EL ROSTRO DEL JOVEN DARWIN SE RECONSTRUYE 200 AÑOS DESPUÉS GRACIAS A TÉCNICAS ANTROPOLÓGICAS
En ella se recrea al Darwin que nunca antes se había representado, tal y como explica el Comisario de la muestra y Catedrático de la Universidad de Lisboa, José Feijó : La mayoría de las personas que conocen a Darwin lo asocian con una persona vieja, triste, seria todo lo contrario de lo que él era realmente, era inquieto, estaba lleno de curiosidad y tenía unas ganas enormes de aprender y de conocer el mundo que le rodeaba, hasta el punto de embarcarse en esta aventura a bordo del Beagle durante cinco años. Ese joven no es conocido por la sociedad y ese es precisamente el Darwin que nosotros queremos que se conozca a través de esta reconstrucción.
La Fundación Gulbenkian de Portugal encargó esta reconstrucción a la paleontóloga francesa, Elisabeth Daynès, en 2008. La dificultad inicial para realizarla estaba en la falta de imágenes de Darwin joven. Para resolver este problema, el antropólogo y paleontólogo que colabora con Daynès, Jean-Nöel Vignal, trabajó a partir de un retrato del científico a sus 31 años para reproducir cómo era su fisonomía.
Además, se hizo un estudio de la formación del cráneo y del perfil para obtener la cara más probable en tres dimensiones. Las partes del cráneo y de la cara se numeraron y se deformaron de forma secuencial para que encajaran con imágenes de Darwin en diferentes épocas.
Una vez se consiguió completar esta tarea con el mayor número de partes posibles, el proceso de envejecimiento se invirtió mediante un programa informático especializado y se llegó al joven Darwin.
Entonces se aplicaron técnicas de regresión conocidas para calcular la cantidad de tejido blando (músculo, grasa y piel) que cubría el cráneo. El grosor del tejido blando obtenido se marcó con unos alfileres que Daynès utilizó como referencia para realizar su trabajo de escultura.
Con los alfileres como guía se empezaron a identificar y esculpir los músculos faciales y craneales, después se le añadió la capa de grasa y la piel. Finalmente se diseñaron los detalles faciales que hacen que Darwin parezca haber cobrado vida: el color de los ojos, la actitud, la mirada, la expresión y, en definitiva, todo lo que contribuye a producir una impresión emocionalmente viva.
Así, se puede observar al joven inquieto, apasionado y curioso mientras contempla embelesado a un Geotrupes laevis, la especie de escarabajo por la que vio su nombre impreso por primera vez.
Además de esta reconstrucción, en la exposición se muestran otros aspectos únicos que no se habían recogido hasta ahora en una muestra sobre la historia de la evolución como una reproducción del Gabinete de Curiosidades de Ole Word del siglo XVII y un área destinada al legado del científico y a su impacto en el desarrollo de la biología hasta la actualidad, ha añadido Feijó.
Más de un millar de especimenes, animales vivos, plantas, recreaciones, maquetas, audiovisuales y grandes escenografías completan este viaje por la historia de la evolución en el que todos los visitantes del Parque de las Ciencias podrán embarcarse hasta el próximo mes de octubre.
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