Estudian la zona crepuscular, situada aproximadamente entre 200 y 1.000 metros de profundidad
El objetivo de este estudio, en el que participan las universidades de Sevilla y Pablo de Olavide, es dar respuestas a cuestiones como cuántos organismos viven en la Twilight zone y cómo son de diversos; qué procesos ecológicos transforman y consumen el material orgánico en la zona; y cómo se transporta el material orgánico hacia y fuera de la misma.
Fuente: Universidades de Sevilla y Pablo de Olavide
La zona Mesopelágica o Twlight Zone contiene la mayor reserva de peces en el océano y la menos explotada. Es crucial para el sostenimiento de los océanos y para la eliminación de dióxido de carbono de la atmósfera y su almacenamiento en el océano profundo por siglos o más. A pesar de su importancia en el equilibrio del océano y en el ciclo global de carbono, se trata de una zona muy poco entendida, tanto física, bioquímica o ecológicamente.
Ante ese desconocimiento, existe el peligro de que un incremento de la demanda de recursos por una población en continuo crecimiento extienda la explotación de esta zona antes de que se entiendan las potenciales consecuencias de dicha explotación. Todavía se desconoce la respuesta de sus ecosistemas a los cambios climáticos, teniendo en cuenta que variaciones en la temperatura, la acidificación o la desoxigenación ejercen una influencia definitiva en la vida de la zona.
En esta línea, un grupo de expertos internacionales, en el que participa la Universidad de Sevilla, acaba de publicar un artículo en la prestigiosa revista Nature en el que se plantea dar respuestas a cuestiones como cuántos organismos viven en la Twilight zone y cómo son de diversos; qué procesos ecológicos transforman y consumen el material orgánico en la zona; y cómo se transporta el material orgánico hacia y fuera de la misma.
La zona Mesopelágica o zona Crepuscular se refiere a la franja oceánica que se sitúa aproximadamente entre los 200 y los 1.000 metros. Se define por la cantidad de luz solar que recibe, de manera que el comienzo de la zona mesopelágica viene determinado por la profundidad a la que llega únicamente un 1% de la luz y termina donde ya no llega la luz. Se trata de la franja que se encuentra comprendida entre la bien estudiada superficie oceánica y los ecosistemas de la zona abisal. Las estimaciones de la masa de peces en la zona varían entre un billón y 20 millones de toneladas, pero no está claro qué fracción de los organismos corresponden a sifonóforos (especies emparentadas con las medusas) o los cefalópodos (por ejemplo, calamares).
Este ecosistema juega un papel fundamental para mantener el crecimiento de fitoplancton en la superficie del océano cada primavera. Sin embargo, “se desconoce con precisión cuánto del material orgánico se recicla en la Zona Crepuscular y vuelve a la superficie para volver a alimentar el fitoplancton, y cuánto y cómo atraviesa esta zona del océano para ser almacenado en las profundidades», señala la investigadora de la Universidad de Sevilla y autora del estudio, María Villa.
Según los expertos, esta zona se ve amenazado por tres factores principalmente: el incremento de demanda de alimento por parte de la población mundial en continuo crecimiento; la minería del suelo marino, en busca de minerales y metales, que podrían incrementar los vertidos en la región; y por el cambio climático que está alterando la temperatura, la acidificación y las concentraciones de oxígeno en el océano hasta niveles que impactarán la vida en la zona.
Red internacional
Este trabajo es uno de los primeros logros de la recién creada red internacional JETZON (Joint Exploration of the Twilight Zone Ocean Network). Esta nueva iniciativa de colaboración científica pretende englobar investigadores de ambos hemisferios con el objetivo de identificar prioridades, coordinar protocoles experimentales y compartir datos relacionados con la Zona Crepuscular. El trabajo desde la Universidad de Sevilla se lleva a cabo junto con la post-doc de Física Aplicada II Elena Ceballos Romero y desde la Universidad Pablo de Olavide por Feliciano de Soto.
Además, parte de la investigación se realiza en el Servicio de Radioisótopos del Centro de Investigación, Tecnología e Innovación de la Universidad de Sevilla (CITIUS), donde se llevan a cabo las medidas de los isótopos radiactivos (principalmente 210Po y 210Pb) en el océano.
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