Recomiendan la creación de programas para evitar conflictos entre el lince y animales de granja
Fuente: SINC

Un lince ibérico (Lynx pardinus) apodado «Felix», junto a los restos de un cordero. / German Garrote
Científicos del proyecto LIFE IBERLINCE han estudiado durante seis años los comportamientos de caza del lince ibérico (Lynx pardinus) hasta contabilizar un total de 40 ataques con 716 muertes a animales de granja. Sus resultados indican que, aunque las pérdidas económicas no son altas, este comportamiento aumenta, por lo que se deben crear programas paralelos a su conservación que eviten los conflictos.
La mayoría de los estudios sobre la depredación de ganado en España se han centrado en los lobos y se ha prestado escasa atención a otro tipo de conflictos en las especies más pequeñas.
Dentro del proyecto LIFE IBERLINCE ‘Conservación y reintroducción del lince ibérico (Lynx pardinus) en Andalucía’, un equipo de científicos ha hecho un seguimiento durante seis años de los hábitos de caza de los linces en lugares con población próxima. En los ocho años que lleva esta iniciativa, se ha triplicado el número de linces en España.
“Hemos contabilizado un total de 40 ataques a animales de granja que implican 716 muertes en el área de Andújar-Cardeña, uno de los dos núcleos –junto con Doñana– en el que se localizan ejemplares de esta especie en peligro de extinción”, declara a SINC German Garrote, coautor del estudio e investigador de dicho proyecto.
Aunque la mayoría de estos ataques (78%) se produjeron contra aves de corral, la depredación de ovejas causó mayores pérdidas económicas.
“Muy posiblemente cuando el lince se distribuía por toda la península estos ataques eran comunes, pero como ahora tienen una distribución muy restringida y, hasta hace pocos años, escaso contacto con animales domésticos, no se daba este conflicto. Ahora que se vuelve a expandir está llegando a lugares más habitados”, señala el experto.
Compensaciones a los granjeros
En paralelo al programa de conservación, el grupo creó un sistema de compensación para mitigar las consecuencias del conflicto entre humanos y linces en esta zona. “Son pagos por daños a los ganaderos en lugares donde se han dado los ataques”, apunta Garrote.
A nivel económico estos daños son poco significativos en comparación con el dinero invertido en su conservación. Sin embargo, el equipo ha comenzado ya a hacer vallados eléctricos para evitar los ataques a ovejas, con un resultado óptimo.
“Lo que pretendíamos con este estudio era ver cuál es el conflicto, demostrar que los ataques suceden y ver cómo solucionarlos, para adelantarnos a problemas que puedan surgir en el futuro con esta especie que coloniza áreas más desarrolladas, como ocurre con el lobo, cuyo conflicto está mucho más generalizado”, concluye el investigador.
Referencia bibliográfica:
Germán Garrote, Guillermo López, José M. Gil-Sánchez, Eva Rojas, Manuel Ruiz, José F. Bueno, Santiago de Lillo, Javier Rodriguez-Siles, José M. Martín, Joaquín Pérez, Maribel García-Tardío, Gerardo Valenzuela, Miguel A. Simón “Human–felid conflict as a further handicap to the conservation of the critically endangered Iberian lynx.
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