VOLVER

Share

LA UNIVERSIDAD DE MÁLAGA INVESTIGA LA ADQUISICIÓN DEL LENGUAJE POR LOS NIÑOS SORDOS CON IMPLANTE COCLEAR


19 de marzo de 2009

Fuente: Andalucía Investiga-Alicia Barea Lara

Históricamente, la calidad de vida de las personas sordas se ha visto mermada debido a sus problemas de aprendizaje y de comunicación con la mayoría oyente, por la dificultad que les suponía aprender la lengua oral.

En la actualidad, existen medios que hacen posible a los sordos adquirir la lengua oral, siendo clave el implante coclear. Este implante hace las funciones del oído humano, transformando las señales acústicas en señales eléctricas que estimulan el nervio auditivo. A pesar de los evidentes logros, el implante no siempre garantiza una progresión lingüística equivalente a la que observamos en los oyentes. Por este motivo, un grupo de investigación de la Universidad de Málaga está estudiando desde 2007 el desarrollo lingüístico y cognitivo de un grupo de niños implantados antes de cumplir dos años de edad.

“La mayor parte del esfuerzo de este primer año del proyecto ha estado dirigido a la toma de datos. Para ello se han realizado reuniones de trabajo con los centros implantadores de IC pediátrico de las comunidades autónomas de Canarias y Andalucía. En ambos casos, la respuesta fue muy positiva, lo cual prueba la importancia que conceden los equipos clínicos al seguimiento de la evolución de los niños implantados”, comenta el investigador principal.

En tan solo tres meses

Los investigadores han observado que a los tres meses, en todos los niños hay una mejora en la percepción, esto es, en su capacidad de detectar sonidos de su entorno. Los niños se hacen muy pronto conscientes de que el IC es el dispositivo que les permite oír, y si se les desactiva protestan o hacen gestos para pedir que se les active.

En producción, el primer efecto del IC es un aumento en la intensidad de los sonidos que emiten los niños, lo que da lugar a la producción de sonidos próximos a las vocales. “Más adelante, alrededor de los cuatro a seis meses, aparecen sonidos parecidos a las sílabas, como bababa, mamama, etc. Sólo uno de los niños parecía no seguir esta secuencia de desarrollo, ya que producía abundantes sílabas antes de recibir el IC. Este hecho podría estar relacionado con el tipo de estimulación recibida (LPC o La Palabra Complementada), si bien debemos esperar aún unos meses antes de comprobar si este progreso inicial se mantiene en el tiempo, y si el causante de este fenómeno es LPC”, explica Ignacio Moreno-Torres.

Aunque hay diferencias entre niños, en general, a los seis meses de la activación suelen aparecen las primeras palabras. “El único niño que ha completado el estudio produjo más de 50 palabras distintas en la última sesión”, aclara el profesor Moreno-Torres. Este dato es esperanzador, pues indica que en sólo doce meses de experiencia auditiva ha logrado lo que los niños oyentes suelen hacer en unos dieciocho meses, o sea, está recortando su retraso inicial con respecto a los oyentes.

El trabajo con niños

Los niños que están participando en este estudio reúnen unas características concretas: están implantados entre los doce y los veinticuatro meses, no tienen déficit asociado ni factores de riesgo -por ejemplo, ser prematuros- y su lengua de comunicación es el español.

Hasta el momento, se han incorporado al proyecto, o están en vías de hacerlo, once niños (sobre un total de doce previstos inicialmente). De ellos, siete han sido implantados en el Hospital Clínico Universitario San Cecilio (Granada) y cuatro en el Hospital Clínico Universitario de Las Palmas. De cada niño se realizan un total de nueve tomas de datos: la primera es pre-implante y las demás se realizan cada mes y medio a partir de la fecha de activación.

El equipo investigador pretende continuar este proyecto manteniendo la misma hipótesis de partida (papel crítico del entorno socio-familiar). Este nuevo estudio permitiría obtener datos de gran valor sobre las siguientes fases del desarrollo del niño. En particular, el grupo quiere estudiar el desarrollo lingüístico a medio plazo (fonología, léxico y gramática) tras tres o cuatro años de uso del IC. Además, se espera evaluar hasta qué punto están preparados estos niños para acceder a la escuela primaria en igualdad de condiciones que sus pares oyentes.

Más información:

Ignacio Moreno-Torres Sánchez
Universidad de Málaga
Teléfono: 952 13 17 69
Email: imoreno@uma.es


Share

Últimas publicaciones

Científicos ciudadanos desarrollarán una plataforma de prevención de noticias falsas
Andalucía | 29 de mayo de 2024

Investigadores de la Universidad de Sevilla y la empresa Civiencia lideran ‘De pantallas a ventanas: un proyecto contra la desinformación digital’ donde están elaborando una guía basada en las aportaciones de grupos vecinales y estudiantes universitarios para que la ciudadanía cuente con pautas claras y sencillas para que actúe frente a los bulos. Esta iniciativa forma parte del proyecto ‘Andalucía + ciencia ciudadana’, impulsado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación y coordinado por Fundación Descubre y la Universidad Pablo de Olavide, que pretende potenciar la utilización de este abordaje científico participativo entre distintos agentes de la región.

Sigue leyendo
Aplican la ciencia ciudadana para reducir el tiempo de uso del móvil en jóvenes andaluces
Sevilla | 28 de mayo de 2024

Investigadores de las Universidades de Sevilla, Jaén y Cádiz participan en el proyecto ‘Desconéctate para Conectar: Fomentando un Estilo de Vida Activo y Saludable entre los Jóvenes Andaluces’ que buscará estrategias concretas para incentivar a estudiantes de secundaria, bachillerato y universidad a que cambien sus hábitos de uso de dispositivos móviles por actividades físicas.

Sigue leyendo
Descubren un nuevo gen que hace resistente al girasol contra la planta parásita jopo
Córdoba | 27 de mayo de 2024

Un equipo de investigación del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) ha descrito una pieza del ADN que impide que las raíces de este cultivo sean infectadas por uno de sus patógenos más letales, el jopo. Además de determinar su posible función y la localización en su genoma, ha demostrado la posibilidad de transferirlo como mecanismo natural de defensa desde una especie silvestre a otras variedades de siembra.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido