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La repelencia al agua se mantiene hasta cuatro años después de un incendio

Fuente: SINC


14 de septiembre de 2016
Estudio de campo repelencia al agua tras un incendio. / US

Estudio de campo repelencia al agua tras un incendio. / US

Un estudio llevado a cabo en el área forestal de la Sierra de Sevilla por expertos de la Universidad de Sevilla y la Universidad Miguel Hernández, con la colaboración de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (Morelia, México), pone de manifiesto que incluso incendios de poca severidad son capaces de inducir hidrofobicidad en el suelo y que esta situación puede mantenerse durante varios años después. Cuando ocurre esto, la restauración natural de la vegetación y la recuperación de las propiedades iniciales del suelo son más difíciles.

En el caso del área forestal de la Sierra de Sevilla, la hidrofobicidad se redujo progresivamente hasta recuperar las condiciones iniciales cuatro años después del incendio. Durante este tiempo, los horizontes inferiores del suelo permanecieron prácticamente secos a pesar de las abundantes lluvias. Este hecho ha dificultado enormemente la recuperación natural de la vegetación, que cuatro años después del fuego no se ha recuperado en absoluto.

La hidrofobicidad del suelo limita la infiltración del agua. De este modo, cuando llegan las primeras lluvias del otoño, la formación de escorrentía y el riesgo de erosión aumentan significativamente. Además, en estos casos, el agua solo puede penetrar en el suelo a través de grietas o macroporos en la superficie del suelo, produciendo vías de flujo preferencial.

“Los resultados del trabajo nos han permitido comprender mejor la dinámica de los procesos de infiltración en suelos quemados, así como a confirmar la importancia de incluir estos estudios en los planes de restauración forestal”, destaca el profesor de la Facultad de Química de la Universidad de Sevilla Antonio Jordán.

Cuando el agua se infiltra a través de estos puntos, una parte importante del suelo permanece seco a pesar de la lluvia, lo que limita el suministro de nutrientes a las raíces, dificulta la regeneración natural y causa otros impactos sobre la flora y los procesos hidrológicos en la zona quemada.

“La evolución en el tiempo de este fenómeno ha sido poco estudiada en suelos afectados por incendios, de modo que la investigación es necesaria para facilitar la toma de decisiones por parte de los responsables de los planes de restauración”, hace hincapié la investigadora Nancy Alanís, de la Universidad de Michoacana.

“Hemos comprobado, en primer lugar, que el impacto del fuego no es homogéneo ni en el tiempo ni en el espacio. La intensidad de la combustión es muy variable espacialmente, por lo que la combustión de la vegetación y la materia orgánica del suelo, la cantidad y las características de las cenizas y sus consecuencias sobre el suelo y los procesos hidrológicos pueden variar incluso a escala de centímetros. En el caso de la ceniza, por ejemplo, una combustión intensa produce la aparición de ceniza blanca, hidrofílica (no dificulta la infiltración del agua) y formada principalmente por compuestos minerales, lo que constituye un aporte de nutrientes al suelo en un momento en que las plantas los necesitan especialmente. Si la combustión es menos intensa, se forma ceniza oscura, rica en compuestos orgánicos y de carácter hidrofóbico. La distribución espacial de un tipo y otro de ceniza genera respuestas y patrones complejos en el suelo”, añade esta investigadora.

Por otro lado, los resultados del estudio señalan que la intensidad de los cambios y sus consecuencias en el medio ambiente dependen de las propiedades del fuego, del suelo, la vegetación, la temperatura y la humedad en el momento del incendio. De este modo, una adecuada gestión de la zona quemada debe conocer por un lado cuál es la intensidad de los impactos para decidir si es necesario llevar a cabo trabajos de restauración o solo de vigilancia, y por otro, la variabilidad espacial de los impactos ya que si los efectos del fuego en un área no son homogéneos es posible que se requieran medidas de gestión y restauración complejas.
Referencia bibliográfica:

N. Alanís, A. Jordán, L.M. Zavala. 2015. «Temporal evolution of water repellency and preferential flow in the post-fire. EGU2015-1110. European Geosciences Union, Vienna«. Geophysical Research Abstracts Vol. 17. EGU2015-1110

Este trabajado ha sido galardonado en la Asamblea General de la Unión Europea de Geociencias de 2016 con el Best Poster Award de la División de Ciencias del Suelo.


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