Jugar a Pokémon GO influye en el rendimiento cognitivo y la inteligencia emocional de los adolescentes
Fuente: Universidad de Jaén
Investigadores de la Universidad de Jaén, pertenecientes al Grupo “Actividad Física Aplicada a la Educación y Salud” (AFAES), liderado por Emilio J. Martínez López, profesor del Departamento de Didáctica de la Expresión Musical, Plástica y Corporal de la Universidad de Jaén, en colaboración con la Universidad de Granada, han llevado a cabo un estudio sobre los efectos del juego de realidad aumentada Pokémon GO en el rendimiento cognitivo y la inteligencia emocional de jóvenes adolescentes de entre 12 y 15 años.
El artículo, titulado «Effect of augmented reality game Pokémon GO on cognitive performance and emotional intelligence in adolescent young», ha sido publicado en la prestigiosa revista internacional en el área de Ciencias de la Educación, “Computers & Education”.
Los investigadores diseñaron un estudio longitudinal de 8 semanas de duración con dos grupos, uno de ellos manifestó usar Pokémon GO y el otro declaró no usarlo. Los resultados mostraron que los jugadores de Pokémon GO dedicaron 40 minutos al día a jugar y recorrieron 54 kilómetros durante todo el periodo de estudio. Según el análisis principal de datos, los jugadores de Pokémon GO aumentaron significativamente su atención selectiva, concentración, y sociabilidad.
“Los hallazgos más destacados de este estudio son que Pokémon GO incrementa, de manera lúdica, la cantidad de actividad física diaria en adolescentes, además de afectar positivamente a su rendimiento cognitivo y relaciones sociales”, señala Alberto Ruiz-Ariza, primer autor de este trabajo e investigador del Grupo AFAES.
“Los videojuegos activos, muestran una gran utilidad para el fomento de la práctica de actividad física extracurricular, pudiendo emplearse como complemento a las clases de Educación Física, o incluso como recurso durante las mismas. Juegos digitales que conlleven de forma intrínseca la práctica de actividad física, como el caso de Pokémon GO u otros como Dance Dance Revolution, Nintendo Wii o Makoto Arena, podrían ser útiles para motivar al alumnado de Educación Secundaria a practicar la cantidad mínima recomendada de al menos 60 minutos al día de actividad física. Esto aumentaría la motivación y atracción por la práctica durante la adolescencia, que es una etapa donde tiende a incrementarse el sedentarismo. Nosotros, hemos querido dar un paso más, y profundizar en los efectos cognitivos y de inteligencia emocional de los jóvenes, dos variables determinantes para el rendimiento académico, y que posteriormente serán clave para el éxito laboral durante la adultez”, manifiesta el investigador de la UJA.
Algunos razonamientos que se exponen a lo largo de este trabajo científico son que la práctica de actividad física llevada a cabo durante la práctica del juego Pokémon GO, puede aumentar la irrigación sanguínea cerebral y producir una serie de beneficios a nivel neuronal, que benefician las funciones mentales, afectando por tanto a importantes variables escolares como la atención o concentración. Además, que la práctica sea lúdica y tenga un carácter motivacional provocado por los retos planteados en el propio juego, puede ayudar a la liberación de neurotransmisores cerebrales como serotonina o endorfinas, que son determinantes en el rendimiento cognitivo. Con respecto a los efectos en la sociabilidad, podrían deberse precisamente al aspecto social inherente al juego, ya que los jugadores deben salir fuera de casa, y tomar contacto con vecinos o amigos para llevar a cabo muchas de las funcionalidades que ofrece Pokémon GO.
Además, en relación a lo anterior, Alberto Ruiz-Ariza indica que el 57% de los participantes se sentían más motivados para salir fuera de casa gracias a Pokémon GO, el 52% considera que le ha ayudado a hacer amigos, y el 77% vería con agrado conocer nuevas versiones del juego.
“Ante el auge de las nuevas tecnologías, no nos queda otra opción que la de unirnos a las potencialidades que nos ofrecen. Está claro que tienen cosas positivas y cosas negativas, como se puede observar en este trabajo, pero ahí está la labor de los docentes y de las familias, para regular su uso de forma adecuada en función de los objetivos que se pretendan alcanzar. Sin duda, nos queda aún mucho camino que andar en esta interesante línea de investigación, ya que las tecnologías han venido para quedarse. Por tanto son necesarios más estudios para analizar en profundidad los usos didácticos y educativos de este tipo de videojuegos activos de realidad aumentada”, concluye Ruiz-Ariza.
En este estudio también han participado los investigadores Rafael A. Casuso, profesor de Educación Física del Colegio Pedro Poveda de Jaén e investigador del Departamento de Fisiología de la Universidad de Granada, así como Sara Suárez-Manzano de la Universidad de Jaén.
Información de la publicación:
Ruiz-Ariza, A., Casuso, R. A., Suarez-Manzano, S., & Martínez-López, E. J. (2018). Effect of augmented reality game Pokémon GO on cognitive performance and emotional intelligence in adolescent young. Computers & Education, 116, 49-63.
Últimas publicaciones
Un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla ha diseñado in vitro, en el laboratorio, un agente a escala nanométrica para transportar y dosificar de forma controlada rutenio, un compuesto con capacidad para combatir bacterias. La propuesta ofrece una alternativa a los tratamientos convencionales y permite que el fármaco actúe sólo cuando alcanza su objetivo, reduciendo su degradación y posibles efectos no deseados.
Investigadores de la Universidad de Cádiz han impulsado, junto al Instituto de Investigación e Innovación Biomédica de Cádiz – INIBICA, el proyecto STELAR, que en colaboración con el SAS, apuesta por un abordaje multidisciplinar de la salud en población con riesgo de dependencia y situación de discapacidad.
Sigue leyendoLa tecnología desarrollada en la Universidad de Almería permite realizar simulaciones que replican fielmente las condiciones naturales, sirviendo como base para el diseño de medidas correctoras en el manejo de los suelos. El objetivo final es minimizar las consecuencias negativas de la erosión eólica. En el estudio han participado investigadores de una docena de países.

