Los juveniles de águila culebrera cambian su dieta durante la migración
Fuente: CSIC

El águila culebrera (Circaetus gallicus) es una especie que se alimenta fundamentalmente de reptiles./ J. ELORRIAGA / F. MIGRES
El águila culebrera (Circaetus gallicus) es una especie que se alimenta fundamentalmente de reptiles. Sin embargo, el análisis detallado de su alimentación durante la migración ha revelado, por primera vez, evidencias de la presencia de invertebrados en la dieta de los ejemplares más jóvenes. Así lo pone de manifiesto un estudio liderado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el primero sobre la alimentación de las aves rapaces durante sus migraciones.
El trabajo, publicado en la revista Journal of Raptor Research, muestra la presencia de escolopendras y, en menor medida, mantis religiosas, en la dieta de los ejemplares juveniles. El águila culebrera, una rapaz diurna de tamaño medio (que se caracteriza por sus ojos de un color amarillento anaranjado y unas patas largas y escamosas con dedos cortos), se alimenta principalmente de serpientes, constituyendo el 95% de sus capturas; lagartos, lagartijas, anfibios y, ocasionalmente, aves y mamíferos, forman también parte de su alimentación.
Este drástico cambio podría deberse a la gran concentración de rapaces durante la migración en la zona de estudio, el estrecho de Gibraltar, y a la competencia por los reptiles. “Paralelamente, los resultados podrían sugerir también que los juveniles de águila culebrera, al ser excluidos por los adultos de las mejores zonas de caza, explotan un recurso muy abundante en este lugar durante la última fase del verano: las escolopendras”, señala Miguel Ferrer, investigador del CSIC y presidente de la Fundación Migres.
Los investigadores han analizado el contenido estomacal y los excrementos de 14 aves. En ningún ejemplar adulto se encontraron restos de invertebrados. “La ausencia en varios ejemplares jóvenes de cualquier otra presa que no fuera una escolopendra, así como el hecho de encontrar en su interior gran número de invertebrados, y sin digerir, indica el tremendo desafío que supone para los más jóvenes e inexpertos alimentarse de reptiles en una zona, el Estrecho, y en una época, la migración, en la que la competencia por el alimento con miles de águilas culebreras adultas llegadas de toda Europa para cruzar hacia África es absolutamente desigual”, señala Ferrer.
El águila culebrera llega a los territorios de cría en Europa a mediados de febrero, procedentes de las zonas de invernada en África subsahariana. La migración de otoño, una vez finalizada la época de cría, se concentra en el mes de septiembre. Pone un único huevo, que es incubado principalmente por la hembra durante 42-47 días; una vez eclosionado, el pollo permanece en el nido entre 70-80 días antes de poder volar.
El análisis detallado de la alimentación de esta especie, llevado a cabo por la Fundación Migres, forma parte de un proyecto financiado por la Asociación Eólica de Tarifa y cuenta también con la colaboración de la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía.
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