UN ESTUDIO DE LA UCO REVELA QUE EL AGUA DESTINADA AL RIEGO DE LOS CAMPOS DE GOLF PODRÍA REDUCIRSE EN MÁS DE UN 30%
Fuente: Andalucía Investiga-Patricia Martínez Castro
Los recursos hídricos utilizados para el mantenimiento de los campos de golf suponen un 0,3% del agua total destinada al regadío y un 0,2% del agua consumible total a nivel nacional. Así lo revela el estudio Utilización del agua en los campos de golf mediterráneos, realizado por el grupo de investigación Agronomía de Cultivos Herbáceos de la Universidad de Córdoba.
La Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa concedió al grupo el proyecto de excelencia Gestión integrada de riego por nitrógeno en céspedes deportivos: Aplicación a campos de golf, financiado con 193.000 euros. A raíz de esta concesión, el equipo introdujo en el campus universitario de Rabanales el único green de investigación existente en España, en el cual ha trabajado en el último año.
Dosis de riego
Según Rafael López Bellido, miembro de este equipo de investigación y responsable del estudio, gracias al desarrollo de estos proyectos hemos reducido en más de un 30% el agua que se destina al riego de los campos de golf, sin perder la calidad de los mismos y actualmente estamos intentando optimizar la dosis de riego para que sea aún menor.
El investigador asegura que hasta el momento «ha habido una gran deficiencia en el estudio de céspedes deportivos en España y queremos extrapolar la investigación del green a las calles de los campos de golf, que suponen la mayor parte de la superficie de los mismos».
Un ejemplo del consumo de agua en el riego de los céspedes deportivos es el siguiente: un campo de golf de 18 hoyos suele ocupar una superficie entre 40 y 60 hectáreas, de las cuales la superficie media regada serían unas 30. López Bellido explica: «Cada suelo tiene una capacidad de almacenamiento de agua, si se utiliza más cantidad puede que por el drenaje se vayan los recursos hídricos o que haya más evaporación de la normal». El objetivo de este estudio es darle a la planta la dosis de agua que necesita realmente. Para ello se han medido también otros parámetros (con la utilización de nuevas tecnologías) como el nitrógeno, uno de los principales nutrientes del suelo y que puede ser uno de los más importantes desde el punto de vista de la contaminación.
El investigador subraya: «Queríamos diagnosticar cuál era la dosis optima de nitrógeno porque los greenkeepers (encargados del mantenimiento de los campos de golf), en su mayoría, aplican dosis rígidas preestablecidas».
Una buena práctica
López Bellido explica que la práctica del golf «permite la recuperación de suelos, la disminución de la erosión y la recuperación del agua de escorrentía. Estos hechos, junto a las diversas estrategias de conservación de agua, convierten al golf en una alternativa real, factible, respetuosa con el medio ambiente y sostenible. Aunque dice que en España «hay campos de golf en sitios donde no deberían estar».
Por otra parte, el agua de las depuradoras representa casi un 40% del total usada para el riego en campos de golf, seguida por la procedente de ríos y acuíferos. Además, su utilización como agua de riego puede suponer un aporte de nutrientes para el suelo. Por último, el investigador concluye que en unos 3 años se establecerá el porcentaje exacto de reducción del agua de riego para este tipo de césped deportivo.
Foto cedida por Sánchez Moreno
Más información:
Departamento de Ciencias y Recursos Agrícolas y Forestales
Rafael López Bellido
Teléfono: 957 218 440
E-mail: rafael.lopez@dcaf.uhu.es
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