Exploran los beneficios del entrenamiento de fuerza para mejorar la calidad de vida de pacientes de Alzheimer
Este proyecto de la Universidad de Sevilla busca sentar las bases para que el ejercicio de fuerza monitorizado se convierta en una herramienta terapéutica integrada en los sistemas de salud pública. Propone un enfoque revolucionario que combina entrenamiento de fuerza utilizando tecnología inercial con un componente cognitivo en tiempo real, monitorizando la respuesta del paciente mediante tecnologías avanzadas habituales del alto rendimiento deportivo.
Fuente: Universidad de Sevilla
La enfermedad de Alzheimer afecta a más de 50 millones de personas en el mundo y es una de las principales causas de demencia. Actualmente no tiene cura, y los tratamientos disponibles apenas consiguen aliviar algunos síntomas. Frente a esta situación, la práctica de ejercicio físico se ha posicionado como una de las estrategias no farmacológicas más prometedoras para mitigar el avance de la enfermedad.

La enfermedad de Alzheimer afecta a más de 50 millones de personas en el mundo y es una de las principales causas de demencia.
En este sentido, el grupo de Investigación Actividad Física, Salud y Deporte de la Universidad de Sevilla lidera un ambicioso estudio para mejorar la calidad de vida, condición física y función cognitiva de las personas que padecen Alzheimer en sus fases iniciales. El proyecto explora los beneficios de un innovador programa de entrenamiento de fuerza de alta intensidad, que incluye tareas cognitivas simultáneas, con el objetivo de ralentizar el deterioro cognitivo y funcional que caracteriza a esta enfermedad.
En concreto, este estudio que coordina el profesor Alejandro Muñoz, propone un enfoque revolucionario que combina entrenamiento de fuerza utilizado tecnología inercial con un componente cognitivo en tiempo real, monitorizando la respuesta del paciente mediante tecnologías avanzadas habituales del alto rendimiento deportivo. A través de un entrenamiento personalizado, se espera mejorar no solo la capacidad física, sino también la memoria, la atención y otras funciones cognitivas, además de la calidad de vida de los participantes.
Este proyecto, que cuenta con un diseño riguroso y controles estrictos, busca sentar las bases para que el ejercicio de fuerza monitorizado se convierta en una herramienta terapéutica integrada en los sistemas de salud pública. La investigación podría tener un impacto global, proporcionando una opción de tratamiento accesible y efectiva para mejorar la vida de millones de personas afectadas por el Alzheimer.
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