VOLVER

Share

¿TENDRÍA TWITTER MARIE CURIE?


14 de febrero de 2011

Fuente: SINC

 

Cien años después de que Marie Curie ganara el Nobel de Química, el mundo entero celebra el Año Internacional de la Química y también, el Año Internacional de las Mujeres Científicas. Ilustración: Irene Cuesta-SINCDos sillas alrededor de una mesa blanca de madera y sobre ella, tratados de física, una lámpara de petróleo y un ramo de flores. La sencillez definía el pequeño apartamento parisino en el que vivía Marie Sklodowska (que pasaría a la historia como Marie Curie) y su marido. A finales del siglo XIX, las cartas, telegramas y el incipiente teléfono eran los medios utilizados por los investigadores para informarse.

Hoy, en el escritorio de la física Irene Lapuente apenas caben su ordenador portátil, su netbook, una impresora, un flexo, un escáner y alguna revista de física. La joven tiene cuatro blogs, dos cuentas de Twitter, perfiles en Facebook y Linkedin y cuentas en YouTube y Flickr.

Cien años después de que Marie Curie ganara el Nobel de Química, el mundo entero celebra el Año Internacional de la Química y también el Año Internacional de las Mujeres Científicas. En este siglo, las redes sociales se han convertido en fuente indispensable de entretenimiento e información para millones de personas pero, ¿cómo se enfrentan a este universo las científicas?

En todo el mundo, las mujeres, dedican más tiempo que los hombres a utilizar este tipo de herramientas. Según datos de comScore, ellas emplean un 30% más de sus minutos diarios al mundo de las redes sociales. Expertas de dilatada trayectoria y jóvenes investigadoras de los sectores de la biología, física, medicina, química, ciencias del mar e informática cuentan a SINC su experiencia con estas herramientas.

La raíz de las redes sociales

Para muchos expertos, los blogs representan la raíz de las redes sociales; el punto de partida donde el usuario aglutina sus perfiles sociales y de cuya información los alimenta. “Tengo dos blogs y están pensados para transmitir la cercanía y la cotidianidad de la ciencia”, explica Laia Guillaumes.

La visión de esta estudiante de doctorado de Química es similar a la de Silvia Simón, dos décadas mayor y doctora en Química Computacional. “Colaboro en dos blogs científicos y también he usado esta herramienta a nivel interno, para coordinar proyectos”, explica.

Dos posiciones que contrastan con blogs más personales como es el de Mercè Piqueras. “Es un cajón de sastre, en el que predomina la divulgación de la ciencia, sin que sea un blog exclusivamente científico”, recalca la reconocida bióloga catalana.

El gigante Facebook

La red social por antonomasia –Facebook– también atrae a las científicas entrevistadas aunque, en este caso, se nota un salto generacional. “No me interesa divulgar mi perfil personal. Ya hay suficiente rastro en Google de mis actividades profesionales y cívicas”, asegura la veterana endocrinóloga Flora de Pablo, investigadora en biología molecular.

Esta profesora de investigación del CSIC considera que, exceptuando algunos blogs “de gente muy responsable y seria”, las redes sociales “no ayudan a la divulgación responsable de la ciencia”. De forma totalmente opuesta piensa Irene Lapuente: “Creo que son muy positivas porque acercan la ciencia al público general, la personalizan y crean seguidores afines y fieles”.

La concisión de Twitter

Los 140 caracteres atraen sobre todo a las jóvenes investigadoras aunque hay excepciones. “Twitter me parece muy útil para difundir noticias, anunciar actividades o enviar comentarios y opiniones sobre lo que ocurre en un ámbito especializado o en general”, explica Mercè Piqueras, con décadas de experiencia a sus espaldas.

Esta opinión es compartida por la joven Laia Gallart, ingeniera técnica en informática de gestión; “para mí Twitter es la mejor de todas las redes sociales y la que utilizo con más frecuencia. No es estrictamente profesional pero con ella puedo consultar y compartir información”, subraya.

En lo que coinciden todas las científicas entrevistadas es en que hay que tener precaución con los datos que circulan por estas redes. “No todo lo que se publica es verídico. Tenemos que tener claro quiénes son las fuentes y contrastar la información”, asegura Gallart.

Redes científicas

Al calor de las redes generalistas han surgido herramientas especializadas en apoyo a la investigación científica. “Muchos especialistas están interesados en seguir la actividad profesional de sus colegas pero no les interesa saber dónde pasaron el fin de semana con la familia”, explica José Ángel Maestro, experto en ciencia 2.0. Redes como Academia, Alexa o ResearchGate son sólo algunos ejemplos de este tipo de redes profesionales.

“ResearchGate te permite conocer e interactuar con investigadores de todo el mundo que trabajan en las mismas líneas de investigación que tú o en otras que te puedan interesar”, indica Mireia Aguilera, estudiante de doctorado de Biología y usuaria también de ReDinamiza, una red social de aprendizaje en I+D+i.

Quedarse fuera de juego

En la otra cara de la moneda encontramos a investigadoras de dilatada experiencia que nunca han utilizado ningún tipo de red social. “No he tenido necesidad de hacerlo”, asegura Francisca Puertas, doctora en Ciencias Químicas del CSIC. “No las uso por falta de tiempo. Seguramente cuando me decida a usarlas encontraré muchas ventajas”, añade Pilar López, física del CSIC.

La edad tiene mucho que ver en este rechazo. “Según se avanza va siendo más difícil adaptarse a los cambios. Sin embargo, no queda otra: quien no se ponga las pilas con la ciencia 2.0 corre el riesgo de quedar fuera de juego en pocos años”, finaliza José Ángel Maestro.


Share

Últimas publicaciones

Fundación Descubre organiza dos ‘Cafés con Ciencia’ para promover la salud mental entre los adolescentes
Sevilla | 15 de octubre de 2026

Los investigadores Álvaro López Moral, de la Universidad Pablo de Olavide, y M.ª Claudia Scurtu Tuna, de la Universidad de Sevilla, han conversado con estudiantes de secundaria del IES Juan de Mairena sobre la importancia de cuidar el bienestar emocional y su relación con la actividad física. Un año más, Fundación Descubre y Sevilla TechPark organizan esta actividad de divulgación científica para conmemorar esta efeméride internacional.

Sigue leyendo
El meloncillo, la única mangosta de Europa, se suma al inventario de biodiversidad del campus de la UPO
Sevilla | 14 de octubre de 2026

Esta iniciativa centrada en la renaturalización de los espacios universitarios cuenta con el apoyo de la Oficina de ciencia ciudadana de Andalucía, impulsada por la Fundación Descubre y la propia Universidad Pablo de Olavide y financiada por la Consejería de Universidad, Industria, Energía e Innovación (Junta de Andalucía) y la Fundación Española para la Ciencia y Tecnología (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades)

Sigue leyendo
Aplican electricidad para obtener ácidos grasos del alperujo útiles para la industria
Granada, Sevilla | 10 de octubre de 2026

Un equipo de investigación de la Universidad de Granada y del Instituto de la Grasa (CSIC) ha validado un sistema basado en corriente eléctrica para aprovechar el principal residuo tras la producción del aceite de oliva. La tecnología, que separa y concentra las moléculas de interés presentes en este subproducto, recupera materias primas de alto valor para fabricar bioplásticos, cosméticos, artículos de higiene o productos de limpieza.

Sigue leyendo

#CienciaDirecta

Tu fuente de noticias sobre ciencia andaluza

Más información Suscríbete

Ir al contenido