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UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA DESVELA QUE LA APLICACIÓN DE IMÁGENES DE SERES QUERIDOS ES BENEFICIOSA EN TRATAMIENTOS CONTRA EL ESTRÉS


14 de enero de 2010

Fuente: AndaluciaInvestiga.com – Rebeca Alcántara

 

El grupo de Psicofisiología Humana y Salu,  de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada, ha mostrado que la presentación de imágenes de personas queridas provoca un patrón de cambios fisiológicos que han sido asociados en la literatura científica con el procesamiento de estímulos agradables y señales de seguridad.

 

Un grupo de investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Granada estudia desde hace varios años la posibilidad de utilizar la proyección de fotografías de personas queridas como inhibidor de los síntomas negativos desencadenados por dolencias como la ansiedad o el estrés. Se trata de un proyecto de excelencia de 2008, incentivado con 267.896 euros por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía.

 

Los científicos, liderados por el profesor Jaime Vila, han conseguido ya mostrar que la presentación de imágenes de personas queridas provoca un patrón de cambios fisiológicos que han sido asociados en la literatura científica con el procesamiento de estímulos agradables y señales de seguridad. El objetivo actual es utilizar este tipo de imágenes para disminuir las reacciones negativas ante situaciones generadoras de miedo, ansiedad o estrés.Jaime Vila, responsable de la investigación

En este sentido, los estudios se dirigen a tres frentes: control de la ansiedad patológica (fobias, ansiedad generalizada, ataques de pánico); del estrés social (hablar en público); y del estrés cognitivo (realización de operaciones aritméticas complejas).

 

Estas aplicaciones parten de estudios previos en los que se demuestra la fuerte capacidad de las fotografías de los rostros queridos para generar emociones positivas. Los voluntarios son sometidos, primero, a la proyección de imágenes de caras de familiares queridos, comparadas con caras desconocidas, de personajes famosos y de bebés, rodas ellas con expresión neutral. Se registran sus variables cardíacas, cerebrales o de sudoración -entre otras- para luego compararlas con las que se obtienen después de visualizar caras altamente desagradables, como rostros con mutilaciones o rostros accidentados.

 

Aunque el resultado no es definitivo aún, Vila señala que los rostros de familiares queridos tienden a producir cambios fisiológicos positivos que difícilmente se consiguen con otro tipo de estímulos. Así, apunta que esto podría explicar por qué a las personas les gusta tener en su casa y especialmente en su lugar de trabajo, fotografías de seres queridos.

Sensaciones positivas

La investigación científica sobre las emociones positivas ha ido a remolque del estudio de las emociones negativas. En este contexto, uno de los procedimientos más utilizados en condiciones de laboratorio ha sido la proyección de fotografías emocionales mientras se registran respuestas fisiológicas periféricas (sobresalto motor, actividad del corazón, sudoración de la piel) y centrales (actividad cerebral).

 

Estos estudios mostraban la capacidad de las fotografías negativas (sangre, accidentes, animales amenazantes, violencia humana) para provocar reacciones típicas de miedo, ansiedad o estrés. Sin embargo, los efectos no eran igual de claros cuando lo que se visualizaba eran fotografías positivas (personas haciendo deporte, imágenes de bebés, alimentos apetitosos, fotografías ‘eróticas’). Las ‘eróticas’ eran las únicas fotografías que causaban cambios fisiológicos apreciables. En cambio, difícilmente eso se podía considerar una reacción emocional en sentido estricto, señala Vila.

 

Así y tras comprobar la dificultad para desencadenar emociones positivas en contextos de laboratorio, los investigadores decidieron probar con la visualización de caras de personas queridas. Los voluntarios que se sometían a la prueba fotografiaban a familiares cercanos y a sus parejas, siguiendo un protocolo sencillo (fondo blanco y rostro con expresión neutra). Posteriormente, las fotografías se editaban para que todas tuvieran el mismo tamaño, el mismo fondo y el mismo color (blanco y negro).

El procedimiento era sencillo: se sometía a los jóvenes a la visualización de diferentes tipos de instantáneas -rostros desconocidos (familiares de otros participantes), famosos, bebés y las que ellos habían realizado a sus familiares-. Los científicos analizaban registros cardiacos, sudoración y actividad cerebral, así como la reacción del músculo cigomático (es el que se contrae cuando una persona sonríe). “Los resultados fueron espectaculares”, asegura el director del estudio, “nunca antes habíamos registrado un patrón de cambios fisiológicos tan contundente y con una reacción tan positiva como el producido por las imágenes de seres queridos”.

Futura aplicación clínica

La primera parte del proyecto sirvió como guía a los investigadores para desarrollar una nueva línea que ofrezca una utilidad práctica a los resultados obtenidos. En este punto, Vila y su compañero de grupo, Pedro Guerra, se plantean las futuras aplicaciones que podría tener este “descubrimiento”. “Una vez demostrado que la visión de este tipo de fotografías causaba efectos positivos en el receptor, ¿por qué no podía ser también un inhibidor de los reflejos negativos y de trastornos como el estrés o la ansiedad?”, destaca Vila.

Uno de los gráficos resultantes de la investigaciónEl profesor de la UGR añade que hasta ahora los estudios en esta línea habían sido muy reducidos, “se limitaban a presunciones extraídas de parámetros subjetivos, pero no había paradigmas en los que las medidas hubieran sido controladas de forma objetiva”. No obstante, señala que las medidas subjetivas, como los test verbales, también son útiles y ellos mismos las utilizan en su investigación, pero apunta que lo ideal es la combinación de medidas fisiológicas, conductuales y subjetivas para obtener un resultado determinante.

 

“Sabíamos que las personas que se enfrentan a una situación de estrés tienden a sentirse más relajados si tienen cerca algún familiar al que tienen afecto. Pero eran datos basados exclusivamente en informes verbales, ahora lo estamos comprobando científicamente con datos fisiológicos”. Las fotografías de seres queridos pueden, por tanto, convertirse en parte de un tratamiento clínico contra trastornos como el estrés y la ansiedad, en un futuro cercano.

 

 

Más Información:

 

Jaime Vila

Psicolofisiología Humana y Salud

Universidad de Granada

Tel: +34 958 243752

E-mail: jvila@ugr.es


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