La salina ‘La Esperanza’ tendrá uso docente, investigador y social
Fuente: Universidad de Cádiz
La Consejería de Agricultura, Pesca y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha aprobado la concesión a la Universidad de Cádiz de la finca salinas de Esperanza Grande, Esperanza Chica y San José del Palmar, incluidas dentro del Dominio Público Marítimo Terrestre y ubicadas en el término municipal de Puerto Real, para llevar a cabo el proyecto Gestión Integral de Salinas Tradicionales Costeras; que se enmarca dentro de los Campus de Excelencia Internacionales andaluces del Mar CEI.Mar y Agroalimentario ceiA3.
Un proyecto docente e investigador que tiene como objetivo la recuperación integral de esta salina tradicional. Concretamente, rescatará «el legado cultural y el saber de los viejos maestros salinero y transfiriéndolo a jóvenes emprendedores, generando así nuevos yacimientos de empleo; la generación de economía sostenible, mediante actividades de innovación centradas en el desarrollo de nuevos productos del mar, como la flor de sal o el cultivo de microalgas para uso en alimentación; así como la innovación docente, constituyendo esta salina un auténtico laboratorio natural para la formación de los futuros profesionales en el medio marino y la recuperación y la mejora del estado ambiental», como explica su coordinador, el profesor Gonzalo Muñoz. A todo ello, se suma la participación social a través del desarrollo de programas de educación y voluntariado ambiental.
Las salinas artesanales constituyen «una de las señas de identidad de la Bahía de Cádiz y fueron antaño el principal motor de desarrollo de esta comarca, además de elemento modelador de su paisaje y su cultura». Pero además, son un ejemplo de sistema de explotación sostenible – según comenta el portavoz de la UCA porque utilizan «solo la energía del sol y del viento para la producción de sal de máxima calidad» – generando «puntos calientes» de biodiversidad, en los que el manejo del hombre resulta fundamental para su conservación.
Las salinas de la Bahía de Cádiz albergan más de medio centenar de especies de aves acuáticas a lo largo del año, algunas tan conocidas como el Flamenco o el Chorlitejo Patinegro, especie esta última en peligro de extinción en Andalucía, para la que este espacio natural es su principal área de reproducción.
Las circunstancias de mercado las llevaron a su práctica desaparición en las últimas décadas del siglo pasado, dando paso a su transformación en áreas de acuicultura o, simplemente, a su total abandono. En este sentido, la Universidad de Cádiz lleva más de diez años trabajando en su recuperación, conservación y mejora de biodiversidad. Y como fruto de este esfuerzo, la Universidad de Cádiz promoverá este proyecto con la implicación también de empresarios del sector salinero y otras empresas de ámbito medioambiental. Se pretende crear un laboratorio natural, donde las actividades de explotación tradicional se compatibilicen con el aumento de la biodiversidad.
Asimismo, se impulsará el desarrollo de actividades de innovación relacionada con los productos derivados del mar. Productos como la Flor de la Sal, cuyo sabor, «valor gastronómico y organoléptico», la convierte en la sal Gourmet por excelencia, de una creciente demanda en la alta cocina. Otras experiencias de investigación e innovación generadas por la Universidad de Cádiz son el cultivo de microalgas para alimentación u otros productos derivados.
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