otros objetos que resultan visibles en esta época en la que el cielo suele estar más despejado como son los satélites y la Estación Espacial Internacional (ISS). A determinadas horas y en determinadas fechas podemos ver pasar la ISS sobre nuestras cabezas, a unos 340 kilómetros de altitud. En un sólo día da casi 16 vueltas a la Tierra y es observable a simple vista. Puede reconocerse porque se trata de un objeto que surca el cielo a una gran velocidad y su luz tiene la intensidad de una estrella, aunque no centellea. Con unos prismáticos distinguiremos incluso su estructura, ya que se encuentra a, relativamente, poca altitud. Si quieres saber cuándo pasa por el cielo de tu ciudad no dejes de visitar este enlace.
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