LA UNIVERSIDAD DE CÓRDOBA CELEBRA LA III JORNADA TÉCNICA DE MICORRIZAS EN EL OLIVAR
Fuente: Andalucía Investiga-Rafa Muñoz
La jornada ha constado de varias sesiones en las que se ha profundizado en el mundo de las micorrizas y sus beneficios para los árboles, en concreto para el olivar. En ellas han participado varios expertos que han aportado sus conocimientos sobre el tema.
La primera sesión ha corrido a cargo del investigador de la Estación Experimental del Zaidín-CSIC de Granada, José Miguel Barea Navarro, que ha centrado su intervención en los beneficios de la aplicación de micorrizas en la agricultura. Entre otros, ayudan a la nutrición de las plantas y la conservación del suelo y actúan como un agente antiestrés.
A continuación, ha sido el turno de Rafael Manuel Jiménez, catedrático de Patología Vegetal de la Universidad de Córdoba e investigador del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) del CSIC cordobés. Su ponencia ha tratado sobre la verticilosis del olivo, una de las principales enfermedades que afectan a este cultivo, provocada por el patógeno V. Dahliae. Así, el experto ha presentado el panorama actual de esta enfermedad, como las perspectivas para su manejo integrado.
Después se ha celebrado la sesión Tolerancia al estrés hídrico del olivar micorrizado, donde la investigadora del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS) Victoria González, ha hablado de la resistencia del olivar micorrizado a las difíciles condiciones hídricas que existen y de la posibilidad de un crecimiento sano del árbol gracias a la micorriza.
Por último, ha intervenido Serafín Triviño, de la empresa dedicada a la biología y tecnología de las plantas que aprovecha los efectos simbióticos de éstas, Mycosym. Durante su exposición ha explicado las posibles aplicaciones de micorrizas en olivo, es decir, se utiliza para dar un crecimiento vigoroso del árbol, mayor tolerancia a algunas enfermedades o producción de flores.
Mycosym es una compañía suiza fundada en 2001, que pretende mejorar el estado de las plantas con tecnologías basadas en la micorriza. Este hongo microscópico del suelo establece una simbiosis (unión beneficiosa para ambos individuos) con las raíces de las plantas, a la que suministran nutrientes minerales y agua que extraen del suelo. A cambio, la planta proporciona al hongo energía y carbono para desarrollarse. En definitiva, se crea una relación beneficiosa (simbiótica) para ambos organismos.
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