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UNA FOTO PRECISA DE LOS CAMPOS DE GOLF


26 de abril de 2010

Fuente: AndaluciaInvestiga.com – Carolina Moya Castillo

 

Expertos del grupo Agronomía de Cultivos Herbáceos de la Universidad de Córdoba han desarrollado herramientas para la sincronización espacio-temporal de la aplicación de nitrógeno en los terrenos de juego de este deporte. Los investigadores proponen un método sencillo para aplicar la dosis justa en la zona que lo requiera: una cámara fotográfica convencional.

 

Grupo Agronmía de Cultivos Herbáceos de la Universidad de CórdobaAndalucía es la comunidad autónoma española con más campos de golf. Según datos de la Real Federación Andaluza de Golf la región cuenta con casi un centenar de campos. Además de un deporte, las prácticas que iniciaron los escoceses en el siglo XV, representan un atractivo turístico y, por ende, en una fuente de riqueza. Muestra de ello es que atrae a unos 360.000 visitantes al año, que suponen unos ingresos de 500 millones de euros y unos 4.400 empleos directos para la comunidad, según datos de la Consejería de Turismo, Comercio y Deporte de la Junta de Andalucía.

 

No obstante, como cualquier industria debe armonizar su actividad con el medio ambiente, convirtiéndose en una actividad sostenible. Ése es uno de los objetivos de los Expertos del grupo Agronomía de Cultivos Herbáceos de la Universidad de Córdoba que han desarrollado herramientas para la sincronización espacio-temporal de la aplicación de nitrógeno en los campos de golf.

Hasta ahora, este fertilizante se suministraba al césped sin ningún modelo científico, de ahí, que los investigadores propongan un método para aplicar la dosis justa en la zona que lo requiera. Para ello, comenzaron utilizando un sensor remoto para evaluar el contenido de clorofila del césped, que determina el verdor de la planta, para después simplificar el instrumento de medida a una cámara fotográfica convencional. Esta herramienta permite observar la reacción del césped a las distintas dosis de nitrógeno y, por tanto, evaluar su calidad.

Según apuntan los investigadores, estos métodos permiten detectar las necesidades de nitrógeno del césped y ajustar las dosis del fertilizante a su demanda, que varía en función de la disponibilidad de agua, temperatura o el estrés que se produce por el juego (pisoteo). Este ajuste reduce la contaminación y la cantidad de nutriente. “Si el abono se aplica como hasta ahora, se distribuye la misma cantidad y según los mismos intervalos de tiempo. Nosotros proponemos un método basado en el color para conocer qué dosis aplicar en cada momento y zona, ya que el color es un componente clave de la calidad estética del césped y un buen indicador de su estado nutricional”, explica uno de los integrantes del proyecto, Rafael J. López Bellido.

Trabajos en el campo experimental de la Universidad de CórdobaPor otra parte, los expertos han demostrado que el césped crece en las mismas condiciones de aspecto y calidad con menores recursos hídricos. Los resultados, obtenidos en el primer campo de golf experimental del país ubicado en la Universidad de Córdoba, han reducido un 60% el consumo de agua en las denominadas calles (que suponen el 45% de la superficie del terreno de juego) y un 40% en el green.

Secuestro de carbono

Estos resultados son fruto del proyecto de excelencia denominado Gestión integrada riego-nitrógeno en céspedes deportivos. Aplicación a campos de golf, que finalizó el pasado año y que se amplía con el estudio Optimización del riego y potencial de secuestro de carbono en campos de golf, que la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia ha financiado con 179.866 euros. La investigación pretende determinar que prácticas de manejo del campo de golf mejoran la captura y posterior secuestro en el suelo del CO2 atmosférico.

Los expertos persiguen que los campos de golf sean neutros en cuanto a emisión de C02, esto es, que todas las actividades que conlleva la práctica de este deporte emitan a la atmósfera igual o menos cantidad de carbono, que el secuestrado en el suelo por el césped, mediante la determinación, con técnicas de medición sencillas y precisas, el agua y el fertilizante que necesitan, así como las especies de plantas más adecuadas.

En concreto, la investigación se centra en determinar en primer lugar el efecto de la estrategia de riego, fertilización nitrogenada y especie-cultivar de césped utilizado sobre las emisiones de CO2, captura de carbono por la planta y secuestro de dicho elemento en el suelo; en segundo lugar realizar el balance total de carbono del campo de golf para demostrar que opción es CO2 neutral o positiva.

Más información:

Rafael J. López Bellido
Tlf: 957 218 440
Mail: rafael.lopez@dcaf.uhu.es


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