INVESTIGADORES DEL CABD DESCUBREN EL PAPEL ESENCIAL DE LA PROTEÍNA NUP35 EN LA FORMACIÓN DEL NÚCLEO CELULAR
Fuente: Universidad Pablo de Olavide (UPO)
Las células de nuestros cuerpos, así como las de animales y plantas, tienen que realizar un gran número de importantes trabajos para que el organismo crezca y funcione correctamente. Las células, por lo tanto, están organizadas de una manera sumamente compleja y compacta. Uno de los modos de conseguir esta organización es dividiendo las células en compartimentos con funciones especializadas, de igual forma que las casas son divididas en sala de estar, cocina, dormitorios, etc. Entre las diferentes estructuras celulares, el núcleo en particular juega un papel central. El núcleo contiene nuestros genes, que actúan como programadores y guías de la célula. Ellos contienen la información sobre cómo la célula debería comportarse, si debería dividirse, producir enzimas metabólicas, etc.
El núcleo está rodeado y protegido por una envoltura nuclear. La envoltura separa eficazmente los genes del resto de la célula. Sin embargo, para que los genes se activen y controlen la célula, tienen que comunicarse con el exterior del núcleo. Para conseguir esto, la naturaleza ha desarrollado un conjunto de aproximadamente 30 proteínas diferentes, llamadas nucleoporinas, que en múltiples copias se agrupan y forman aperturas, llamadas poros nucleares, los cuales controlan el transporte hacia y desde el núcleo. Un reflejo de la importancia de la envoltura nuclear es que cambios en los genes que producen nucleoporinas y otras proteínas de la envoltura pueden causar una amplia gama de severas enfermedades humanas, incluyendo distrofias musculares, envejecimiento prematuro y cánceres.
Para ayudar a entender cómo se producen estas enfermedades, y con el objetivo a largo plazo de prevenir o curar las mismas, un grupo de investigadores del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (centro mixto de investigación de la Universidad Pablo de Olavide y el CSIC), investiga la formación y el papel de la envoltura nuclear. En un reciente trabajo publicado en la revista científica Developmental Biology, el grupo de investigación, liderado por el doctor Peter Askjaer, ha descubierto que una nucleoporina en particular, llamada Nup35, juega un papel esencial en la formación del núcleo de la célula.
Usando el nematodo Caenorhabditis elegans como organismo modelo, el grupo del doctor Askjaer encontró que las células que carecen de Nup35 son incapaces de formar poros nucleares y, como consecuencia, falla la correcta distribución de proteínas en la célula, incluyendo el transporte hacia el núcleo. Sin embargo, sorprendentemente, no todas las células responden por igual a la ausencia de Nup35: Las células que sufren divisiones rápidas son más vulnerables a los cambios en los niveles de Nup35 en comparación con las células que se dividen lentamente. Al parecer, esto es porque otras nucleoporinas pueden asumir parcialmente el papel de Nup35, pero sólo si les dan el tiempo suficiente. Frenar la división celular, por lo tanto, puede ser un modo de ayudar a aquellas células que carecen de la proteína Nup35.
Nup35 se encuentra presente en hongos, plantas y animales, lo que sugiere que esta nucleoporina particular puede realizar la misma función en especies diferentes, incluida la humana. El haber identificado Nup35 como un actor central en la formación de la envoltura nuclear supone estar un paso más cerca de conocer cómo la célula se enfrenta a la enorme tarea de mantener todo en orden.
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