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«Los proyectos de investigación con grupos de la escuela de ingeniería de Sevilla han aumentado»

Fuente: Universidad de Sevilla


15 de mayo de 2014

Entrevista a Pablo Cortés Achedad, catedrático de la ETSI y director-gerente de la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía (AICIA).

¿Cuáles fueron  los orígenes de AICIA?

AICIA, la Asociación de Investigación y Cooperación Industrial de Andalucía, nació en 1982 de la iniciativa de un grupo de profesores de la entonces Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad de Sevilla, conscientes, de una parte, de la necesidad de que el profesorado de este tipo de Centros experimentara la realidad de las empresas industriales con el objeto de poder transmitirla mejor a sus alumnos y, de otra, del potencial humano y la capacidad de servicios a la industria y sociedad que había concentrados en la ETSII.

Para poder ponernos en perspectiva histórica hay que ser conscientes de que cuando AICIA comenzaba a dar sus primeros pasos, en España se estaba organizando el mundial de fútbol, aquel que tenía de mascota a Naranjito, y que aún no existían las oficinas para la transferencia de resultados de investigación (OTRI) o que aún no se había promulgado de la Ley de Reforma Universitaria que establecería el marco de colaboración Universidad-Empresa. Todo ello nos hace pensar en aquellos pioneros como auténticos visionarios de lo que se percibe y se reclama hoy, de forma generalizada, en los términos de una Universidad al servicio de la sociedad.

¿Qué beneficios ofrece una entidad como AICIA? ¿Qué contribuciones cree que puede aportar un centro como AICIA a la sociedad actual, a la Industria o a la propia Universidad?

El modelo de AICIA es un modelo de éxito que proporciona numerosos beneficios a todas las partes. Por una parte permite a la Universidad una enorme agilidad para el proceso de transferencia de tecnología, actuando y resolviendo en estándares equivalentes a los que el sector privado requiere para su funcionamiento. Asimismo, los equipamientos e instalaciones científicas adquiridos por los equipos de investigación en el marco de contratos de I+D 68/83 son posteriormente donados por AICIA a la Universidad de Sevilla, alcanzando esta actuación una cifra acumulada  superior a los 15 millones de euros. A todo ello, se une la promoción de AICIA hacia los egresados de la Universidad con más de 250 becas de investigación anuales. Por otra parte, la industria y la empresa dispone de un acceso rápido y facilitado al más avanzado conocimiento científico-tecnológico, reforzando las capacidades de I+D de las empresas andaluzas y españolas. Todo ello, no hace más que redundar en una mejora del entorno socioeconómico, con empresas más competitivas en términos de capacidad tecnológica e I+D, que es el modelo de competitividad hacia el que debemos orientarnos, y con una apuesta clara y contundente por  la cooperación de sociedad, industria y universidad tal y como reclama nuestra actual ley orgánica de Universidades.

¿Cómo está siendo la evolución de AICIA en su estrategia de internacionalización?

Hay que valorarla como muy positiva en el año 2013 y en lo que llevamos de 2014. Sin duda el sistema promovido por el Vicerrectorado de Transferencia Tecnológica de la Universidad hay que calificarlo como un éxito. Los proyectos de investigación en los que participan grupos de investigación de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería se han incrementado de forma extraordinariamente significativa. Es algo bueno para los grupos, la Universidad y, por supuesto, para AICIA. A nivel de AICIA, la facturación internacional ha crecido por encima del 136% en el año 2013 y pensamos seguir aumentándola en 2014 porque una vez que se mejora el posicionamiento internacional de los equipos de investigación éste no se pierde si no que se robustece y redunda en un apalancamiento positivo del proceso. Actualmente la actividad internacional supone el 6% del conjunto de AICIA y esperamos alcanzar el 10% en 2014.

¿Cómo valora la situación económica actual de AICIA así como en relación al contexto que atraviesa España?

Podemos adelantar ya, con las cifras consolidadas, que la cifra de negocio de AICIA en 2013 alcanzó los 13 millones de euros. Esto supone un crecimiento superior al 8% respecto a la facturación de 2012 y, lo que es más importante, por primera vez desde 2008 se rompe una tendencia de disminución anual de la facturación de la entidad. Asimismo, el cobro vio experimentado un crecimiento muy significativo respecto a los números de 2012, donde esté alcanzó un mínimo, en términos relativos con relación a su serie histórica. En efecto, 2012 fue un año muy complicado con un número significativo de empresas colaboradoras de AICIA en concurso de acreedores o con problemas de liquidez y por tanto de pago.

Como sucede en los procesos de fin de ciclo negativo económico, primero se recupera el cobro, para posteriormente incrementarse la facturación. Siguiendo este análisis podríamos afirmar que estaríamos ante un escenario de fin de ciclo económico negativo. Pero hay que ser crítico con el proceso que nos ha traído hasta aquí como país. Si bien el origen de la crisis se produce como consecuencia de un problema financiero de carácter global con epicentro en los EE.UU., luego existen características propias  en cada país, y fortalezas o debilidades que acentúan o minimizan éstas. Por ejemplo, en Alemania la crisis no ha tenido la misma incidencia que en España, o dentro del país, en el País Vasco ésta no ha sido igual que en Andalucía. ¿Cuál es la diferencia?, sin duda la existencia de una industria fuerte y competitiva. El origen de la crisis fue financiera, pero lo que la ha hecho perdurar y la ha acentuado en determinadas zonas ha sido la existencia de una crisis industrial, y de ésta es más difícil salir pues implica compromiso de planificación de largo plazo.

¿Cómo ve el futuro de AICIA a medio-largo plazo? ¿Qué vislumbra en ese horizonte?

Debo ser optimista. AICIA es un modelo de éxito que ha servido de ejemplo a otras entidades de la propia Universidad de Sevilla, así como de otras universidades. La clave de ello es una relación de transparencia, colaboración y confianza que ha hecho de la Universidad de Sevilla una universidad líder y referente no ya español si no internacional en materia de transferencia tecnológica. En definitiva, como vislumbro un horizonte muy positivo para la Escuela Técnica Superior de Ingeniería y para la Universidad de Sevilla, también lo veo para AICIA.


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