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Descrito el ataque del parásito ‘Fasciola hepatica’, responsable de cuantiosas pérdidas en la ganadería

Fuente: Universidad de Córdoba


11 de abril de 2016
Científicos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba identifican una oveja en la que observan la patogenia del gusano Fasciola hepatica. Foto: José Pérez Arévalo

Científicos de la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Córdoba identifican una oveja en la que observan la patogenia del gusano Fasciola hepatica. Foto: José Pérez Arévalo

Investigadores de la Universidad de Córdoba han descrito una ingeniosa vía por el parásito Fasciola hepatica escapa de los sistemas defensivos de las ovejas a las que ataca. El parásito, causante de la enfermedad llamada fascioliasis o fasciolosis, infecta a varios millones de humanos al año en países en vías de desarrollo y causa cuantiosas pérdidas en la ganadería de rumiantes domésticos. El invasor, un gusano plano de unos dos centímetros de largo en su fase adulta, es capaz de programar la muerte de los leucocitos encargados de su neutralización a partir de una especie de ataque preventivo. Contemplar esta acción en ovino es clave para la obtención de un cóctel de vacunas completamente efectivo, ya que las ovejas son unas de las víctimas favoritas de este gusano.

Es muy complicado obtener una vacuna eficaz frente a parásitos complejos como Fasciola hepatica, conocido como duela del hígado en algunos lugares del norte de España como la provincia de León. “Actualmente, no existe ninguna vacuna comercial frente al parásito y sólo hay dos en el mercado frente a otros gusanos parásitos, ninguna de ellas es recombinante”, recuerda José Pérez Arévalo, catedrático de Anatomía y Anatomía Patológica Comparadas. Junto a Álvaro Martínez Moreno, director del Departamento de Sanidad Animal, ambos de la UCO, son los corresponsables de la investigación.

“Este parásito es muy complejo, con un ADN casi tan grande como el de su víctima y muchos mecanismos de interferencia con el hospedador”, explica el científico. Además, es muy escurridizo para los tratamientos preventivos. “El agente ha ido generando resistencia y, para agrandar el problema, los antihelmínticos empleados tienen un periodo de supresión muy largo en el caso veterinario, es decir, ha de pasar mucho tiempo para que se puedan consumir la leche o la carne de los animales tratados”, añade.

La mejor defensa, un buen ataque

Concretamente, el equipo de la UCO ha descrito por primera vez cómo se produce ese ataque preventivo en ovejas. Cuando se aloja en su víctima, el gusano entiende que la mejor defensa es un buen ataque. Por eso, antes de esperar la acción del sistema inmune, lanza una ofensiva. De esta forma, induce la muerte de unos glóbulos blancos llamados eosinófilos mediante un proceso llamado apoptosis. Estas células serían las encargadas de horadar la piel del parásito para debilitarlo e abrir la puerta a que el organismo inicie su eliminación.

Aunque con anterioridad se había conocido in vitro con células de ratas este mecanismo, el avance es relevante para la obtención de una vacuna completa. “El parásito está mejor adaptado a los rumiantes como las ovejas y la distancia con los animales de laboratorio es bastante grande”. El trabajo ha sido publicado en la revista científica Veterinary Parasitology y en él ha colaborado la Universidad Queen’s de Belfast (Reino Unido).

Pérez Arévalo considera que el remedio para reducir la incidencia de la enfermedad debe pasar por una vacuna formada por varias proteínas, denominada cóctel vacunal. “Esta investigación lo corrobora”, asevera. Según su tesis, uno de los ingredientes necesarios en este combinado será emplear las moléculas que el parásito usa en la anulación de los leucocitos. Precisamente, su equipo de investigación persigue ahora identificar esas moléculas también en ovejas y esperan observar los resultados próximamente.

Se da la circunstancia que esta línea de investigación veterinaria está más avanzada que la de salud pública. De hecho, los clínicos están esperanzados en los avances para la obtención de esta vacuna en rumiantes, porque posiblemente facilite la creación de otra en humanos.

El parásito

La vacuna para Fasciola hepatica es una prioridad para la Unión Europea. Aunque en el continente no es un problema significativo y los casos de infestación son reducidos (asociados al consumo de berros y marujas silvestres, fundamentalmente), afecta a la cabaña ovina y bovina. En otras partes del planeta sí es un problema de salud pública, fundamentalmente en países en vías de desarrollo con zonas húmedas, como Perú o Bolivia. Se estima que causa entre cinco y 17 millones de personas infestadas al año, siendo los niños particularmente susceptibles. En ganadería, los daños económicos son cuantiosos, asociados a la pérdida de animales jóvenes por muerte, o la disminución de fertilidad, producción láctea o cárnica, o los derivados de tratamientos veterinarios.

El daño del gusano no sólo es directo de su acción. Al debilitar el sistema defensivo de su víctima, virus y bacterias tienen la oportunidad sacar provecho e infectarlo. Además, interfiere en las pruebas diagnósticas, retrasando el tratamiento, como se ha observado con la tuberculosis.

Dos ciclos

El gusano tiene dos ciclos de parasitación. En un primer término, invade un caracol de agua que vive en pastos húmedos. Al alimentarse los rumiantes de estas plantas, el parásito se aloja posteriormente en su víctima definitiva. Allí pasa desde el intestino al hígado, donde es muy patogénico, causando anemia y fallo hepático. Precisamente los seres humanos infestados lo son generalmente por el consumo de vegetales sin aplicar una serie de medidas higiénicas.

A. Escamilla, M.J. Bautista, R. Zafra, I.L. Pacheco, M.T. Ruiz, S. Martínez-Cruz, A. Méndez, A. Martínez-Moreno, V. Molina-Hernández, J. Pérez. ‘Fasciola hepatica induces eosinophil apoptosis in the migratory and biliary stages of infection in sheep’. Veterinary Parasitology. Volume 216, 30 January 2016, Pages 84–88.


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