VOLVER

Share

Las ranas del Pleistoceno, hace 1,5 millones de años, se hacían más grandes cuando el clima era más adverso

Un equipo multidisciplinar de científicos, pertenecientes al ProjectORCE, ha analizado el tamaño de las ranas que vivieron en Orce (Granada), poniendo de manifiesto que sus cuerpos aumentaban de envergadura cuando las condiciones climáticas se volvían más adversas. Este fenómeno se debió a que, con el frío y la aridez, las ranas deben almacenar energía para soportar las bajas temperaturas y aumentar su fertilidad.

Fuente: Universidad de Granada


Granada |
17 de enero de 2022

Un equipo multidisciplinar de científicos ha estudiado el tamaño de las ranas que vivieron en Orce hace 1,5 millones de años y ha puesto de manifiesto que sus cuerpos aumentaban de envergadura cuando las condiciones climáticas se volvían más adversas. Esto se debió a que, con el frío y la aridez, las ranas deben almacenar energía, soportar las bajas temperaturas y aumentar su fertilidad.

Los cuerpos de las ranas aumentaban de envergadura cuando las condiciones climáticas se volvían más adversas.

Este trabajo ha sido liderado por Almudena Martínez-Monzón y Hugues A. Blain (IPHES, Tarragona) en el marco del ProjectORCE, coordinado por la Universidad de Granada (UGR) y dirigido por Juan M. Jiménez-Arenas, investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología. El trabajo está disponible en la prestigiosa revista Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.

“Cuando pensamos en los animales que habitaron Orce hace 1,5 millones de años, a nuestra mente vienen titánicos mamuts, imponentes hipopótamos, fieros tigres con dientes de sable, astutas hienas, etc. Todas estas especies se han extinguido. Sin embargo, ranas, culebras, lagartos, etc. han sobrevivido a los múltiples cambios climáticos. De hecho, la protagonista de nuestra investigación, la humilde rana común (Pelophylax perezi), sería tan común -o quizás más- en los albores de la presencia humana en Europa como en la actualidad”, explica Jiménez Arenas.

En los últimos años, muchos trabajos científicos han puesto de manifiesto la capacidad de adaptación de los anfibios y reptiles definiéndolos como excelentes indicadores de los cambios ecológicos y climáticos que ocurren en los ecosistemas. En los yacimientos de Orce (Granada), mundialmente conocidos por sus relevantes aportaciones al campo de la evolución humana, el estudio de estos pequeños vertebrados es de vital importancia para establecer el contexto climático y ecológico de los ecosistemas que habitaron nuestros antepasados. Los cambios en el tamaño de los anfibios, concretamente de la rana verde, la más presente en estos yacimientos reflejan los cambios climáticos y ambientales que ocurrieron durante el Pleistoceno, un periodo clave para el estudio de la evolución humana.

Este trabajo ha sido liderado por Almudena Martínez-Monzón y Hugues A. Blain (IPHES, Tarragona) en el marco del ProjectORCE, coordinado por la Universidad de Granada (UGR) y dirigido por Juan M. Jiménez-Arenas, investigador del departamento de Prehistoria y Arqueología.

Para poder analizar el tamaño de estos anfibios se han estudiado los húmeros fósiles de ranas verdes (P. perezi) recuperados mediante el proceso de lavado de sedimentos procedentes de los yacimientos de Orce. Gracias a la toma de medidas de este hueso, los científicos han podido reconstruir el tamaño que tendrían las ranas que habitaron los lagos de la zona al mismo tiempo que lo hacían los primeros humanos.

En el caso de los yacimientos de Orce, durante los periodos en los que el clima es frío y seco y las ranas tienen pocos recursos a su alcance, aquellas que son más grandes son capaces de almacenar más energía, soportar las bajas temperaturas y aumentar su fertilidad, ya que las ocasiones para reproducirse escasean. Es decir: se prioriza la calidad de los huevos, aumentando así las posibilidades de los renacuajos de completar su desarrollo y sobrevivir.

