El Nobel de Medicina premia nuevos hallazgos en malaria y otras infecciones parasitarias
Fuente: SINC

Los tres galardonados del Premio Nobel de Medicina en 2015, William Campbell, Satoshi Omura y Youyou Tu. / Nobel Prize
Como todos los años, la primera semana de octubre la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska (Suecia) hace públicos sus ganadores, comenzando con la categoría de Fisiología y Medicina. En esta ocasión, los laureados son tres investigadores que estudian algunas de las enfermedades parasitarias que afectan a las poblaciones más pobres del mundo.
La primera mitad del galardón ha recaído en William C. Campbell y Satoshi Omura, por sus hallazgos acerca de una nueva terapia contra las infecciones parasitarias causadas por gusanos, como la ceguera de los ríos o la filariasis linfática (elefantiasis). La otra mitad ha sido concedida a Youyou Tu por sus avances sobre un nuevo tratamiento contra la malaria.
Tanto Campbell como Omura descubrieron un nuevo fármaco, avermectina, cuyos derivados han reducido radicalmente la incidencia de la ceguera de los ríos y la filariasis linfática, y han mostrado su eficacia frente a un número creciente de otras enfermedades parasitarias. Por su parte, Tu encontró en la artemisinina un compuesto capaz de reducir significativamente las tasas de mortalidad para los pacientes con malaria.
Según el comunicado emitido por la organización sueca, “estos dos descubrimientos han proporcionado a la humanidad nuevos y potentes medios para combatir estas patologías tan devastadoras y que cada año afectan a cientos de millones de personas. Las consecuencias en términos de mejora de la salud humana y de reducción del sufrimiento son inconmensurables”.
Impacto en salud pública
Hoy en día la ivermectina, un derivado de la avermectina, se utiliza en todas las partes del mundo que sufren enfermedades parasitarias. El fármaco es muy eficaz contra una amplia gama de parásitos, tiene efectos secundarios limitados y está disponible gratuitamente en todo el mundo. El tratamiento es tan exitoso que estas patologías están al borde de la erradicación.
Por su parte, la artemisinina se utiliza en todos los lugares infectados por malaria. Cuando se usa como terapia combinada, se calcula que puede reducir la mortalidad en más de un 20% y en más de un 30% en niños. Solo en África, esto significa salvar más de 100.000 vidas cada año.
Referencias bibliográficas:
Burg et al., Antimicrobial Agents and Chemotherapy (1979) 15:361-367.
Egerton et al., Antimicrobial Agents and Chemotherapy (1979) 15:372-378.
Tu et al., Yao Xue Xue Bao (1981) 16, 366-370
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