Los zahorís del siglo XXI viajan en quad y usan sensores electromagnéticos
Fuente: Universidad de Córdoba
El agua es desde el inicio de agricultura el bien más preciado para quienes se dedican a ella. Localizar acuíferos y conocer la distribución de aguas en un terreno dedicado a cualquier cultivo resulta imprescindible si se pretende garantizar la eficacia del riego y, por tanto, ahorrar un recurso tan valioso como ése. La forma de hacerlo ha ido evolucionando a lo largo de la historia de la humanidad en paralelo al desarrollo tecnológico, aunque sorprendentemente hay una fórmula poco científica y cercana al chamanismo que ha logrado sobrevivir en algunas zonas rurales: el zahorismo. La figura de una persona moviendo una rama en forma de horquilla o un péndulo sobre el terreno tratando de identificar cambios electromagnéticos es aún común en algunas áreas donde no se ven con buenos ojos los sondeos que realizan empresas dedicadas al muestreo de parcelas y que implican la intervención sobre la tierra de cultivo. Por eso, la publicación en Journal of Hidrology de los resultados de un trabajo realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Córdoba, el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA), el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, el Departamento de Investigación en Geociencias y Prospectiva de Madrid y el Enviromental Microbial and Food Safety de Estados Unidos podría haber encontrado una fórmula tan inocua como el paseo de un zahorí sobre el terreno, pero eficaz como los muestreos.
Concretamente, el trabajo liderado por la investigadora Aura Pedrera, de Ifapa, ha utilizado sensores de inducción electromagnética colocados en un quad y conectados a un sistema de geoposicionamiento. Los sensores midieron un valor a partir del que inferir información sobre la humedad del suelo en diferentes puntos de un terreno y en diferentes momentos. El parámetro fue la conductividad eléctrica aparente (CEa), relacionada con varias propiedades del suelo como la salinidad o la cantidad de nutrientes, y ahora también la humedad. De hecho, el trabajo de este equipo ha logrado avanzar en el uso de la CEa como valor a partir del que establecer patrones que sirvan a los sensores para marcar los lugares en los que se concentra el agua.
Poder monotorizar la humedad en el suelo de una parcela puede agilizar el manejo de cualquier cultivo. Si se tiene información sobre los cambios de humedad se podrán conocer las necesidades de riego de partes concretas de la parcela y en el momento exacto en la que lo necesita. La transferencia de esta metodología a la práctica agrícola no parece especialmente complicada, según los autores del trabajo, por cuanto utiliza tecnología bastante accesible. Sólo hará falta asegurar que el zahorí sepa manejar el quad.
Aura Pedrera-Parrilla, Yakov A. Pachepsky, Encarnación V. Taguas, Sergio Martos-Rosillo, Juan V. Giráldez, Karl Vanderlinden. Concurrent temporal stability of the apparent electrical conductivity and soil water content, Journal of Hidrology, octubre 2016
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