Una mayor desagregación espacial de la información permite un conocimiento más exhaustivo del territorio
Un estudio de la Universidad Pablo de Olavide plantea Existe una tendencia reciente encaminada a la búsqueda trabajar con una mayor desagregación territorial de la información y generar unidades de observación de dimensiones reducidas y geometría regular, en la que destacan las experiencias del Foro Europeo de Geografía y Estadística (EFGS) y Eurostat, que trasladan los resultados del censo de población a una rejilla cartográfica armonizada y común de 1 km2 frente a las celdas cuadradas y de una dimensión de 250 metros actuales.
Fuente: Universidad Pablo de Olavide
El investigador de la Universidad Pablo de Olavide Serafín Ojeda Casares, del Área de Análisis Geográfico Regional, defiende en su tesis ‘Distribución espacial de la población y consumo doméstico de agua a escala de detalle en el sistema de abastecimiento de Aljarafesa’, que una mayor desagregación espacial de la información permite un conocimiento más exhaustivo del territorio y, por tanto, puede contribuir a mejorar la toma de decisiones, tanto en el ámbito público como privado.

El investigador de la Universidad Pablo de Olavide Serafín Ojeda Casares, del Área de Análisis Geográfico Regional.
“Por ejemplo, con el conocimiento al detalle del consumo de agua en una zona se podrían realizar campañas de consumo responsable probablemente más eficaces porque se obtiene una información mucho más precisa. Se puede segmentar la población de forma más detallada y orientar, por tanto, el mensaje de una forma más óptima”, explica Serafín Ojeda Casares, quien ha centrado su estudio en el consumo doméstico de agua en los 29 municipios donde Alajarafesa presta servicios. Los datos, según explica el investigador, han sido cedidos por Aljarafesa, gracias al convenio suscrito entre la empresa pública del agua y la Universidad Pablo de Olavide y han sido cruzados con datos del mapa de distribución espacial de la población generado por el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía (IECA) y con información del catastro para conocer las características urbanas del territorio.
“Toda esta información se trata en un nivel de desagregación territorial de dimensiones reducidas y con una unidad de observación homogénea, la malla regular compuesta por celdas cuadradas de 250 metros de lado. Las técnicas que se utilizan son de los Sistemas de Información Geográfica (SIG)”, describe el profesor de la UPO.
Serafín Ojeda Casares explica que existe una tendencia reciente encaminada a la búsqueda de una mayor desagregación territorial de la información que genera unidades de observación de dimensiones reducidas y geometría regular, en la que destacan las experiencias del Foro Europeo de Geografía y Estadística (EFGS) y Eurostat, que trasladan los resultados del censo de población a una rejilla cartográfica armonizada y común de 1 km2. El profesor también subraya que actualmente se trabaja en el fomento de la integración de la información estadística y de carácter espacial con el objeto de conseguir análisis más cualificados de carácter socioeconómico y ambiental.
Desde 2013, el Instituto de Estadística y Cartografía elabora cada año el Mapa de la Distribución de la Población en Andalucía, localizando a los habitantes en la celda que le corresponde según su lugar de residencia. Todas estas celdas son cuadradas y cuentan con unas dimensiones de 250 m de lado. “Lo que yo he planteado en mi tesis es utilizar esta información, siguiendo las directrices de Eurostat e integrándola con otra de carácter estadístico con el fin de mejorar las opciones de análisis territorial”, explica el profesor. Su trabajo, dirigido por la catedrática de Geografía Humana de la UPO Pilar Paneque Salgado, ha recibido la calificación de Sobresaliente cum laude.
Últimas publicaciones
Según un estudio de la Universidad de Córdoba, las personas sin hogar que crean y cuidan un espacio verde obtienen beneficios emocionales a corto plazo como la mejora de su bienestar o la reducción de malestar psicológico.
Un equipo internacional con participación del Instituto de Parasitología y Biomedicina ‘López-Neyra’ del CSIC (IPBLN-CSIC) de Granada ha diseñado un método que reconoce una marca genética común en los siete virus de esta familia que infectan a personas. El sistema mostró en el laboratorio una doble utilidad: identificar cantidades mínimas del patógeno y bloquear su multiplicación en células infectadas. Esta estrategia abre la puerta a futuras pruebas portátiles muy sensibles y nuevas estrategias antivirales adaptables a posibles brotes.
Investigadores de la Universidad de Málaga han planteado una alternativa mediante realidad virtual: X-HRC, una plataforma de realidad virtual orientada a la formación inicial en colaboración entre personas y robots colaborativos. La herramienta se ha desarrollado en el marco del proyecto europeo MASTER-XR y se integra en VIROO, un ecosistema de realidad virtual colaborativa usado en entornos educativos y de entrenamiento.
Sigue leyendo

