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Descubren que el gas que provoca el olor a ‘huevo podrido’ en las alcantarillas es beneficioso a nivel celular

Fuente: Universidad de Granada


29 de noviembre de 2016
El equipo de investigación del Centro de Investigación Biomédica (http://wdb.ugr.es/~luisca/). De izquierda a derecha, Luis Carlos López, director del estudio; Marta Luna Sánchez, autora principal; Julio Chaves, coautor; Agustín Hidalgo, autor principal; y Eliana Barriocanal, coautora.

El equipo de investigación del Centro de Investigación Biomédica (http://wdb.ugr.es/~luisca/). De izquierda a derecha, Luis Carlos López, director del estudio; Marta Luna Sánchez, autora principal; Julio Chaves, coautor; Agustín Hidalgo, autor principal; y Eliana Barriocanal, coautora.

Científicos de la Universidad de Granada han demostrado por primera vez que el sulfuro de hidrógeno, también conocido como el ‘gas de las cloacas’ por el olor a huevo podrido que provoca en las aguas residuales estancadas, es muy beneficioso a nivel fisiológico, porque ayuda a las células a producir energía.

Los investigadores, pertenecientes a la Universidad de Granada, laboratorios Abbott y al Centro de Investigación Biomédica (Instituto de Biotecnología), han demostrado que en ratones y humanos el sulfuro de hidrógeno que producen las propias células es utilizado por una enzima mitocondrial llamada sulfuroquinona:oxidoreductasa, la cual participa en la producción de energía de las células de cada tejido.

Como explica el autor principal de este trabajo, Luis Carlos López García, en los seres humanos y otros mamíferos, el sulfuro de hidrógeno es un gas tóxico que puede producir la muerte del individuo a altas concentraciones.

Un gas con importantes funciones fisiológicas

“Sin embargo, en los últimos años han surgido algunos estudios que demuestran que el sulfuro de hidrógeno a concentraciones fisiológicas es un señalizador celular que realiza importantes funciones fisiológicas. Dicho de otro modo: en concentraciones altas, este gas de las cloacas inhibe la producción de energía a nivel celular, pero en bajas concentraciones la estimula”, apunta el investigador de la UGR.

El sulfuro de hidrógeno también es conocido como el ‘gas de las cloacas’, por el olor a huevo podrido que provoca en las aguas residuales estancadas.

El sulfuro de hidrógeno también es conocido como el ‘gas de las cloacas’, por el olor a huevo podrido que provoca en las aguas residuales estancadas.

La enzima sulfuroquinona:oxidoreductasa utiliza también Coenzima Q10 (Q10) en su reacción, de forma que cuando hay un déficit en Q10 los niveles de esta enzima se ven reducidos drásticamente, limitando su actividad. Ese defecto contribuye al déficit bionergético asociado a la deficiencia en Q10, pero además provoca un aumento de los niveles de sulfuro de hidrógeno intracelulares, lo cual induce a cambios en los niveles de glutatión y ciertos neurotransmisores cerebrales, en la presión sanguínea y en la modificación de ciertas proteínas.

Por tanto, el estudio liderado por investigadores de la UGR, que ha sido publicado en la revista Embo Molecular Medicine, una de las más importantes en Medicina experimental del mundo, demuestra la importancia fisiológica del sulfuro de hidrógeno, el cual se produce y utiliza por cada una de nuestras células.

“Además, nuestro estudio identifica la alteración del metabolismo del sulfuro de hidrógeno como un nuevo mecanismo patológico asociado a la deficiencia en Q10 –explica López-. Finalmente, este trabajo abre las puertas a nuevas investigaciones y aplicaciones del metabolismo del sulfuro de hidrógeno, tanto desde un punto de vista patológico como terapéutico”.

Esta investigación ha sido financiada por el Ministerio de Economía y Competitividad, la Consejería de Economía, y Conocimiento de la Junta de Andalucía y el National Institutes of Health (NIH) – USA.

Referencia bibliográfica:

CoQ deficiency causes disruption of mitocondrial sulfideoxidation, a new pathomechanism associated with this syndrome

Marta Luna-Sánchez, Agustín Hidalgo-Gutiérrez, Tatjana Hildebrandt, Julio Chaves-Serrano, Eliana Barriocanal-Casado, Ángela Santos-Fandila, Miguel Romero, Ramy KA Sayed , Juan Duarte , Holger Prokisch , Markus Schuelke, Felix Distelmaier, Germaine Escames, Darío Acuña-Castroviejo & Luis C López.

DOI:10.15252/emmm.201606345

http://embomolmed.embopress.org/content/early/2016/11/17/emmm.201606345.long

Contacto:

Luis Carlos López García
Centro de Investigación Biomédica
Investigador “Ramón y Cajal”
Teléfonos: 958241000 ext. 20197
Correo electrónico: luisca@ugr.es
Web: http://wdb.ugr.es/~luisca/


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