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LOS PARQUES NACIONALES COMO INDICADORES DE CAMBIO GLOBAL


01 de agosto de 2008

Fuente: Andalucía Investiga

 

Bajo el título, Efectos del cambio global sobre el funcionamiento de los ecosistemas de la red de parques nacionales españoles: impactos recientes y desarrollo de un sistema de seguimiento, investigadores de la Universidad de Almería, liderados por el doctor Javier Cabello Piñar, se encuentran inmersos en el desarrollo de una herramienta informática de seguimiento y alerta temprana, que informe a los responsables de la gestión de los espacios naturales sobre los cambios que se están produciendo, o que se prevén para un futuro próximo, en dichas áreas.

 

Imagen de satélite del Parque Nacional de Sierra NevadaLa intención perseguida reside, por tanto, en proporcionar la información de cambio de estas áreas en un espacio de tiempo adecuado para que los gestores puedan profundizar en las investigaciones pertinentes, e incorporar en sus políticas la toma de decisiones y el establecimiento de medidas preventivas y/o correctivas de forma adecuada y eficiente. Este proyecto ha sido aprobado por el Organismo Autónomo de Parques Naturales Nacionales, dependiente del Ministerio de  Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Y es que, entre sus múltiples funciones, posee una línea dedicada a financiar investigaciones aplicables a la gestión de la Red de Parques Nacionales, por lo que ha incentivado con 67.000 euros el estudio que está realizando la Universidad de Almería.

 

Para el desarrollo de esta herramienta, el equipo investigador centra su atención en la evolución acaecida en los parques nacionales debido a un motivo principal: su propia naturaleza. Y es que, en estas áreas, los cambios del uso del suelo están restringidos, o muy limitados, con lo cual se elimina casi al completo la actuación directa del factor humano y se asume, por tanto, que dichas variaciones son consecuencias directas del cambio global.

 

Teledetección como fuente de información

 

La creación de esta herramienta se basa en el tratamiento de imágenes obtenidas vía satélite, tipo GNSS (Sistema Global de Navegación por Satélite), con diferentes resoluciones espaciales por unidad de análisis –desde 8×8 kilómetros hasta 250×250 metros-. La selección de este tipo de imágenes responde al abundante registro que existe de las mismas, donde los investigadores cuentan con imágenes tomadas desde hace casi treinta años. Esta colección de imágenes, realizadas con una periodicidad de quince días, proporciona información de las variaciones acaecidas desde el año 1982 hasta el año 2006 de cualquier área geográfica terrestre, incluyendo periodos húmedos y ciclos de sequía. Este hecho hace que dichas imágenes se tomen como una fuente de información muy representativa para el análisis de las variaciones observadas a lo largo del tiempo.

 

Tras el tratamiento de estas imágenes, se analiza la productividad de los ecosistemas basándose en el estudio de diferentes índices, con especial atención al Índice Verde (NDVI). Este índice se obtiene trabajando con una relación de las longitudes de onda del infrarrojo y del rojo cercano, las cuales se sabe que están relacionadas íntimamente con la actividad fotosintética de la vegetación y, por tanto, de forma indirecta con la productividad de los ecosistemas. Tradicionalmente, la productividad ha sido utilizada como indicador indirecto de la actividad de los ecosistemas, ya que indica cómo y a qué velocidad éstos captan la energía y posteriormente la transforman en materia orgánica. Supone, por tanto, el proceso más importante en los ecosistemas, ya que controla su funcionamiento.

 

Es decir, en cada mes se obtiene el Índice Verde Medio, que permite calcular el comportamiento de los ecosistemas a lo largo de cada año. Este hecho posibilita, de forma muy ventajosa, representar gráficamente la variabilidad de los ecosistema que se deriva de la productividad y del denominado fenómeno de estacionalidad -obtenido mediante la comparación del valor máximo y mínimo del índice verde-. Según Javier Cabello, “la variación en la estacionalidad de las comunidades vegetales presentes en cada parcela de estudio nos permite saber si la floración, maduración de los frutos, etc. se está adelantando o atrasando, ya que el periodo de tiempo que estamos revisando es tan extenso que eliminamos las variaciones causadas por las características del ciclo húmedo o seco en el que se encuentren. De esta forma, se puede afirmar que supone una herramienta muy útil para el estudio del cambio climático y sus consecuencias”.

 

Otra aspecto innovador de esta herramienta, según explica su responsable, reside en que, “posteriormente, esta aplicación informática podrá ser utilizada para el estudio comparativo de ecosistemas del mismo tipo (con semejantes temperaturas, latitud, longitud, etc.), pero situados en diferentes áreas. Es decir, podremos contrastar la actividad y evolución de ecosistemas similares, pero unos ubicados en áreas protegidas y otros sometidos a la transformación humana, donde podremos identificar con exactitud qué variaciones se deben a la acción humana directa y cuáles se derivan como efectos directos  del cambio climático”.

 

En definitiva, este estudio analiza el carácter comportamental de los ecosistemas con la intención de definir el comportamiento global del ecosistema existente en la región de estudio. En palabras de Javier Cabello, “con esta herramienta, las alertas no suponen un impacto ambiental severo o crítico, sino simplemente es una forma rápida de interpretar una corta lista de eventos ambientales que se están produciendo en las zonas protegidas. Es decir, cuando en una unidad de estudio detectamos que existe variación, no sabemos qué es lo que ocurre, sino que existe una variación que deberá atenderse con mayor detalle, bien profundizando en su investigación o bien en su seguimiento”.

 

Áreas de estudio

 

La razón por la que no han sido seleccionados todos los Parques Naturales del territorio español se debe principalmente a su tamaño, ya que al trabajar con imágenes digitales se puede incurrir en una merma de la eficiencia del sistema de alerta cuando se georreferencian áreas de dimensiones reducidas. Como consecuencia, el equipo investigador de la UAL ha seleccionado ocho de los trece Parque nacionales existentes en nuestro país: Aigüas Tortes y Lago de San Mauricio (Lérida), Cabañeros (Ciudad Real y Toledo), Doñana (Huelva, Cádiz y Sevilla), Monfragüe (Cáceres), Picos de Europa (Asturias, Cantabria, Castilla y León), Sierra Nevada (Granada y Almería), Ordesa y Monte Perdido (Huesca) y, por último, el Parque Nacional del Teide (Santa Cruz de Tenerife).

  

 Más información:

 

 

Javier Cabello Piñar

Departamento

Universidad de Almería

Tel.: 950 015 932

 

E-mail: jcabello@ual.es

 


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