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INVESTIGADORES DE LA UNIVERSIDAD PABLO DE OLAVIDE SEÑALAN LA NECESIDAD DE APLICAR CORRECTAMENTE LA NORMA DE CONSTRUCCIÓN SISMORRESISTENTE PARA EVITAR VÍCTIMAS


24 de mayo de 2011

Fuente: AndaluciaInvestiga.com – Mariola Norte

 

En el caso del seísmo sucedido en Lorca (Murcia), el desprendimiento de fachadas y materiales de recubrimiento de los edificios afectados ha constituido la principal causa de víctimas mortales. “La aplicación adecuada de la Norma de Construcción Sismorresistente vigente en España y la actualización de la misma a partir de los datos obtenidos de la actividad sísmica acontecida, resulta imprescindible para evitar este tipo de sucesos”, señala el profesor de la UPO Federico Torcal.

 

El desplome de un muro, una pared o unas tejas puede suponer una seria amenaza, aunque no se derrumbe todo el edificio. Así lo afirma el profesor de la Universidad Pablo de Olavide e investigador del Instituto de Andaluz de Geofísica y Prevención de Desastres Sísmicos, Federico Torcal. Una de sus líneas de investigación se centra precisamente en el Análisis y estudio de roturas y grietas de origen sismo-tectónico que pueden afectar a edificios monumentales y otras infraestructuras.

El sismólogo, Federico Torcal“En el caso del seísmo sucedido en Lorca (Murcia), de magnitud 5,2 en la escala Ritcher, el desprendimiento de fachadas y materiales de recubrimiento de los edificios afectados, junto con el desplome total y colapso de algunos edificios, ha constituido la principal causa de víctimas mortales”, señala Torcal.

Según explica el investigador, “en la Norma de Construcción Sismorresistente Española de 2002 (NCSE-02), este factor recibe escasa atención, centrándose principalmente en la seguridad de la estructura del edificio y su cimentación, sin atender a los materiales de recubrimiento, que igualmente suponen un elevado riesgo ante este tipo de fenómenos”.

“Existe la posibilidad de que vuelvan a producirse más terremotos en Lorca, quizá no de magnitud superior a cinco pero sí que sobrepasen la magnitud cuatro y que puedan seguir produciendo daños en las edificaciones, principalmente en las que están más afectadas”, señala Torcal.

En este sentido, el investigador de la Olavide hace hincapié en la importancia de abordar correctamente esta problemática para asegurar un mayor control en el diseño de las construcciones situadas en zona de riesgo sísmico, como es el caso de Granada, Almería, Murcia y Alicante. Desde 1974 se aplica en España la normativa de construcción sismorresistente para asegurar la resistencia de infraestructuras ante amenaza sísmica, aunque “es necesario un mayor control técnico y administrativo que asegure el cumplimiento de esta normativa”, subraya el profesor.

Asimismo, para saber cómo actuar antes, durante y después de la ocurrencia de terremotos, resulta imprescindible la educación y formación de la población que vive en zonas de riesgo sísmico. “Hemos visto estos días en Lorca que la gente no sabía bien qué hacer. Casi todas las víctimas se han producido cuando salían a la calle desde el interior de los edificios y les han caído los cascotes de los materiales desprendidos, o estando en la calle no han sabido alejarse lo suficiente de los edificios”, apunta Torcal e insiste: “La educación de la población a través de simulacros, en los que intervengan también las autoridades y cuerpos de asistencia y seguridad, es fundamental para minimizar los posibles daños.

Epicentro superficial

Otro de los aspectos que analiza el profesor es la profundidad a la que se produce un terremoto, un factor que determina la cantidad de energía que llega a la superficie. Así, cuanto más profundo es, la energía tiene más volumen de roca y tiempo en los que disiparse, y llega menos a superficie. Por el contrario, cuanto más superficial es, menos energía se pierde y más daño se puede producir. “En el caso del terremoto de Lorca, se considera un seísmo muy superficial, el epicentro se situó a menos de 10 Km. de profundidad. Puede haber terremotos de hasta 700 Km. de profundidad, pero todo el que se origina a menos de 30 Km. se considera superficial”, apunta Torcal.

Independientemente de la profundidad a la que se produzca el seísmo, la Norma de Construcción Sismorresistente contempla una serie de factores a tener en cuenta por los arquitectos, como las aceleraciones, velocidades y desplazamientos máximos del suelo que pueden ser originados por el terremoto, para asegurar que las estructuras sean resistentes a este tipo de fenómenos.

 

Series sísmicas

Los científicos del grupo de Geodinámica Interna de la Olavide y el Instituto Andaluz de Geofísica, estudian los terremotos desde perspectivas variadas. Destacan sus análisis sobre los daños de origen sismotectónico en la Alhambra; geología estructural y sismotectónica en las Cordilleras Béticas; y trabajos de simulación de series sísmicas, en los que se explican los métodos establecidos para simular la energía y el momento de ocurrencia de los terremotos.

“Actualmente está teniendo lugar lo que se denomina como ‘serie sísmica’, es una forma normal o típica de ocurrencia de los terremotos en general en el sur de España. Consiste en una secuencia de terremotos, donde la magnitud de algunos de ellos puede ser más elevada que la de otros, como ha sucedido en Lorca”, explica Torcal. Esta correlación de terremotos, uno detrás de otro, normalmente responde al funcionamiento de alguna de las fallas o de los sistemas de fallas allá donde ocurren. “Se producen porque la falla no se mueve de una sóla vez sino que se va moviendo a pasos o saltos y cada que se produce uno de estos saltos se genera la energía sísmica que notamos como terremoto”.

Entre las investigaciones que actualmente desarrolla este equipo cabe señalar el proyecto Transpresión y reparto de la deformación en la rama norte del Arco de Gibraltar (25 m.a – Reciente): registro estructural, evolución tectónica y modelización, iniciado en 2010 a cargo del profesor e investigador de la UPO, Juan Carlos Balanyá e incentivado por el Plan Nacional de I+D+I.

 

Estudios en la UJA

Otros grupos de científicos de Universidades Andaluzas estudian los terremotos desde perspectivas variadas. Es el caso de los departamentos de Geología y Física de la Universidad de Jaén (UJA), que analizan las fallas que hay en la zona norte de la provincia jiennense y que fueron las responsables de los terremotos de Linares y Alcaudete, en 1955, y el de Andújar, en el 1.170.

El equipo multidisciplinar, integrado también por un miembro del departamento de Historia Antigua, desarrolla sus investigaciones en el marco del proyecto Identificación y caracterización de fallas activas en el margen norte de la Cordillera Bética. Arqueosismología, paleosismicidad y expresión geomorfológica de la actividad tectónica reciente, financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación. “En la depresión del Guadalquivir no se conocen fallas activas que puedan producir terremotos, pero en cambio sí hay actividad sísmica por lo que creemos que las estructuras que los provocan pueden estar ocultas, bien enterradas, tapadas o disimuladas”, afirma el investigador principal, Mario Sánchez Gómez. 
 

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El sismólogo, Federico Torcal

 

Más información

 

Federico Torcal Medina

Tel: 954977662

e-mail: jtormed@upo.es


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