La Universidad Pablo de Olavide estudia la capacidad de decisión al volante de las personas con daño cerebral
Fuente: Universidad Pablo de Olavide

José Antonio Sánchez Medina (tercero por la derecha) junto a los miembros del Laboratorio de Psicología Aplicada de la UPO
Cuando conducimos tenemos que tomar decisiones constantemente: ¿podemos adelantar, tenemos que acelerar o frenar? ¿Nos da tiempo a pasar el semáforo? Todas estas decisiones requieren que activemos nuestras capacidades mentales (atención, memoria de trabajo, autocontrol) y que controlemos nuestras emociones. Dependiendo de cómo lo hagamos tomaremos más riesgos en nuestra conducción. Riesgos que pueden estar más o menos bajo nuestro control.
Investigadores del Laboratorio de Psicología Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, dirigido por José Antonio Sánchez Medina, elaboran el estudio “Toma de decisiones en la conducción” en personas con daño cerebral adquirido, con la ayuda de la Dirección General de Tráfico y la colaboración de la asociación DACE.
La investigación del Laboratorio de Psicología Aplicada de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla estudia con detalle las decisiones que tomamos cuando estamos al volante y qué factores de carácter psicológico entran en juego: emociones, atención, toma de riesgo, etc. Para llevar a cabo el estudio, el Laboratorio de la UPO cuenta con un avanzado simulador de conducción que plantea situaciones de conducción simulada por autopista en la que hay que ir tomando decisiones para lograr llegar a destino.
La investigación está siendo realizada a un total de 40 personas con Daño Cerebral Adquirido de la asociación DACE con el fin de lograr datos relevantes para saber si una persona con un daño cerebral toma las decisiones correctas cuando está frente al volante. Comprender el modo en el que los conductores toman las decisiones cuando conducen, el modo en que centran su atención, el papel que juegan sus emociones, todo ello ayudará a desarrollar políticas de educación y seguridad vial.
“Contamos con evidencias que muestran que las personas que han sufrido daño cerebral por traumatismo craneoencefálico tienden a valorar de un modo desajustado los riegos en la toma de decisiones, mostrando dificultades para valorar los beneficios de las decisiones a largo plazo y con una marcada tendencia a buscar resultados a corto plazo”, señala José Antonio Sánchez Medina. Sin embargo estos datos se han generado en situaciones de laboratorio con pruebas experimentales.
En esta investigación han desarrollado un escenario simulado de conducción en el que personas con o sin daño cerebral deben tomar decisiones a la hora de llegar a un destino, teniendo que optar por caminos más lentos pero con menos obstáculos u otros con menores restricciones de velocidad pero con más tráfico. “En esta situación simulada podremos evaluar las preferencias en la toma de decisiones de los participantes con y sin daño cerebral. Un aportación importante del proyecto es que, junto con la toma de decisiones, valoramos las reacciones emocionales de los participantes cuando toman la decisión y cuando obtienen diferentes resultados en función de la misma”, afirma el investigador.
Aunque no sea objetivo específico del proyecto, este estudio permitirá avanzar en el desarrollo de pruebas específicas que permitan valorar de un modo ajustado si una persona con un determinado nivel de daño cuenta con las condiciones adecuadas para volver a conducir de un modo seguro para él y para el resto de los usuarios de las carreteras.
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