LA UNIVERSIDAD DE ALMERÍA MEJORA GENÉTICAMENTE LA PLANTA DE RICINO CON EL OBJETIVO DE PRODUCIR NUEVOS BIOLUBRICANTES
Fuente: Andalucía Investiga
Investigadores almerienses, liderados por Federico García Maroto, han mejorado genéticamente la planta de ricino con el objetivo de utilizarla como factoría para la producción de biolubricantes. Este estudio, encuadrado en un macroproyecto nacional, se desarrolla a través del subproyecto Desarrollo de nuevas variedades de ricino y sus aceites, financiado con 157.139 euros por parte del antiguo Ministerio de Educación y Ciencia y desarrollado en colaboración con las universidades de Málaga y Sevilla, el Instituto de la Grasa, y el Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba.
Hasta la fecha, los científicos de la UAL han identificado y clonado una serie de genes responsables de la biosíntesis de lípidos que pueden ser utilizados en la obtención de plantas transgénicas de ricino con perfiles de ácidos grasos adecuados a los diversos requerimientos de los biolubricantes. Concretamente, se persigue obtener un aceite con mayor concentración en ácidos grasos moninsaturados (oleico y palmitoleico), que son los compuestos requeridos para catalogar un aceite como biolubricante.
Otro de los objetivos alcanzados por el equipo de García Maroto consiste en la identificación y caracterización de secuencias génicas reguladoras específicas, denominadas promotores, que dirigen la expresión de dichos genes a las semillas de las plantas transgénicas de ricino. Un promotor es una porción concreta del gen responsable de que el producto deseado se produzca o acumule en un determinado tejido u órgano.
Con esta modificación, en el caso del ricino, se persigue que los ácidos grasos se acumulen en la semilla sin afectar a otras partes de la planta, evitando de esta forma efectos agronómicos negativos. Los expertos almerienses ya han conseguido aislar y clonar los promotores deseados por lo que actualmente están comprobando con buenos resultados – su comportamiento en plantas de tabaco. La utilización de esta especie para validar el método desarrollado, responde a que éstas suponen un sistema modelo utilizado tradicionalmente.
Paralelamente y, a día de hoy, el equipo de científicos se encuentra ocupado en la puesta a punto de una técnica de introducción de genes en ricino que resulte eficiente y reproducible para la producción de biolubricantes de aplicabilidad general. Es decir, se pretende elaborar una gran batería de biolubricantes con diferentes aplicaciones; industria automovilística, aerogeneradores, motores industriales, etc.
Por otra parte, el Instituto de Agricultura Sostenible de Córdoba es el encargado de desarrollar el aspecto agronómico de las plantas de ricino. La intención reside, por una parte en obtener variedades adaptadas a las condiciones de cultivo presentes en España, y por otra, que éstas posean un alto nivel de rendimiento de aceite de elevada calidad para lubricantes, y por consiguiente un alto contenido en ácido oleico y en compuestos antioxidantes.
El objetivo general del proyecto realizado a nivel nacional y denominado Biovesin, reside en generar lubricantes amigables con el medio ambiente a partir de aceites vegetales de última generación y de aditivos biodegradables seleccionados por sus óptimas prestaciones para cada uso y que presenten una buena relación rendimiento/costo. Dicho estudio está coordinado por el doctor Rafael Garcés del Instituto de la Grasa de Sevilla, perteneciente al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
En este macroproyecto nacional participan cinco universidades la Universidad de Santiago, Málaga, Sevilla, Huelva y Almería- y siete empresas de capital privado- Verkol SA, Limagrain Ibérica, Compañía Oleicola de Refinación y Envasado S.A, Agria Hispania S.A, Abamotor Energía S.L, Gamesa Corporación Tecnológica y la Fundación Tekniker- cuyas actividades están relacionadas con la industria del motor.
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