La personalidad de las tarántulas determina si copulan con los machos o los canibalizan
Fuente: SINC

En la imagen se puede observar a la tarántula mediterránea `Lycosa hispanica´ comiéndose al macho. / Eva de Mas
Después de copular con un macho, las arañas hembra suelen practicar el canibalismo sexual, es decir, lo atacan y se lo comen. Investigadores de la Estación Experimental de Zonas Áridas (EEZA-CSIC) han estudiado por qué a veces este comportamiento surge antes de la cópula, a menudo incluso sin tener asegurado el esperma para fecundar sus huevos.
“Esta propensión al canibalismo podría depender de la genética agresiva de las hembras, que hace que estas ataquen a los machos de la misma manera que atacan a las presas”, explica a Sinc Rubén Rabaneda-Bueno, primer autor del estudio realizado en tarántulas y publicado en Ethology.
Para evaluar la personalidad femenina del canibalismo sexual, los autores ofrecieron machos escogidos al azar a un grupo de hembras vírgenes de tarántula y documentaron si estas los atacaban o copulaban con ellos.
Asimismo, antes de dichos encuentros, estudiaron la personalidad voraz de las hembras al alimentarse de escarabajos y otras presas naturales, entre las que hubo hembras más voraces o más dóciles que diferían en su tasa de engorde.
Finalmente buscaron una conexión entre la personalidad caníbal y la personalidad alimenticia de las hembras, y si tenía que ver con que las hembras fuesen más exigentes a la hora de elegir consorte.
“Las hembras más caníbales eran también las más voraces hacia sus presas, y por tanto las mejor alimentadas. Esto es sorprendente ya que disponen de más recursos nutritivos para invertir en su descendencia antes de encontrar a los primeros machos”, añade Rabaneda. “Su prioridad debería ser la de asegurarse el esperma para fertilizar sus huevos en vez de eliminar a sus potenciales donantes”.
Canibalismo para elegir pareja
Además, en esta especie los machos suponen un importante aporte de nutrientes por lo que sería de esperar que las hembras más dóciles y peor alimentadas explotaran esta fuente de alimento antes de la cópula, canibalizando a los machos.
“Llegamos a la conclusión de que hay una genética agresiva que es variable entre las hembras y que hace que actúen de modo agresivo tanto cuando se alimentan de presas como cuando se les acerca un macho cortejándolas”, apunta Jordi Moya Laraño, director del estudio. “Otras son dóciles en ambos contextos, lo que pone de manifiesto la existencia de diferentes personalidades”.
Así, hay hembras de personalidad agresiva que son voraces, engordan mucho y tienden a canibalizar machos cuando aún son vírgenes. Por otro lado, hay hembras de personalidad dócil que consumen menos presas y prefieren copular primero antes que atacar a sus posibles parejas.
“Mientras que las hembras dóciles atacaban a machos de calidad inferior y preferían emparejarse con los de mayor calidad, las hembras agresivas mataban a machos fuese cual fuese su condición, lo que evidencia su incapacidad para distinguir a los machos como fuente de esperma o alimento, canibalizándolos indiscriminadamente”, apunta Rabaneda.
Este estudio afirma que los diferentes niveles de agresividad o personalidades femeninas contribuyen a generar variabilidad en el éxito reproductor masculino. “De esta forma, el canibalismo sexual puede funcionar como una forma de elección de pareja que además se produciría de forma diferente según la personalidad de la hembra”, concluye.
El canibalismo no depende del tamaño de las tarántulas
El tamaño de la hembra no fue decisivo en la tendencia caníbal de las tarántulas, como se ha visto en otras especies de arañas. “Esto puede parecer contradictorio ya que esperaríamos que las hembras más voraces fueran las de mayor tamaño, observando una asociación no solo entre voracidad y canibalismo sino también con el tamaño”, sostiene el investigador.
Sin embargo, las hembras almacenan sus recursos en el abdomen –que es la parte blanda de la araña, ligada directamente al incremento de peso– cuando se alimentan, más allá del tamaño corporal que representa la parte anterior rígida y que puede permanecer invariable en la edad adulta a pesar de las variaciones de peso.
Referencia bibliográfica:
Rubén Rabaneda-Bueno, Sara Aguado, Carmen Fernández-Montraveta & Jordi Moya-Laraño. “Does Female Personality Determine Mate Choice Through Sexual Cannibalism?”. Ethology 119 (2013) 1–11.
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