Ranas más grandes

“Sin embargo, durante los periodos más favorables (cálidos y húmedos) en los que hay más recursos, las ranas no necesitan tener un gran tamaño y pueden invertir toda su energía en reproducirse en más ocasiones. En este caso, se prioriza la cantidad de huevos que se pueden poner durante la época de reproducción y no la calidad de los mismos. Además, durante estos periodos de abundancia los ecosistemas son más húmedos y ricos en especies vegetales por lo que las ranas no necesitan ser grandes para conservar la humedad. En cambio, cuando el clima es más seco, una mayor relación superficie-volumen disminuye la pérdida de agua por evaporación, favoreciendo así a los individuos de mayor tamaño”, señala Martínez-Monzón.

En cuanto a la diversidad de especies de anfibios y reptiles, el estudio realizado en la UGR permite comprobar que esta se encuentra directamente relacionada con los recursos que provee el ecosistema. Durante los periodos interglaciares (cuando aumentan los recursos naturales), la diversidad sube y, por tanto, también lo hace la competencia entre especies. Esto va en consonancia con el hecho de que las ranas inviertan gran parte de sus recursos en maximizar las oportunidades de reproducirse dejando un poco de lado el crecimiento somático.

Trabajos de campo.

“En resumen, el estudio de la diversidad y del tamaño de los anfibios nos sirve para complementar y confirmar los resultados de las reconstrucciones paleoclimáticas y paleoambientales tan importantes para establecer el contexto de este y otros yacimientos arqueo-paleontológicos además de para comprender mejor los procesos adaptativos de estos vertebrados”, apunta el director del ProjectORCE.

Este trabajo se ha realizado gracias a la financiación de la Dirección General de Patrimonio Histórico y Documental de la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico (Junta de Andalucía).

Referencia bibliográfica:

Almudena Martínez-Monzón, Christian Sánchez-Bandera, Ana Fagoaga, Oriol Oms, Jordi Agustí, Deborah Barsky, José Solano-García, Juan Manuel Jiménez-Arenas, Hugues-Alexandre Blain (2022) “Amphibian body size and species richness as a proxy for primary productivity and climate: The Orce wetlands (Early Pleistocene, Guadix-Baza Basin, SE Spain)”. Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology 586, 110752. https://doi.org/10.1016/j.palaeo.2021.110752


Share

Últimas publicaciones

Descubren los primeros arrecifes fósiles con crecimientos horizontales de hace 6,5 millones de años
Almería, Granada | 05 de agosto de 2026

Investigadores de las universidades de Almería y Granada han identificado en varios puntos cercanos a la capital almeriense afloramientos de origen marino correspondientes a la época geológica previa en la que el Mediterráneo se secó casi por completo. En estos arrecifes formados a casi 40 metros bajo el nivel del mar, la transparencia del agua en ese entorno facilitó el crecimiento de corales de lado a lado. Ahora aportan pistas para reconstruir la historia climática del pasado.

Sigue leyendo
Desarrollan un sistema que reduce pérdidas energéticas en motores de vehículos eléctricos
Málaga | 01 de agosto de 2026

Un equipo de investigación de la Universidad de Málaga ha diseñado una estrategia de control para motores utilizados en movilidad eléctrica y aeronáutica. Esta técnica mejora la calidad de la corriente y predice el funcionamiento más adecuado, optimizando su eficiencia de consumo y respondiendo ante posibles fallos.

Sigue leyendo
Andalucía se prepara para el eclipse solar de 2027, el primero total en la región en más de un siglo
Andalucía | 31 de julio de 2026

La comunidad tiene la oportunidad de realizar una evaluación previa este domingo para estimar la logística y seguridad necesarias de cara al evento astronómico que será visible en 115 localidades de Almería, Cádiz, Granada y Málaga.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido