El embrión de un tiburón bicéfalo aparece en un laboratorio de Málaga
Fuente: SINC

El embrión tenía dos cabezas, dos corazones, dos esófagos, dos estómagos, dos hígados, pero un único intestino con una válvula espiral. / V. Sans-Coma et al.
De 2005 a 2011, un grupo de científicos de la Universidad de Málaga recogió embriones obtenidos de hembras de tiburón grávidas que habían sido capturadas por barcos pesqueros en el mar de Alborán y el golfo de Vera.
En total recopilaron 797 embriones que se mantuvieron en el laboratorio, en acuarios sometidos a las mismas condiciones ambientales controladas sin la exposición de agentes que podrían provocar defectos congénitos. El objetivo era estudiar su desarrollo cardiovascular.
Pero a los científicos les llamó la atención un huevo en concreto: dentro de la capsula transparente donde completan su desarrollo hasta la eclosión –y a través de la cual los investigadores pueden seguir las etapas sucesivas– observaron un ejemplar raro. Se trataba de un embrión bicéfalo perteneciente a la especie Galeus atlanticus, un representante de la misma familia que la pintarroja.
“Los extrajimos cuidadosamente del interior de la cápsula y lo sometimos a sobredosis anestésica para su sacrificio y procesado para su estudio mediante técnicas histológicas”, detalla a Sinc Ana Carmen Durán, autora principal del trabajo publicado en Journal of Fish Biology e investigadora en el departamento de Biología Animal de la universidad malagueña.
Según los científicos, el hallazgo es excepcional porque es la primera vez que se describe esta malformación en una especie de tiburón ovípara, es decir, en una especie que deposita los huevos libres en el medio marino.
El embrión de tiburón tenía dos cabezas –con sus respectivos ojos, cerebros, bocas, notocordas (cordón celular) y cinco aberturas branquiales en cada lado–, dos corazones, dos esófagos, dos estómagos, dos hígados, pero un único intestino con una válvula espiral. Las dos cabezas se fusionaban después de las agallas.
En el caso de este embrión de Galeus atlanticus no quedan claras las causas de la malformación. “Se han aducido diferentes factores, tales como predisposición genética, infecciones por virus, trastornos metabólicos o alteraciones del medio ambiente, como posibles causas de la dicefalia”, indica Durán.
Sin embargo, el huevo se mantuvo junto a un elevado número de embriones en el laboratorio bajo idénticas condiciones ambientales. “El hecho de que solo se haya detectado un caso de bicefalia sugiere que lo más plausible es que la causa sea de índole genética”, apunta la investigadora.
Por otra parte, el equipo desconoce si este ejemplar bicéfalo hubiera podido completar su desarrollo hasta la eclosión y sobrevivir en el medio natural. “Decidimos sacrificarlo cuando lo detectamos, ante la duda de que no llegase a completar el desarrollo. Lo cierto es que no hay ningún registro de un ejemplar adulto bicéfalo de un tiburón perteneciente a una especie ovípara”, recalca la experta.
Los casos de bicefalia en tiburones son muy escasos. Hasta ahora solo se han registrado siete embriones de escualos bicéfalos, similares al descubierto en el Mediterráneo, es decir con dos cabezas y un solo cuerpo. Además solo se ha detectado un caso de diprosopia (dos caras en una sola cabeza) en tiburones.
Referencia bibliográfica:
V. Sans-Coma et al. “Dicephalous v. diprosopus sharks: record of a two-headed embryo of Galeus atlanticus and review of the literatura” Journal of Fish Biology octubre de 2016 DOI: 10.1111/jfb.13175
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